jueves, 11 de agosto de 2011

CUANDO MIS HILOS DE PLATA...

CUANDO MIS HILOS DE PLATA...


Cuando mis hilos de plata humedecidos no te inspiren ni tan sólo un suspiro,
y mis manos viejas y arrugadas no te inciten a una caricia...
ni las pecas de mis hombros ni mi rostro las divises hermosas
ni mis bellas piernas ya no encuentres apetecidas...

Cuando al hablar te fastidies, ya mi voz no es cantarina como cabra montés
ni mis verdes ojos inspiren el brillo hacia un abrazo cálido...
y mi sonrisa leve sobre labios resecos no te inciten a un beso...

Cuando mis pechos otrora bellos duros y levantados como palmeras
no te animen a una caricia y a un suave mordizco por sus flores rosa,
ni te atrevas a un deslíz de tus manos sobre mis duras y gorditas nalgas...

Cuando tus ojos azules, se posen sobre otros colores radiantes...
rojos perfumados, negros ondulantes, caderas gigantes,
adornadas con pechos inmensos rellenos de siliconas...

Cuando ni una oración declamar  conmigo ni con los tuyos,
y una salida a mirar el mar se convierta en un sacrificio...
y tu mirada osca se pierda robándome la calidez y el entusiasmo...

Cuando al verme desnuda tus ojos se extravíen en otros cuerpos y otros sueños,
y el brillo que diviso en ellos sean de ausencia por los míos...
y mis piernas levantadas sobre tu regazo ahuyentes con un golpe
tras un quejido arrogante y soberbio...

Cuando al fin... cansada de los sinsabores y el ácido de la vida...
la convivencia convertida en martirio y mis besos en sueños
sólo empapada mi almohada de sales de mar ...
imaginada  en brazos perdidos en la inmensidad...

Cuando ya mis pies pequeños que antes acariciabas y te parecían hermosos
no puedan caminar trayectos esperados... más su cansancio los pose sobre el mismo envejecido sillón...

y mi voz te anuncie que ya todo acabó, que tan sólo una mano que levante ánimos y que posada sobre la enredadera de mi balcón olvidado te recuerde... ya no habrá tiempo para retornos ni lágrimas...

ellas quedaron esparcidas en mi tiempo ... aquél que voló con las gaviotas y se alejó y nunca encontró un estanque para aliviar su sed de amor... y siempre con sus alas extendidas al horizonte... se perdió en el infinito en búsqueda de todo lo que anhelaba y que aquí... nunca estuvo.

Cuando llegues a mi sitio, si aún advertidos no cumplieron mis deseos...
y te cueste comprar un ramo de orquídeas para dejarlas tan sólo por cumplir...
no te afanes... del cielo caerán estrellas brillantes y se posarán livianas y cándidas y me entregarán besos de luciérnaga sobre mi fría lápida.

SHEILA
B/QUILLA, AGOSTO 11/11

COMO LIBÉLULA



COMO LIBÉLULA [19] [2]

Como libélula al viento
Posada sobre verdes ramas
Extasiada en un beso sobre blancas flores.

Así mi corazón envía eternos rayos
Fuegos de amor que no se desvanecen
Que viajan por esteros interminables
Y se ocultan entre suaves sedas,
Que cubre el sol al caer la tarde.

Asida sobre los trigales dorados
Mecida por la brisa que te besa,
Dulce calor embriagador y breve
Es la calidez del rayo que te acaricia.

Cuando a levantar el vuelo
Ya extasiada de mieles y de olores
Cristales son sus translúcidas alas,
Se acicalan con sus tiernas manos
Y con un nuevo beso al viento
Casi ante nuestros ojos
Crisálida voladora, te pierdes
Como se esfuman  los rayos de sol
En el ocaso.

Y en mañana triste cuando llegas
Vestida de azules o de verdes;
Traes asidos tus brillos de nácar
Con las noticias siempre buenas
Al sitio donde con candidez te posas,
Y mi corazón como de paloma blanca
Se alegra con tu raudo vuelo...

Más llega la noche
Y te esfumas con mi pensamiento,
Nunca llega aquél dulce encanto
Que tal vez imaginado me traías
Entre diamantinas sedas, ojos enmallados
Vuelo perdido que termina en llanto.

Sheila  Ag 10/11