miércoles, 22 de julio de 2015

ERES MI POEMA [27]

Miércoles, 22 de julio de 2015

ERES MI POEMA [27]

El amor es un poema,
¿cómo  describirlo?
Rocío en mi ventana,
siendo la claridad de tus ojos.

Luna en las noches,
mi verbo tu boca,
una flor tan sólo
con tus manos siendo mi enredadera,
mi elegía tu voz,
tu lengua aliviada en la mía,
vino caro de la vida.

Son las olas del mar,
tú en mí,  un verso terminado,
culminando el etéreo viaje,
siendo amor, donde no hay caricias,
tan solo una letra atrapada,
edificada como un diamante
en el corazón de una roca.

Entre sones de campanas,
la poesía pegada a una estrella
estallando en mil pupilas,
aspirando  luceros de luz
que  son  el infinito y el ahora,
principio y fin de un cuento
que inicia riendo,
y concluye gimiendo.

Amor, eres tú mi poema,
¿cómo podría hablar de poesía,
construir un verso sin ti?

Sin lírica, un  color absurdo,
una  leyenda sin final,
historia carente de  sol y  estrellas,
desbordando en oscuridad.

No hay fantasía sin ti,
eres mi  sendero trazado.
No importa si armonizan las  letras,
me vivifica fusionar tu piel en la mía
con  las asonancias del alfabeto,
¡apresando el mundo en un instante!;
arropados y condenados por símbolos,
con oscilaciones y ecos que emergen
para construir sendas sin espinas,
versadas sobre la  piel, ¡en carne viva!,
rimadas con el corazón…

¿Qué es el amor?
Es un poema colado en el viento,
orgasmo exhalado  por cientos de imágenes,
danzando como el humo de un cigarro,
bailando, tan sólo bailando
al son de las campanillas del alma.

Es un brindis…
¡Salud amor!
Me fabrico contigo,
arqueo mis hijos en pequeñas letras
en la vereda donde nacen las flores del campo
y el aroma que viaja en el céfiro,
traspasando pechos
con un, te quiero versar por siempre,
y que seas para mí el mejor amante,
mi acíbar ardiente, mi faena;
apretados en blancas sábanas
que se llenan de óleos,
como de la tarde el ocaso,
y del albor el estrellado cielo.

Raquel Rueda Bohórquez


Barranquilla, julio 21/14

EL ERMITAÑO 2 [28]

EL ERMITAÑO 2 [28]

Busca el ermitaño prestada casa,
le anima el sol brillante cada día;
adora los verdes del bosque,
y entre los arenales calientes
fabrica un nido.

Conoce de los golpes de la vida,
luego, si las olas empeñadas, su hogar destruyen,
en un va y viene, frío y desnudo;
¡corre!, y entre las corales,
 una caracola viajera
dona su palacio lleno de mágicos sonidos,
y perlado techo de colores.

Sabe de Dios y del tiempo…
Adora el agua y la tierra,
no miente cuando da un paso adelante con miedo,
y luego, en un impulso, con temor a lo extraño,
busca refugio entre la roca fuerte
¡y en ella se duerme!

Del ermitaño un corazón de luna
vestido de plata sobre su alma.

¡Dame niña linda tu casita nueva,
para esconderme del mundo que me daña!

Al amanecer nada le importa,
lo veo correr con su pesada carga
tan feliz se esconde entre las rocas,
¡tan radiante!,
cuando el sol besa su casa…


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio/13