viernes, 20 de enero de 2012

DESDE MI LAGUNA


El trigal ha muerto…
Mis hermosos amigos observan bulliciosos
Desde sus hermosas y exuberantes ramas…

Un ruiseñor con su pálido traje,
Entona la más hermosa melodía…
El primer cántico de amor como una oración no escuchada.

La fruta fresca espera…
El manoseo y la caricia devoran su esencia
Tomando su vida en un instante.

Yo sólo viro… desde mi reseco pastizal
Tus esquivos ojos se desvían una vez más
Hacia ese hermoso cerro lleno de verdores que te invita.

Allí… a lo lejos…
El amor se arrulla con los primeros rayos del sol
Las flores del camino viran hacia él
Motivadas por aquél tibio calor sobre sus pétalos.

Unos mustios ojos se descansaron sobre un envejecido tronco, o tal vez sobre el verdor de alguna rama, o el cálido ramillete de flores perfumadas que se plantaron pronto en su destino.

Aquí… mi precioso lago aún a pesar de todo…
Hoy tiene un verdor extraño…
Me he copiado en sus cristales como una imagen un poco olvidada,
Ha de ser que en tan inhóspitos parajes,
Alguien ha de esperar sobre alguna quebradiza rama.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 20/12

FLOR DE PITAHAYA

Imagen: Flor de pitahaya. ( Fotografía: Alirio Rueda - Venezuela).

FLOR DE PITAHAYA L4R

Sólo quise amanecer de nuevo...
Pronto me aparté de sus púas que eran  mi sostén
Abrí callada mis pétalos y regalé mi dorado corazón.

Allí estabas… tan cerca y tan lejano
Besando la enredadera del camino...
Anunciabas con tu canto que serías para todas
Que tus besos llegarían temprano…
Tus alas  como un abanico incierto
Extendido sobre mis pétalos abiertos a la entrega.

Sólo detallé la mariposa que a mi lado estaba
Con sus suaves caricias me adormecí…
Viré mi rostro hacia ese gran astro rojo fuego
Sin comprender aún el motivo de mi sutil belleza.

Hoy amaneció de nuevo y  aquí estoy…
Ya mis pétalos cayeron…
Silentes  abonan un jardín amado
La fruta madura en el mutismo de su tiempo
Aún no ha sido tocada…

Un ruiseñor  cantó antes del ocaso
Sobre un inmenso sauce de flores rosa, 
Pero tú… brillante  y feliz  sólo rondabas…

La prisión de mis espinas me aferraba aún más
Y mi corazón nutría otros  amores
que sólo de paso se aprovechaban
Dejando una herida abierta,
que pronto ya no sería más.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 20/12