sábado, 24 de junio de 2017

MÚSICA DEL BOSQUE(56)

MÚSICA DEL BOSQUE (56)

Abro la puerta del alma para que entre toda la energía positiva del universo, y salga todo lo maligno que haya en mí, ¡se puede!, huye el miedo, la ira y la rabia; me veo al espejo, estoy joven dentro de los miles de años que tengo; la piel parece la seda de una rosa y busco en las plumas del águila la certeza de tu amor. Nadie me podrá tocar de nuevo, volví a nacer; los pechos de mi madre parecen montañas por donde la cascada baja y me baño bajo el ala de su rocío.

Sonrío, nada hay mejor que reír después de bañarnos bajo el sol ardiente,  nada puede ser más intenso que un aguacero después del verano, y los árboles se llenaron de lágrimas, las flores se bañaron con joyas del cielo, ¿quién me puede negar esta dicha?

Mi viaje por el universo es más corto que el nacer de la mariposa, pero aun así, persisten mis alas, se quiebran y vuelven a crecer porque soy la oruga más fuerte; mi cárcel me ha condenado a quererte más que a mí; duermo, percibo el silencio y en el mismo nos hablamos.

¿Quién eres?, ¿qué soy?, ¿cuándo volverán los amaneceres a llenar de aves los árboles?, pero no me hago más preguntas, porque todo tiene respuesta en la voz silvestre de los mismos pájaros, que enjaulados lloran cual si cantaran, en la caída de las hojas en el otoño y en el reverdecer después del invierno.

Me pienso con rayitas de colores, entre rojos, negros y amarillos, ¡ésta vez seré una monarca!, ¡qué divino el mundo en donde estoy!, ¿las mariposas lloran?, ¿qué te hace llorar mariposa?, mañana abrirás tu cárcel y sólo verás flores, tantas flores y aromas, que el viento será poco para mover tus alas en medio de ellas.

Raquel Rueda Bohórquez
24 06 17





EL ACANTILADO (57)

EL ACANTILADO (57)

Un mundo raro,
espejismos de olas
y el rocío tocando  filos
sin herir ni maltratar.

Me reservaste para tu herida,
en ella encontré reposo
y la espiral añosa se fue
dejando destellos pálidos en la arena.

¿Viste que todo cambió?
La marea ha bajado,
la gaviota  lesionada ha secado sus alas.

El sol fue el espejo más dulce
que entre sus líneas rectas
le dio calor y la elevó.

Pero el acantilado se perfiló
en medio de tanto beso y sal
para que pudiera nadar
y disfrazarme en medio de sus rocas,
de caracol.

Raquel Rueda Bohórquez
24 06 17


TU MANO (58)

Ese día me mostraste tu amor.

TU MANO (58)

Me ha ceñido tu mano,
y el madrigal se disuelve
con trozos de luna llena
entre la maleza.

Fue una tarde cualquiera,
la gente con sus afanes,
las carreras sin término;
el encender de una lámpara.

Me ha tocado tu mano, es verdad,
¿a quién puedo contar otra historia?
El estómago ardía, la vida toda,
y parecía un pájaro mojado
en un hueco, entre la roca y la espina
y el repiqueteo de una voz
que reía de mí, cual sonajero
en la cola de una serpiente.

Tal vez el murmullo del aire
nos conversa de tanto en tanto,
y al cerrar los ojos escuchamos
que el amor se crece en la sierra.

Elevo el rostro,
soy un ave tomando agua;
entre las nubes asomas,
te has formado de niebla
y me desapareces contigo
cual bruma entre la montaña.

Raquel Rueda Bohórquez
24 06 17