viernes, 25 de noviembre de 2011

SÓLO UN PÉTALO


Sentí tal vez cuando brotó a la vida una rosa roja,
Se deshojó en medio de cardos del camino
Y una gran fuente formada por mis lágrimas
Me llevó, liviana, apacible, sin dolor.

Vi mis otoños uno tras otro...
Deshojaban la fronda de mi estancia
Y sobre una ventana donde el amor 
Visto desde mis ojos parecía blanca bruma
Tan lejana e inalcanzable aún...,

Me sentí la rosa de cristal  en el camino...
La fría nieve cubriendo mi desnuda piel
Con un corazón que  se mostraba sin ropaje
Y al virar hacia el espacio imaginado,

Un corazón de oro, ya quebrado,
Bajó en silencio y se encontró con el pétalo rojo
Que en veloz huida se deslizaba solitario
Por el caudal de cristalinas perlas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 26/11


¿PORQUÉ?

 .
¿Porqué seguiré escribiendo a unos pétalos rosa
margaritas de corazón dorado que miran tu cielo?

¿Porqué  sedas de oro con olor a madrugadas
que se abren con los rayos de sol muy de mañana
junto a mis orquídeas tan amadas y tan despreciadas?

¿Porqué azahares... violetas, jazmines...
Colibrí que en la distancia vienes y me tomas y te pierdes
y con un suspiro de tus alas me anuncias que mañana vuelves?

¿Porqué... lirio del valle que atormentas mis sentidos
donde el amor para mí es la esencia de la vida
y el cantar de las aves es  la poesía?

¿Porqué abierto mi corazón a tus palabras
aún sin importar mis versos que parecen gemir
ante la ausencia de las tuyas?

¿Porqué lirio mustio te tornas lejano...
un baño de luna sobre tu blanca piel te extasía
mientras con un suspiro te entrego mi alma
que te es ajena?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, nov.25/11

LA VIEJA

 ..
Si vamos a hablar de mujeres valiosas
hablemos de mi madre... 
ésta vieja cascarrabias de ojos verdes
ésta cucha rezandera de manos ajadas
ésta abuela que desde el amanecer
hasta el atardecer cuando ya no se ven las estrellas
tiene una oración en su boca y con ellas duerme...

Yo quiero hablar de mi vieja...
¡qué cucha tan cansona!
la que abruma con su rezadera
la que vive postrada con pasitos de niña temblecas
ayudada por las viejas paredes
y que cada día encorva más su cuello
pero que el brillo de sus ojos
me hacen mirarla como si fuera una estrella.

Ésta vieja en qué poco valor se tiene
más ni todos los tesoros del mundo sirven
para comprar a una como ella
que entre sus manos de seda aún me arrulla
y que a pesar de que parezco más anciana
me toma entre sus manos... acaricia mis canas
y me llama: ¡mi nena!.

Qué vieja tan valiente de llevar 17 cansones en su vientre
porque ninguno es santo... ni los machos ni las nenas
pero ella... mi divina madre... es como una rosa blanca
que se deshoja en mis brazos y se quiebra a pedacitos
dentro de mi corazón.

¡Ella!... sí... la de manos ajadas
que lleva un rosario de cuentas
que la Virgen se las apunta, y de mañana levanta temprano
con un haz de luz sobre su níveo rostro.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 24/11

JARDÍN DE AMAPOLAS

 ..
Qué rojos y nutridos se encuentran los jardines, mientras aquí en mi estancia motivadora donde los silencios son mi razón y la soledad es mi amiga de continuo, sin reparar en otra cosa  que en pensamientos alentadores que con la brisa  de mañana me alientan sobre un reseco arenal que a pesar de todo está florido.

Creo que ya recorrí muchos espacios, he hablado de todo y de nada, descubrí que cuando crees estar más acompañada estás más sola y que los amigos se alejan con las brisas del camino, muchos te abandonan indolentes, te voltean el rostro y te hacen caer una y mil veces, mientras que como confiada paloma renuncias a tus sueños y te abandonas... como blanca amapola en el camino a la voluntad del azar, pues sientes que tus luchas no tienen valor, que cuando te levantas de nuevo tropiezas  y caes y nadie intenta siquiera darte una mano, aunque ellas hayan quedado atrapadas en los cardos más espinosos.

Qué nutridas amapolas que aún a pesar del desangre de su alma, muestran la divinidad de su presencia y su corazón pintado de tristezas trata de levantar el rostro al sol siempre agradecida sin creer en nadie, sin confiar que mañana alguien  la arrancará y la pisoteará, más ella lánguida y preciosa nutre tus ojos con el encanto de sus primaveras efímeras y sueña tal vez que su mañana será más alentador.

Suelo pasar muy triste... no entiendo mis razones, o las razones no me entienden, suelo creer que la soledad es mi mejor amiga hoy, que aunque Tato casi se marcha, aún está aquí y nadie lo sabía, que su corazón está quebrado y que sus poemas son quienes lo mantienen a flote con sus ilusiones de un día prometedor, donde su mirada esté brillante y su  tristeza de hoy se convierta en un cálido abrazo regado por las lágrimas de quienes en verdad lo aman y reconocen el valor de sus palabras.

Le huyo a la soledad pero aquí estoy contigo Cortázar, con tu música de nuevo que suele ser mi amiga, que me calma la ansiedad de mis eternos días donde mis ojos miran un horizonte hostil y donde no llegan las palabras amigas, cada quien en sus cosas sin importar que gracias a las piedras puestas en el camino, alguien está en constante  zozobra sin saber qué hacer, ni qué pensar de su futuro, aunque él no existe, ni el mañana, ni el ayer, ni el hoy...  sólo sombras que van y vienen como las nubes y se transforman con los vientos del camino según su conveniencia... y el sino de la muerte que no escoge si estás joven o viejo, triste o alegre, si deseas viajar o quieres quedarte un rato más mirando las amapolas que se mecen con la suavidad de una caricia de amor que nunca llega.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 24/11