jueves, 19 de mayo de 2016

POR QUÉ RAZÓN X

Es pregunta, mi blog sale muy raro, por eso estoy ensayando con las charlas con mi hija, la vida en Colombia, los afanes de los padres, los regalos mentirosos, el blog de la vieja Pacha está raro, no puedo escribir y me toca eliminar y traer aquí, estaba en Adcense porque mi hijo llenó todo eso, ahora no aparece, bueno así las cosas no más inventillos raros, pero de que sigo escribiendo está firmado y escupido, ya pasé el machete y salió fuego y una que otra sonrisa.

SEMESTRE VII Enfermería (27)

SEMESTRE VII (27)
Enfermería Superior

¿Mami?...

¡Mami que dizque toca
Pagar eso!

O sea, me quitaron el auxilio
¡Qué hifueputas!,
Cule auxilio
¡Cómo le parece!
¡Qué desespero!...


-¡Hifueputa lo imaginé!,
¡Son unos hifueputas!

Ahora mire a ver si hacen préstamo,
Ya casi salimos de esta mierda
Que nos exilia al sol
Y nos pone a oler moscas
Verdes y venenosas.
Xd


Para un poema revoltoso


Fin de la conversación


La vieja Pacha

 19 5 16

NO QUIERO (28)

NO QUIERO (28)

A mi edad no me interesa la historia patria.
No me importa saber que María Antonieta no lavaba sus calzones
Ni que a Napoleón le gustaba ese olor a pez expuesto al sol.

No quiero saber que vino un mundo de gentes malvadas
Dizque a descubrir tanto indio en América
Cuando aquí ya teníamos conquistada la tierra
Sabíamos para qué era,
Bendecíamos al sol, a las montañas.

La brisa era la reina y heredera del mar,
El mar era el Rey de las arenas;
Las rocas eran las ancianas veneradas,
Las mujeres y los hombres sabían para qué habían nacido
Y los niños sabían jugar a ser águilas
Entre las enramadas.

No me importa saber que Don Federico la tenía corta
Y que don Fidel la tenía a las rodillas pegada.

A estas alturas de la vida, quiero reír,
Deseo cantar y escuchar serenatas en medio del bosque,
Correr descalza bajo la lluvia, hacer lo que se me antoje,
Igual tengo más cerca la muerte, que la vida.

No cuenten nada de este país o de aquel
Que nada les funcionó, porque todos traían ambición.
Era mentira el comunismo como mentira el resto de cuentos,
Ni la derecha ni la izquierda sirvieron,
Ni los que estuvieron peleando por la patria
Porque ellos ya se fueron.

¡No me cuenten de nada, ni de nadie!
Quiero saber cómo hacen los nidos los flamencos,
Me interesa adivinar de qué manera las orugas nacen mariposas
Y cómo se sienten en esas cárceles tan abrigadas.

Nada me importa la historia patria,
No me sirve para nada, sólo trae recuerdos de errores
Que se repiten con las mismas tonadas…

Es ahora mi interés, en tu boca arrugada,
En tu cuello seco por el sol
En tus rodillas que se vencen poco a poco,
En ese techo que cae y cae
Y en esa mirada azul que de tanta traición vieja
Ahora me detalla un poco.

Quiero ver a mis potrillos graduarse,
Al menos que puedan conseguir una ilusión
Y que el aire que besen sus bocas sea limpio,
Como limpias sean sus madrugadas
Con el estandarte del amor entre sus piernas
Y las bocas ardientes mordiendo de la vida un tanto,
Un poco de la felicidad negada.

¡No quiero que me cuenten del ayer, nada!
¡Y nada, es nada!...


Raquel Rueda Bohórquez
19 5 16





VICIOS (29)

VICIOS (29)

Aunque se escandalice el mundo, 
Vi cierta vez a un sapo comiendo mierda
Y luego a otro comiendo abejas.

Al que comía mierda, por gusto lo dejé tragar,
Y luego con la jeta amarilla así lo vi marchar
Orondo y feliz, estaba ahí la cena y la aprovechó,
Se la dejó ganar de las gallinas criollas de la Vieja Pacha.

Al otro sapo que se tragaba las abejas,
Ese sí que me hizo enfurecer
Y con mis pequeñas manos lo agarré de las patas,
Hice varias vueltas en el aire con él
Y voló, como una garza por el trigal.

Ahora que lo recuerdo, de niña no era tan santa
Creí que el que comía mierda hacía bien,
Y el otro que cumplía con su deber,
Con mucha saña lo juzgué.

Así es la vida del vicioso,
Se la traga por gusto, ¿quién le obliga?.
El otro, no se dejó tentar por el olor
Y siguió la señal correcta de su naturaleza.

Por eso no seamos sapos comemierda,
Aprendamos a saber qué nos tragamos.

El vicio no ha nacido con nosotros,
Somos nosotros quienes deseamos probar y probar
Y en esto nos envainamos.

¿Tiene la culpa el sapo
Si viene la espada y se envaina?

¿O tiene culpa la vaina
De que haya tanto sapo?

Raquel Rueda Bohórquez

19 5 16

ESE DÍA (30)

ESE DÍA (30)

Ese instante del poniente sol
En el descanso de una montaña
Arropando con su magia a un árbol
Tocando con su amor mi estancia.

Ese día de tardes arenosas
El fuego se repitió en la mirada;
Se acariciaron los dedos en reposo
Y el mar se volvió una marejada.

Ese día de tu boca abierta,
La miel del mundo se derritió en ella;
Un vértigo de lluvias decembrinas
Fulguraron de amor con las estrellas.

Ese día de tu lengua callejera
Anidando en el verbo de la sequía,
Derritió el alma que esperaba
A la tuya, dentro de la mía.

Raquel Rueda Bohórquez
19 5 16




A ESOS AIRES (31)

A ESOS AIRES (31)

A esas cabelleras largas
Que parecen colas de aves
Bailando cumbias y salsas…

A esas niñas de ojos de cieno,
De miradas de fuego entre las zarzas;
De temblorosas manos ortigadas
Que deambulan por las calles…

A esas piernas que reciben de todo,
Que inundan sus bellezas de míseros tesoros.
Que brillan en las noches en cobardes ojos
Y apacientan en sus fuegos sus dolores.

A esos pesos que se fueron
Entre las dádivas de cariños fingidos,
Rones blancos, aguardientes claros,
Cervezas frías que temblaban en sus manos.

A esas niñas que caminan por el aire,
Que deambulan sus encantos;
Que venden las sonrisas y la vida por un beso,
Y las cambian luego por un abrazo…

A esos cuerpos de gacela
Que ondulan sus bellas figuras a esas miradas,
A esos muladares oscuros, a pasadas de manos,
A esos viejos verdes y oscuros,
A esos esposos malcriados…

A esas niñas les dedico mi poema.
Ellas son las rosas negras del jardín de Flórez
Que mueren lentamente
Cual mariposas tristes, sin batir sus alas,
Y sus risas locas de mentiras
Calman al menor ademán de una caricia
Un poco de sus hambres.

A esas jóvenes que dan todo por nada
Las invito a cubrir de versos sus mañanas,
A tejer nidos de calandria entre las ramas
Del árbol que se vence con la vida,
Y nos invita a otra tonada.

Raquel Rueda Bohórquez
19 5 16




DIME POETA (32)

DIME POETA (32)

Si podemos ver la majestad del sol
En una gota de rocío,
Es porque lo poeta salta
Entre los morichales de la vida.

 Dile al manantial
Que trina ladera abajo,
Que la vida es como él
Un cántaro de miel.

Dime poeta
Si puedes ver en las mariposas
El velo de la nieve que las cubre,
Y entre las hojas,
El pergamino escrito
Donde quedan las pavesas de la vida,
Y las cárceles que fundaron las orugas.

Habla con la nieve que versa el cuello del árbol,
Con el ruiseñor que no ha parado de trinar;
Con las nubes que siguen y siguen
Que llueven y llueven sin descansar.

Dime poeta si has hallado la gloria,
Si en un beso y en un abrazo
No has sentido que la vida vale,
Si en un desdén no se agita la mirada
Y llueven de su fondo los pesares.

Cuéntale al sueño de ayer
Si no deseabas el de hoy.
Averigua si el dolor de ayer no te talló.
Ahora nada perturba tu mirar escaso
Porque ves como las aves
Con la tranquilidad del tiempo ido,
Y la paz del bien cumplido.

Pero regresa de nuevo,
Torna la mirada a la gota temblorosa
Que parece un diamante entre las hojas.

Permite para ti un instante
De miel del sol en sus entrañas
Y ahí mismo, en ese parpadeo,
En ese milímetro de tu vida,
Hallarás el cielo.

Raquel Rueda Bohórquez
19 5 16




EN ESE TIEMPO (33)

Nuestra casa fue grande, ¡enorme!, en la esquina de un gran colegio, y de ahí, después fueron otras esquinas, otros parajes, pero la casa pequeña se quedó por siempre en nuestro corazón; fue esa, la que estaba cerca del cementerio viejo, la que tenía gradas para llegar a la montaña, la que nos halló pastoreando una cabra y criando un pichón de mirla. Esa casa conoce más de una historia triste y alegre, porque la vida se compone de pequeños milagros, y grandes dolores, de ahí su magia.

EN ESE TIEMPO (33)

Bailaron sus alas
Al beso del viento;
Corrieron los pájaros,
Parecían mágicas cometas
Prendidas de su mano invisible.

Hubo estaciones y las aves de paso
En su descanso,
Agradecieron con un trino
La magia de existir.

De todo hubo ante tu presencia:
Los trajes que bailaban
Cual mariposas en la primavera,
Las puertas abiertas, /tus brazos;
El perfume del café en la cocina,
Los gritos de los niños,
El ladrido de Káiser.

El cantor sinsonte
Que vivía pendiente de ti,
Las flores que tocaban gaitas y sonatas
Con todos los gorriones dispuestos,
Y todas las montañas erguidas.

Las nubes cambiantes
Y el sol, el divino sol
Que se enorgullecía de ti
Armando cada pentagrama
En medio de un día gris
Para que asomara el iris
En medio de todos los silencios.

Raquel Rueda Bohórquez
19 5 16