sábado, 14 de enero de 2012

CHAVITA...




Chavita estaba ahí… aferrada a sus hermosas ramas…
Sus manos tejían esperanzas… sus ojos de un verde oliva
Observaban lo mismo que los míos…
Amamos a los mismos luceros de la tarde y nos congraciábamos con sus ardientes besos, 
Contando con las miradas de complicidad que bien conocíamos.

Las dos descubrimos el rostro de la maldad de frente… enmudecimos con los búhos de la noche… anduvimos senderos como si tuviéramos alas, al descubrir un arma asesina en el camino y después sonreímos con los chistes de cada día, cuando lo amargo lo convertíamos en inolvidables carcajadas.

Las dos descubrimos el arte de besar a nuestros amados y el placer con los ojos cerrados y aquél maravilloso canto de palomas en nuestro vientre y el dulce calor de una caricia nueva.

Las lágrimas las borramos con un invento nuevo, en medio de grandes inquietudes y el calor de una casita de madera, abrazadas y abrigadas en una oración cuando el huracán fuerte nos azotó temprano…

Descubrimos que puede más la fuerza de voluntad que nuestras penas y en medio de las ausencias de cosas… la alegría compartida era el pan nuestro que sostenía nuestros días. 

De ella recuerdo su inmensa alegría y su amplia sonrisa, pocas veces triste y muchas su gran fuerza y su amor que la convertían en el ser más valioso y querido.

Lo sabes Chavita, hoy al ver tu imagen de nuevo, todos los recuerdos se agolparon… y el beso robado a mi amor en medio de una gran sonrisa… quedó aquí por siempre… como la gratitud a Dios por la bendición de que fueras mi amiga.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 14/12

YA TE OLVIDÉ

Si estás ahí... me he negado a buscar lo imposible
He presentido mis tardes... las de hoy un poco mustias
Pero dentro de unos instantes... tal vez segundos
El sol buscará un acertijo y se disfrazará de mil colores
Se aprovechará de las incansables hadas vestidas de blanco
que se tiñen de azules y grises viajando veloces...
Teñirá el mar de los enamorados y me endulzará de nuevos sueños.

La gran palmera se mece nuevamente... agacha su espigado tronco
Sus brazos parecen livianos pero ni la tormenta más fuerte la deshoja
La brisa la acaricia y ella entrega un cántico nuevo cada segundo...
Pareciera que su voz regalara a los enamorados que divisa a lo lejos...
Un último canto de amor, que se confunde con el arrogante oleaje
Que se eleva ondulante y se entrega a la arena al fin
Con repetidas y fuertes marejadas de amor.

No importa si ya has marchado...
Ya no me inspiran los luceros de tus ojos negros
Ni tus manos hermosas que hoy despiertan sueños heridos
No interesan las navajas que hoy utilizas para sanar...
Ni las agujas que remiendan dejando cicatrices nuevas...

Ya te olvidé... estoy segura...
Marchó con las sonrisas y el canto de la lluvia
Aquél amor que prisionera me tenía...
Se elevó con la cometa de mis sueños que parecían nunca envejecer
Creo que se tallaron en la roca fuerte de mis tristezas
Y alguien la quebrará finalmente para encontrar dos esmeraldas
Que aún faltan por pulirse en esa inmensidad azul que envolverá sus alas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 14/12

ESPERANDO A CAROLINA




Hola mi gordita, quiero decirte que todo espera como cuando te fuiste, un año es tan poco y me parecía que fue ayer cuando te despedí.

Deseo que te sientas bien en casa, con lo poco o mucho que podamos brindarte, que consigas un trabajo donde te sientas bien, yo no pretendo obligarte a que estés a mi lado, pero también me gustaría que fuera cerca pero sería más feliz si fuera aquí a mi lado.

Ahí están tus cosas en el mismo sitio... tal vez algún inquieto haya hurgado en tus libros, pero ahí están, tu ropa, el olor de tu perfume, la misma lamparita verde, vuelta mierda... (compañera de alcoba),tus libros de matemáticas, tus notas, toda tu ropa guardada como la dejaste tal vez esté llena de comején... pero lo importante para mí... es que regresas y que hasta que no estés aquí entre mis brazos dejaré la inquietud de pensar en ti.

Una sencilla flor navideña está a la mesa, esperando por el brindis de éste año que comienza y también por escuchar el cantar de tu sonrisa y las carcajadas con Juan Carlos que a todos se nos pegan... sólo decirte: Gracias corazón por existir en mi vida, por tu preciosa llegada en aquél caballo blanco de ojos azules que te penetró en mi vientre para que pudieras extender tus alas y regalarme tu mirada, y gracias Al Jefe que fue generoso conmigo y te regaló la figura que hoy tienes para alegrar mi vida.

Te quiero mucho...

Tu madre cansona...



Barranquilla,enero 11/12

MI BARQUITA DE PAPEL


BARQUITA DE PAPEL

Estaba navegando en el mar con Myriam Jara
todo bien, pero pasó un marinero de ojos azules
no me importó su olor a sobaco ni sus hongos,
ni tampoco su descuidada barba.

Iba en una barca de papel...
Me picó el ojo derecho, 
el izquierdo era una bola de cristal.
Me envió un beso de sus dulces labios,
pero cuando sonrió y vi que su dentadura cayó al mar
un alcatraz la tomaba y sonreía con ella.

Ahí fue donde me dije: -éste es mi hombre- y sin pensarlo más
me lancé con tanta furia 
que mi pata de palo bogó y bogó.

Mi marinero se lanzó al mar...
Me agarró con la fuerza de sus potentes brazos, su parche cayó
las amarras de mi corazón se soltaron,
me aferré con mi gancho que aún sostenía en mi mano derecha,
guardé mi ojo de vidrio y trepamos a su barca.

¡¡¡Mi loraaaaaa!!!,  mi cacatúa de ojos azules...
Ella se perdió, voló hacia una gran palmera, lloré un rato,
elevé mi pierna sana y trepé sobre mi marinero.

Tapé su boca mueca con la mía 
y me entregué al bravío oleaje
que comprendió que era más fuerte mi amor 
que mis penas.

Barranquilla, enero 11/12

ESPERAR





Tengo tanto dolor de cabeza que no soporto, quisiera escribir un poema pero sólo el llanto asoma... creo que es la angustia por esperar a mi muñeca que llega mañana de un sitio tan lejano.

Desvelada estará la noche... sé que no dormiré y que me levantaré muchas veces... la cafetera ansiosa espera mis manos...

Intranquilas estarán las estrellas, la luna se sentirá envidiosa de mí al verme asomar a la ventana, ya el dolor pasará y podré mañana sonreír en el anochecer de nuevo, cuando esa gran gaviota blanca descienda del cielo y traiga ese pedazo de corazón que había marchado.

¡Qué gran dolor la expectativa!...¡qué gran alegría el regreso!... ¡qué inquietud el viaje!... pero confiada en la voluntad divina esperaré como la playa en silencio y callada, ansía el oleaje bravío, y como las caracolas mudas saben que sus amantes las escuchan aún a pesar del bullicio, saben exactamente en dónde encontrarlas...allí en el acantilado que fue abatido fuertemente y que en un rincón oscuro, entrega a los que se aman, la dulce miel escondida en las entrañas de las rocas de cal y canto.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 11/12

DESDE EL PÚRPURA CIELO





Aquí estoy... no digas que te olvido
El mar está inquieto y mi cabeza rebota como remolino...
Mis ojos se extasían en esa imagen encendida
Unas grandes veladoras anuncian que mañana estaré de nuevo.


Esa estancia espera, donde el dorado besa las olas
Y esos ojos, esos labios que observo desde aquí...
Más no imagines que son los tuyos Kike... ya que eres mi hijo...
Son los de esa figura pintada de naranja
Donde estoy abatida dentro de las olas,


Y él... ese navegante de ojos oscuros me observa
Mis manos tocan los pechos ausentes
Mis ojos se cierran en ese último instante,
Y mi boca anuncia una tormenta de besos
Que trae la brisa desde ese cielo azul
Que hoy se pintó de rojo color.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero11/12

MI PIRATA

Ahí estaba mi amor… una vez bajamos de nuestra barquita de papel, encontramos un oasis perdido…
Me senté a observarlo, tan cálido, tan dulce… besé el lunar de su nariz, a mí me gustaba… el ojo de vidrio era azul y parecía más humano que el propio, pero había algo en él que era diferente a los demás… creo que era su manera de masticar chicle…

Ese gran arete, el trapo rojo sobre su cabeza, que ocultaba una cabellera desgreñada… su incipiente barba, pues la había cortado, porque en el poema anterior la tenía larga… el pecho… un fuerte pecho que temblaba cuando yo me acercaba y me abrigaba con él.

Esa voz… fuerte… firme… protectora, qué me importaban a mí las apariencias ¿cuando tenía a mi lado un tesoro?
Me acerqué y el único lucero que me observaba se agrandó y con su habitual dulzura me dijo: ¡voltea la jeta para el otro lado!... yo sólo atiné a sonreír y saqué la mano y la descargué sobre su cachete… un chorro de sangre brotó…. “mi marinero sonriente” se limpió y con mi garfio sobre su único ojo le dije: ¡0 me haces el amor o te saco el otro!... acto seguido mi marinero precioso, amante y dulce… ¡¡emprendió veloz carrera!!

Así… me recosté sobre la palmera… recordé que también aquí yo misma había matado a otro hombre que soñaba con imposibles y que siempre estaba inconforme con su vida… entonces decidí que tomaría mi barca de nuevo y me marcharía de ahí… ya no importaba… simplemente era una pirata soñadora… mi garfio sólo serviría para rascarme o para arañar la vida que a pedazos me arrancaba el alma… -si señor- no volveré a mi barquita de papel con él… creo que huiré por éste oasis… o me internaré en el mar para siempre… me esconderé con las caracolas del mar o bogaré en algún tronco de madera mientras encuentro mi pierna que perdí cuando zarpé de esa gran barca donde se tejían mis sueños.

Allá lo veo… ya no le importo… sólo quería una compañía para guardar un tesoro hurtado… vi en dónde lo escondió y huyó temprano de mi lado… sin importar que yo no reparaba en ellos sino en su único ojo de cristal que creía… era humano.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 11/12.






MI ARROGANTE POTRO


MI ARROGANTE POTRO


Qué bella voz la que posees, 
tu acento de español,
esa voz cálida que algún día me dedicó un poema 
que guardo con celo dentro de mi corazón.

¿En dónde estás gallego de mirada altiva,
hombre de sonrisas a medias 
y de palabras mentirosas? 

¿En dónde quedaron tus: te quiero?
Se los llevó una tarde gris 
cuando en humillante alegoría, 
me negaste la palabra 
y con tristeza en el alma me botaste, 
como se tira al mar cualquier basura.

¡Qué triste y engañada me siento!
A creer en tus palabras me inclinaba, 
y un manantial de poemas brotaron 
cual nardos perfumados 
en el jardín de mis ensueños, 
que hoy mueren, 
adornando una lápida 
de agonizantes días.


Te detallé alborozado 
en un establo donde sonreías con todas, 
pero ninguna te amaba como yo, 
y sus bromas sólo eran secas ramas 
por llenar un espacio 
donde siempre habría un vacío.

Aquí estoy cariño mío.
¿Crees que hoy me importan tus desaires?
Tarde comprendí que no eras mío,
y que tus altaneras ancas y tu altivez 
pertenecían a los cerros donde brillaba tu estampa, 
y  tus relinchos eran escuchados 
por potrancas tan salvajes y soberbias, 
que mi presencia tímida espantaría tu redil, 
como asustadizas cabras.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, enero 14/12

MI PRIMA DORA ISABEL

Ahí estaba... ya todos dormían y con sus pomas de colores se levantó
Casi medianoche... tosía y tosía para comprobar si el cucho estaba profundo
La vi tomar sus gafas de culo de botella... tomó el bordón y mirando de reojo
Con su gran sonrisa... (la había dejado en el vasito de noche)...
Prendió su computador y buscó lo que ella anhelaba...

Ahí estaban... gelatinas ondulantes... piernas fuertes... nalgas gorditas
Fuertes pechos que dibujaban mil cuadritos... la viejita Dora Isabel Santamaria
Sonreía... alguien la escuchó toser... y dijo: ¡ya abuelaaaa déjanos dormir!
¡Qué mierdas haces despierta a ésta hora!

Ella ni se ruborizó... se levantó como una fiera... recuperó el aliento
Y como una gran matrona que aún se creía con poderes dijo:
¡Vayan a dormir gran huevones! ¡Respeten... ¿no ven que soy una anciana?
Los chicos se miraron.... mmmmmmmm ésta vieja mañosa en algo anda...
Se levantaron de nuevo sigilosos mientras la vieja sólo babeaba...

¡jajjajaja!... estás pillada vieja condenada... ¿no que muy católica?
Ya verás que el diablo con el que nos asustabas... hoy está detrás de tu silla
Y cuando mueras... será él quien te reciba con el tenedor hirviendo...
Y una gran gelatina que te castigará por el resto de tu vida!!

jajajajajajajjajajaja!... se escuchó una carcajada que resonó sobre la estancia de otra vieja sinvergüenza,

 que también se hacía guiños con el diablo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 12/11

RETORNO A CASA

Hola mi corazón… se que sentirás nostalgia por muchas cosas, por dejar ese sueño tuyo atrás, por las expectativas que no se cumplieron, por los desaires recibidos de una gente extraña que poco te conoció, y por el cariño verdadero de la sabiduría encontrada en esas hermosas damas que a pesar del dolor sufrido por los errores ajenos, levantaron un país en medio del dolor y sufrimiento de millones de seres inocentes.

Me gustaría que reconocieras que Dios tenía una misión contigo al enviarte allí… no sólo era conocer, ni trabajar, ni hablar un idioma extraño… sino tal vez que en medio de tus momentos de regocijo o tristeza encontraras en tu interior aquello que todos nos preguntamos: Qué hacemos aquí, cuál es nuestra misión y si vale la pena desesperarnos tanto por un mañana que siempre será incierto.

Aquí… aún no encuentro mi camino, pero de a poco he ido comprendiendo que por más que me angustie y desespere no podré ir más lejos de la voluntad divina, nunca avanzaré un solo paso si él no lo desea, y después también advierto que al pasar el siguiente día, él me tenía reservada una sorpresa nueva, o me quería evitar sufrimientos, humillaciones y por ésta razón me envió sin querer hacia éste rincón casi que olvidado pero que he aprendido a querer. 

Suele la soledad acercarnos a él… al escuchar melodías que nos elevan y aquí en medio de un falso silencio… descubrir que otras miradas me aman sin condiciones y es aquí donde él me ha enviado, pues conoce hasta el último de mis cabellos y percibe mi angustia interior.

He descubierto también que aún a pesar de la escasez de muchas cosas, siempre hemos tenido lo necesario para sobrevivir, sin lujos, modestamente, pero que un techo donde nadie nos sacará, sólo el gobierno cuando haya atraso con los impuestos y que hemos evitado las deudas que son finalmente quienes absorben nuestras energías.

Qué bello aprender a vivir, gozar con lo poco y alegrarnos con el canto del papayero que con su gris vestido advierte cada día que es tan feliz comiendo ramitas verdes, como alimentándose de los más ricos frutos que por ésta temporada son escasos.

Quiero cariño mío… pedazo de mi corazón que aparezcas como siempre… con tus ojos húmedos pero no de tristeza, aquí también se cultivan sueños y los girasoles levantan el rostro al amanecer cuando el sol radiante los besa y en silencio elevan una oración de agradecimiento, en la tarde… su rostro se inclina de nuevo con la misma finalidad y nos parece que es mentira, en su callada existencia reconoce que hay un Creador de todo y él es nuestro ánimo con cada suspiro y cada aliento de nuestro pecho.

Te quiero mucho, nuestros brazos están abiertos para ti… no todo será color de rosa… pero a lo lejos cuando una suave lluvia refresque nuestro Oasis… verás que un gran arco iris se levanta de nuevo y surca el espacio de nuestra patria para que todos lo veamos y comprendamos que él estará ahí para siempre.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 12/12

SOÑANDO DESPIERTA






Ya había soñado con éste momento, parece que a veces flotara, que mi corazón estuviera quieto y que sólo estuviera volando por aquí... aún no sé si estoy, si ha sido un sueño, si mis manos soy yo quien las mueve... a ratos pareciera que estoy flotando y al siguiente momento me siento, y unas tibias campanas suenan con la lentitud del tiempo... pero a ratos pareciera que un dragón te robara los sueños... para finalmente viajar convertida en sólo un puñado de cenizas que se mezclan con el viento... ¿O es que ya me lanzaron al mar?

Qué sensación extraña, y no es mentira, todo es soñar, y el cansancio me atribula, no siento mis piernas y tengo que elevarlas, al rato cierro los ojos y ya no estoy... y al despertar, una extraña sensación me invade... como si éste sitio fuera nuevo y miro sus ojos y no sé si son los suyos o son los míos.

¿Será que me estoy volviendo loca?... Detallo tantos rostros a mi alrededor, tanto ruido que a veces me parece ensordecedor... observo las miradas de los cautivos detrás de oxidadas jaulas y siento que mi amor de cenizas y fuego acaba de arribar y debo levantarme... algo trae en una bandeja plástica... creo que llegó la hora de almorzar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 13/11

JUSTO AHORA...

Justo ahora… cuando el cansancio pareciera vencerme
cuando observo un gran ramo de rosas violeta
las que siempre soñé para mí… pero hoy son para ella…
la niña de mis ojos… que abren en silencio y me regalan su perfume…

Justo ahora… que miro sus ojos… ese brillo intenso del amor… sus labios ardientes, esas caricias escondidas y esas sonrisas alegres que parecieran campanas de navidad en pleno verano…

Justo ahora… que pretendía no hablar de amor…
cuando llega el recuerdo de otros labios… y otros ojos negros y otras manos sobre mi talle y las mías sobre el suyo.

Qué podré decir… pareciera prohibido… pero ahí está…
ese sentimiento de impotencia… de nuevo el atoro en mi garganta por lo que fue y no ha sido…
qué gran soledad siento… a pesar de que muchos brazos me consienten y de que la luz de sus lámparas me observan en silencio…

Justo ahora… se besan… se arruchan… yo los observo y no puedo evitarlo… justo ahora… cuando ya venció mi tiempo y casi no puedo detallar los alcatraces volar sobre las olas…

Y cuando en silencio parecieran amarse las caracolas y confundirse en una eternidad de amor…

Justo ahora…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 13/12

UNA ROSA EN EL CAMINO



Mi rosa de invierno… se ha levantado de mañana
Precioso rostro que aún conserva los cristales 
Se tiñen los pétalos de rojo… su mirada ya no es altiva…
El tiempo marchitó esa esencia que la delataba
Sus brazos espinosos quedaron confundidos
El cristal los oprime para hacerla perder la razón.

Ahí estás… un cielo extraño te hace voltear el rostro
Ese sol primoroso que anhelas cada día se aleja más y más
Sientes henchido el vientre y un extraño dolor te aqueja
Sabes que sucederá… lo presientes…

Mañana… o tal vez hoy…
Algún ruiseñor perdido en el camino te encuentre…
Segura estoy que vendrá hasta tus ramas
Deseará percibir tu perfume olvidado…
Más será tarde… se confundió con otras fragancias
Y sus pétalos ya deshojados… arrinconados y tristes
Fueron pisoteados por el becerro que pasó airoso
Buscando un verde pastizal donde hoy no existían ni tus sueños.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 14/11