sábado, 26 de noviembre de 2011

¡DEJA QUE LLOREN LOS ENCINOS!


Marly Carolina Cepeda Rueda (Alemania).

¡Deja que lloren los encinos!

Observen todos en silencio... Impávidos...
¡Mírenlos!... Callados... sólo vástagos al viento
Donde el orín y la mierda los corroe...
Que nadie se avergüence que a nadie duela...

Míralos que ayer frondas hermosas fueron
Pisoteados, arrancados con el vicio de la muerte
Que destruyó sus alas al viento, que abrigaban 
A los enamorados que allí anidaban.

¿Qué sentido suele tener nuestra existencia?...
¿Qué valor puede tener el ansia?
Vano poder, inquisidor resuello
Donde respirar aún, hoy nos cuesta el alma.

Déjalos morir ante tus ojos...
¿A quién importará si mañana ya no existen?
Déjalos rodar desde los grandes cerros
Donde hoy sólo hay deshonra y miseria.

Mira como reverdecen  pastizales
Donde el ganado engorda y la muerte se avecina
Chorros de sangre revientan por sus venas
Malicia, terror, espanto y ruina...

Déjame llorar sentada en un viejo roble
Donde ayer un nombre de amor fue tallado
Déjame gemir al mástil de madera 
Quien todo lo ve y que con dolor se inclina.

Déjalos llenar sus arcas con tu muerte
Que sólo dos pequeñas tablas cubrirán otrora vida...
Sólo escoria y el tañer triste  de  campana
Que sobre una gran torre llorará...
¡Más no por tus cenizas!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 26/11


DESDE HACE TIEMPO...

 ..
Desde hace un tiempo, decidí que sólo hablaría de amor
Sin importar llagas, sin creer en la sangre que se desperdicia
Sin escuchar bombas y ver lámparas mirando al cielo...

Ya casi medio siglo lánguida sobre una gris roca
Desde donde gime mi corazón al escuchar la brisa 
Que pareciera traer cánticos agónicos de madrugada...
En el amanecer... En cualquier instante...

Miro hacia los grandes cerros de mi patria...
Escucho cadenas que lloran... Que ausentes viven
Postradas sobre grandes robles donde el tiempo oxida...

Desde hace mucho tiempo... No tengo ya memoria...
Es que la injusticia pareciera no tener calendario...
Sus alas mutiladas fueron al nacer el hombre...
Enclavó la justicia en un mástil por su propia mano.

Hoy mis ojos cansados gimen sus propias ausencias
Los llantos de los becerros que agonizan sin motivo
Los niños que perdieron su horizonte y ya no cantan
Sólo gritan... Chillan... Con sus estómagos enormes...

Ya desde hace tiempo... Decidí que sólo hablaría de amor
Que me desperdiciaría en caricias de versos
Tal vez sea un buen motivo... Para olvidar el terror...
Para parecer menos mala ante mi silencio...

Pero es que el tiempo parece no borrar heridas...
Es una llaga abierta... Es una espina clavada por siempre
Que te oprime… que te hace bajar el rostro...
pues tu falta de lucha te apena...

Desde hace tiempo... Creo que olvidé ya...
No miro los ojos de las calandrias... Creo que aquí no las hay...
Pero tampoco observo colibríes que como esmeraldas diamantinas
Cruzan ante tus ojos y te miran... Y su brillo te hace creer en Dios...

Pero es que hace tiempo... Pareciera que él también hubiese marchado...
Está harto... Aburrido... El hombre fue su creación...
Más su maldad habita en él... 
Como habita en el desierto el cruel desamor.

¡¡En dónde estás Dios!!...  Gimo solitaria con mis penas...
Necesito tu mirada sobre mí... Tan sólo tu mirada bastaría
Tan solo un rayo de sol que penetrara mi dolido corazón
Para saber que mis cadenas se oxidaron
Y encontré al fin mi libertad.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 26/11