viernes, 2 de diciembre de 2011

A ELLAS

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A ELLAS

A ellas, las que murieron con el vientre lleno;
Las que no amamantaron a sus crías 
Las que sus pechos reventaron 
Las que corrieron asustadas...

A ellas, con sus lágrimas que fueron ajenas,
Que nadie escuchó en las madrugadas
Cuando gemían a la luna llena
Y sus gritos ahogaron entre rojas sábanas.

A ellas, mujeres maltratadas...
A quienes abrieron sus piernas, 
Reventaron su corazón a puñaladas
Y desangraron su vientre ahogando el llanto,
El suave llanto que con sus manos abrazaba.

A ellas... ¿Quién las recordará?
Tristes cajones con sus sonrisas a medias
Cuando ya su corazón dejó de suspirar
Sus pechos no pudieron entregar
Y las estrellas del cielo las cobijaron...

A Ellas... Sí... Las mujeres olvidadas...
Las que marcharon con las gaviotas de la tarde
Y elevaron sus miradas, con la angustia de un mañana incierto
Que viajó temprano... antes de la aurora,
Y antes de que algún cantor nuevo, trinara en su ventana.

A ellas nadie entregó un ramo de violetas...
Quedaron extendidas, regadas en el silencio de la tarde
Y sólo una blanca flor de una madre triste,
Se lanzó, con un alma de cristal en medio de un puñado de arena
Que descansó en el fondo del silencio.

Por ellas suenan las campanas,
Aún escucho sus llantos ahogados...
Aún llora un bebé por nacer de sus entrañas
Y su boca ensangrentada sólo pronunciaba un nombre:
¿En dónde estás mi Dios?

Mis alas rotas te buscan y mis ojos en desespero,
ni aún aquí encuentran un descanso...

Es un vuelo errante, una nave que viajó, 
descansó con sus pechos llenos de leche
y su vientre henchido de amor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 1/11.