martes, 29 de noviembre de 2011

BAJO LA LLUVIA

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Aquí húmeda, fría, temblando de pasión por ti
Bajo la luna, bajo la lluvia, bajo el sol
Sobre el pastizal que revienta mi piel
Arena candente que besa mis  intimidades...

Dentro de una laguna azul cristales en movimiento
Con mi piel en la tuya y la tuya en la mía...
Con tus labios y tu lengua y tus manos tan queridas...

Bajo un jardín teñido de violetas...
Rosas rojas deshojadas en sábanas de silencio
Donde los grillos y las ranas sean nuestra compañía...

Aquí amado mío... Mi pasión desborda como cascadas
Mis manos buscan el oasis de tu dorada piel
Mis piernas buscan el refugio de las tuyas...

Que el cielo tiemble con sus rayos...
Que iluminen el vértigo de mi corazón
Que giman las cascadas sobre duras rocas
Mientras me entrego
Con los placeres que acallarán las olas
Y los suspiros que tomará el huracán.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, Noviembre 29/11

ALGUNAS VECES...

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Algunas veces... cuando nos sentamos en nuestras comodidades a ver el mundo, nos olvidamos de quien vive a nuestro lado, de sus soledades, sus sentimientos;
del abandono al que ha sido sometido, de sus brazos caídos tal vez por nuestra culpa...

Algunas veces tenemos la oportunidad... sólo algunas veces... de ayudar a quien ha caído y Dios nos pone en el camino, como una prueba de nuestro amor hacia el prójimo y simplemente la sentimos como un estorbo  y lanzamos fuera, como una piedra mal parqueada que tal vez nos ocasione más de un problema...

Algunas veces, ultrajamos a quien nos ayuda, a quien se levanta de mañana y con su fuerza hace nuestro trabajo, limpia, lava nuestro mugre y además tiene el coraje de brindar una limonada bien fría, o nos observa con aquélla mirada indescifrable de queja que pocas veces detallamos...

Algunas veces... son tan pocas... que realmente no nos percatamos de eso... que solemos llorar por un amigo pero ya en último momento, cuando  sus ojos como lámparas vencidas miran un horizonte que creía tan lejano.

Algunas veces… realmente son tan pocas que casi las olvidamos… nos damos cuenta de la razón de nuestra existencia, del motivo por el que desnudos y descalzos llegamos a un paraíso que tantas veces nos es tan ajeno… y olvidamos nuestra niñez y el sacrificio de nuestros padres para levantarnos y quitar el polvo de nuestro rostro.

Algunas veces… realmente son tan pocas, que nos calzamos los zapatos ajenos, que sentimos el dolor de alguien cuando nuestra burla es más grande que la capacidad de sentir la humillación y la tristeza que causamos, cuando nos reímos de sus raídos trajes y nuestro closet está repleto de tantos que ni siquiera usamos…

Sólo algunas veces, recordamos las miradas de los ancianos y les permitimos hablar con su voz bajita, sólo hasta que deseemos interrumpirlos y que su sapiencia fastidiosa nos parece como un son de campana, cuando desean corregirnos o enseñarnos lo que ellos al transcurrir del tiempo han logrado acuñar en sabiduría.

Sólo pocas veces ya cansados a la vera del camino… reconocemos nuestra misión en la tierra… después de haber recorrido tantos desiertos… tantas hondonadas y senderos que no nos llevan a ningún sitio sino al mismo de 2x1, es que nos damos cuenta que venimos tan descalzos y desnudos al mundo… que todo lo que hayamos acumulado no nos sirve para nada, ni en conocimiento, ni en tesoros y que sólo llegamos a sembrar y a entregar, y que nuestras manos al viento marcharán con la misma desnudez que llegaron y nuestros pies no necesitan calzado y nuestros huesos no necesitan ropaje.

Sólo pocas veces descubrimos nuestra misión, yo aún no he descubierto la mía, sólo pregunto: ¿ cuál es la tuya?, que no terminemos nuestra vida haciéndonos preguntas, cuando las respuestas están ahí… en esos ojos de mirar inconfundible que algunas veces vuelan, otras caminan… otras… simplemente te observan en el silencio de sus angustias pasajeras…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 29/11

EL ABANDONO DE LA FAMILIA


Una ley que acelere los procesos para las mujeres y los hijos abandonados, sólo hay palabras escritas, se necesita que desde los estrados judiciales se hagan cumplir las leyes, el abandono debe ser castigado como uno de los peores crímenes de la humanidad, pues atenta contra el futuro, que son nuestros niños y las familias. Ellos no tienen por qué pagar  pecados que no cometieron, y es el gobierno responsable de que las leyes se hagan cumplir, que se facilite a las mujeres las denuncias sin tanta tramitología y los hombres sean obligados a cumplir con las obligaciones con sus hijos, que no les pidieron que los trajeran al mundo a sufrir. 

El matrimonio no es un amarre... es un compromiso adquirido con los hijos que ha de permanecer, hasta que ellos puedan valerse por sí mismos.

La mujer abandonada tiene que llevar a cuestas, aparte de la burla de la mujer que ha dañado su hogar, con la obligación con sus hijos, y soportar además una carga psicológica terrible que muchas veces las lleva al suicidio, pues al no tener oportunidades de trabajo y no recibir de parte de su esposo el dinero que le corresponde para la manutención de sus hijos, tiene que cargar con el lastre de la humillación y la desventura, pues en nuestro país es muy difícil la vida para una mujer de 40 años, sin oportunidades, sin futuro, sin trabajo y con sus hijos a cuestas. 

Un hogar desintegrado por  (sexo), ya que ésto es lo que ofrece una mujer que de pronto aparece en la vida de un hombre, y termina acabando con una hermosa relación de muchos años, en éste caso 22 años que en un segundo se acaba, sin importar los pequeños y el sentimiento terrible de desamparo y abandono al ver que su padre ha decidido levantar sus alas y lanzarse a la aventura con una mujer que recién aparece en su vida y además con varios hijos, de un momento a otro ya sus hijos no son nada, sólo un estorbo, ¿pero las leyes en dónde están?, porqué una mujer tiene que soportar tanta humillación, las risotadas irónicas de la mujer que acaba con su futuro y el de sus hijos y además la cínica sonrisa de quien durante 22 años sólo fingió ser un buen esposo.

Una súplica desde mi corazón para que quienes se encargan de elaborar leyes, que las hagan bien, y ante todo que las hagan cumplir, éstos hombres merecen la cárcel por un delito terrible, pues en Colombia las oportunidades para una mujer mayor son escasas y si no encuentra apoyo de la familia y se empiezan a cerrar todas las puertas, tendremos que ver finales terribles donde sólo nos quedará un sabor amargo en la boca.

En éste caso hablo de mi hermana, 2 años de abandono total, con denuncias en Venezuela y un intento fallido en Colombia donde se le dice que debe estar presente el denunciado, cuando él nunca llegará... para qué están éstas entidades?... son otra carga para el estado, donde sus funcionarios se sientan a esperar la mesada mensual sin importar tantas miradas llenas de angustia que llegan buscando una ayuda que nunca llega.

¿Puede una mujer Cubana, con su familia estar explotando y robando lo que por tantos años se consiguió en una sociedad de matrimonio católico?, ¿para una médico Cubana que se establece en Venezuela no hay cabida tampoco a cárcel por el delito que comete?, sin importar que se lleve al tipo, se habla del bienestar de una familia y unos niños... las leyes son flojas tanto en Colombia como en Venezuela y el dinero y la corrupción siempre estará en medio de todo ésto.

Alcancé a enviar hasta una carta al Presidente Chávez, a la Embajada de Cuba, pero nadie ofrece una luz...  éstas mujeres que dañan hogares en países ajenos deben ser devueltas a sus países a responder por sus hijos allí, pues considero que para ellas también debe existir algún castigo al no permitir que el hombre siga cumpliendo con las obligaciones con sus propios hijos, pretendiendo robar además su sueldo, prestaciones y demás conseguidos con tanto esfuerzo y lucha, éstas sí que son las verdaderas arpías del planeta.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 28/11 

SOBRE LAS NIEVES

Blancas nieves, azules mares
Que se derriten sobre mi piel de seda:
Cual caminantes vamos por tu sendero,
Nuestras huellas se borrarán al deshielo
Nuestros ojos mirarán tu cielo bordado de estrellas…

Aquí estamos a pesar del álgido tiempo
Nuestro calor somos todos…
¿Quién nos enseñó el amor
Aquí bajo tus brazos diminutos
Sobre tus pies de padre bueno?

Blancas soledades donde retozamos de alegría
Deslizarnos  cual aviadores por un inmenso  llano,
Serranías donde la nívea espuma se tiñe de plata
Con mis ojos de fuego llenos de vida.

Déjame ser uno contigo y abrigaremos el cielo
Donde la maldad no existe, sólo paz soñada...
Mientras algún depredador 
Rompe el silencio de la transparencia.

Que se deshiele mi corazón y me nutra de la belleza
Que sólo pastizales alimenten mi alma  
Mientras la tuya vuela.

Entrego un mensaje de amor 
Sobre algodonados versos  y salto,
Gozo y vivo con la paciencia de mis días,

Sobre un interminable paraíso blanco 
Que se viste de tonos azules
Y muestra un Dios perfecto para amarnos, 
A pesar del frío.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 28/11