miércoles, 4 de enero de 2012

EL PERRO

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El perro viejo me miraba
cuando estaba ataviado
mucho perfume guardado
entre sus nuevas prendas
miradas esquivas...
sonrisas extraviadas
la cara bien afeitada
andar de caballo brioso.

El  viejo perro me gritaba
cuando de paseo llegaba...
la cara sonrosada... mirada cansada
la jeta bien colorada
las camisas bien manchadas...

El puto viejo perro no me hablaba...
o la pelea buscaba...
cuando la zorra alborotada
entre gemidos y notas lo acosaba
mientras yo siempre lloraba...

Las patas  se fueron hinchando
El corazón se fue marchitando
El viagra con poca venta...
Los condones reventando...

El hifueputa viejo desgraciado...
Ya ni sonrisas me daba...
La cara sin afeitar...
La ropa se encochinaba
mientras yo con sonrisa de diabla
otros versos le inventaba.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 4/11




Dedicado a una diabla que dice que sólo escribo relax...

EL VELERO

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Puse a navegar mi velero hacia ti
Pero fue adversa la corriente...
Advertí que si te buscaba 
El camino sería incierto.

Puse mi quilla frente al mar
Pero una gran ola volteó mi barca
Quise entonces volar…
Más mis alas resultaron rotas.

Busqué una barca de madera ...
Resistió fuerte oleaje…
Pero el mar se tornó agresivo
Y me lanzó contra las frías rocas.

Decidí con más fuerza zarpar
En un barquito de papel,
Mostrarte ahí todo lo que te amo
También el timonero me falló
Y se hundió ante mis ojos.

Me lancé entonces en un cristal con mis versos
De nuevo, en el camino hacia tu estancia
Alguien lo abrió y se burló de mis palabras…

Recordé que en mi pensamiento sería posible,
Y logré llegar… aún sin guía ni brújula
Me disfracé de búho, desnuda en tu alero
Mirando hacia ese jardín tuyo…
Donde tampoco me mirabas…

Decidí entonces llorar en las noches
Y aún se escucha cuando hay luna llena
Un triste canto que te anuncia,
Que aquí estarás por siempre
Disfrazado de cánticos en el amanecer
Y de rojo fuego besando el mar de mis quimeras.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 4/11