sábado, 20 de agosto de 2011

NEVADOS


Abrázame con los sonidos del silencio, con el dorado sobre nuestras pieles
y el vacío en nuestras mentes...


tócame solamente sin pronunciar palabra alguna, deja que la música fluya que no exista nada ni nadie,
sólo los dos perdidos en  momentos, con el calor de los  cuerpos... sin luna, sin sol... sin espacios ni oasis...

Déjame sentir tu piel en la mía, tu aliento agitado dentro de mí, tu roce de seda sin pensamientos ajenos, tus palabras suaves a mi oído como música celestial...

Tus caprichos lánzalos por la ventana, ven mi ruiseñor amado, mi viejo amante desolado, entrégate con tu amor pleno y con el mío y déjame soñar, tal vez sean los últimos sueños, o pueden llegar a ser los primeros, y en un abrazo decirte "te quiero" y después... morir en paz.

Agótate dentro de mí, que tus piernas sean la enredadera que se aferre a mi piel y las mías sean el descanso de tu tronco yerto y tus ojos tristes, y tus movimientos cansados que serán liberados dentro de mi fuego encendido.

¡Deja de ser tan soberbio, arrogante viejo insolente!... déjate querer por la brisa de mis besos, acariciar por mis manos olvidadas, por mi cuerpo que palpita en deseo y mis ojos cansados que no quieren ver más allá de los tuyos...

Quiero pernoctar  en el oasis de tus brazos que son los que imagino, en el sol candente de tu fuego dentro del mío, y el teclado  de tus manos posadas sobre la humedad y tibieza que anhelante  te espera...

¿Me pides hoy calma?... que se agiten las olas con vertiginosa fuerza y revienten los acantilados, que las caracolas dejen de amarse en sus instantes efímeros, que la luna se canse de los poetas y las estrellas opaquen su brillo...

¿Quieres que apague mi fuego?... ven, derrite tu hielo sobre mi piel, permíteme decir cuánto deseo, cuánto suspiro, cuánto te añoro pedazo de tesoro que se congela con las nieves y se pierde como se pierden los solitarios con sólo sus manos para abrazarse y sólo el espejo para entregar sus sueños...

Más el volcán de mis besos te los pierdes, y mi corazón limpio cansado que busca un refugio, creo que pronto llegará a un sitio añorado... y allí sin decir nada, me silenciaré con la música de un largo abrazo y un beso candente  que esperaba por mi.

SHEILA.
BQUILLA, AG.20/11