domingo, 25 de diciembre de 2011

EN EL CAMINO TE ESPERARÉ

EN EL CAMINO TE ESPERARÉ


En mi memoria, caminito de colores
donde descalza te  esperaba
sobre un lecho humedecido con olor a flores.

Allí entre dos aguas te añoraba
bajo un frondoso sauce llorón
que conocía muy bien todos mis sueños.

Aún te espero...
No se han mudado los cerros
que tantas  veces testigo fueron
de mi gran amor por ti.

Me descanso en mis tristezas
donde un lecho de violetas
y un hermoso girasol dorado te recuerdan
con ese divino sol  que vira hacia tu espacio,
con mi desnudez vestida de blanco
en acolchada cama.

Aún recorro el mismo sendero viejo...
En mi mente permanece cada rescoldo del camino
y cada rayo dorado de sol sobre nuestros cuerpos,
cada canto de sinsonte,  y los obreros con sus vasijas de madera
robándole oro a los arenales que eran besados por suave cascada.

Aquí estoy, no en ese balcón pintado de preciosas flores
donde los azahares parecían de colores,
sino aquí... en mi ventana corroída con los sueños del ayer
y un nudo en mi garganta, 
al desviarse el sendero que pisábamos.

Hoy decidí que viajaría... que me descalzaría de nuevo
no importan las piedras del camino si lo recorro contigo.
Si hay un nuevo espacio donde te encuentre
quiero que sea en el mismo... aquí amor mío,
donde empieza mi casita y termina  aquél arroyo suave
donde casi desnudos nos besábamos importando solo el amor
y el canto que brotaba desde los guaduales,
con el compás de las límpidas cascadas.

Me recostaré de nuevo en el mismo tronco envejecido
aún está,se salvó del depredador...
Nuestro camino sembrado de abrojos está llano
él me reconoce y tiene aún tu olor a pino.

Me recostaré junto a las pequeñas flores 
entre sueños que huelen a ti...

Esperaré con ese ramo de rosas en tus manos,
cerraré los ojos fingiendo un eterno abrazo
con mis pechos desnudos y henchidos 
con un alma que está abierta a la entrega,
y esa estrella  preciosa cual sueño cumplido,
me indicará que como ayer, estás aquí.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 25/11



JUVENTUD



Juventud: ¿en dónde has quedado?
Tu mirada, tus sonrisas locas...
danzas de alegría sin creer en nada, 
Pechos que te amaron y labios que te besaron
Lenguas que tocaron la tuya con ese vértigo de placer
Que nos hace cerrar los ojos.


Qué pena creer que ayer se esfumó temprano
Que la mariposa azul voló aún muy tierna
Sin abrir sus alas siquiera para entender la vida.

Cómo lastimas a veces... Yo igual lo hacía
Nadie me indicaba... Sólo locos viejos
Sólo imbéciles que se creen sabios
Mientras yo... Bella y hermosa
Con mi boca sedienta de carcajadas
Dibujaba carmines para copiar en tus labios
Sobre un pañuelo blanco que guardé.

Pálida amapola hoy pareces
Amarillo color cansado...
Piernas flojas y vencidas
Dolores que mataron primaveras
Mientras los otoños se descansan
Abaten las pieles sobre un viejo sillón sin brazos.

Seda encantadora si pudiera atraparte
En un cofre de cristal sobre mis ojos
Si pudiera calzar sandalias rojas
Y mis pechos como pomelos dulces
Y mis esmeraldas sólo para verte
Con mi corazón entregado para amarte...

Se esfuma la vida ante nuestros ojos
La piel de seda se torna en quebradizas alas
Que al sonar del viento se esfuman
En un abrir y cerrar de ojos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 25/11

A ESOS OJOS AZULES



Todo me parece azul hoy
el maravilloso mar... sus ojos
qué bello se ve así tranquilo
cuando no se agita como caballo rucio
como un chúcaro sin domar...

Como anhelo la paz…
gaviota voladora descansa…
deja que la brisa te mueva,
que la estrella que pasa sea la tuya
y encuentres al fin donde posar tus pies.

Qué agitada te advierto…
que preciosa aún eres…
extiende tus blancas alas y vuela
la música aún es bella
el oído aún percibe sus cánticos
mientras la espuma besa el acantilado.

Qué hermoso canto azul…
la playa te espera ansiosa
olas gigantes que arrebatadas vienen
y en su furor ya vencidas me besan
y se esfuman sobre la piel de color tierra
volviendo al interminable vaivén
mientras anhelante sueño,
con ese gran relincho que revienta la pradera.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla dic. 25/11

PARA RAQUEL RUEDA BOHÓRQUEZ

Para Raquel Rueda Bohórquez




Danza, 
pies 
y manos.

Garabatos de alambre
en el espacio

que se mueven
al compás
de gaitas
tambores
y silbatos.

¡Prendan las velas
señores
mientras el maracón
y el guache
cantan!

Cumbia
Trazo
corpóreo
del ayer,
del hoy,
del mañana.

Que agrada,
que impresiona,
que sublima;

que refleja
un rito,
un tiempo,
una historia.


Yabel René Guadarrama Rivera

Capulhuac de Mirafuentes, México 5 de noviembre de 2011.
PUBLICADO POR YABEL RENÉ EN 17:03
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DESDE MI VENTANA 4

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DESDE MI VENTANA 4/A Bea Martin

Aquí estoy de nuevo;  Beatriz aún sigue soñando, 
creo que su mar azul de hoy está más intenso, y que a lo lejos, los alcatraces son menos,
pero también estoy segura de que su sonrisa se parece a la mía, es una mueca disimulada donde tal vez se atragantan nuestras ilusiones, mientras ese delfín que añoramos aparece y nos muestra una gran ola, tan gigante que nos atrapará y nos olvidaremos del óxido de nuestra existencia.

Mi ventana aún no se ha pintado;  creo que no es negligencia, sólo que no hay para tanto y sólo sirve de asidero a un colibrí, o a un sinsonte del camino; puede ser también que a un papayero de los que abundan por aquí, sienta algún deseo de posarse ahí y mirar como yo desde mi ventana, aquél azul cielo que es lo que diviso, un gran árbol de mamón donde la ardillita ya no existe pues la mataron a piedra y  una iguana hermosa encontraba su refugio, pero que también fue tan malherida que dejó de sufrir, sus ojos perdieron ese brillo que aparece en el embellecido balcón  de mi amiga.

Escucho la estridencia de la música, el ajetreo de un nuevo día que espera, todos esperan algo, pero decidí que me posaría sobre mi ventana; hoy está blanca y así puedo colocar mis quimeras como en un espejo que me retrata y me dice que debo sonreír,  que esa señora que está ahí de cabello blanco que no se le antoja teñir, y que esas arrugas y pategallinas son mías, pero que valen oro;  nadie las tiene ahora parecidas porque el bisturí hace milagros, yo no quiero milagros que me retraten en un rostro ajeno, pero si quiero recuperar un poco mi bella figura, y mi auto estima que pareciera haber viajado temprano;  un golero hambriento tomó mis  anhelos  en su pico, y los dejó en un oscuro pantano.

Aquí estoy como una vieja flor de loto aún perfumando y mirando que mis ojos tienen ese brillo extraño y mi boca aún conserva esa humedad anhelante de un beso, mi vientre aún tiembla y la piel rosa aún desea unas manos que no se dibujen en azules nubes, sino que se deslicen con amor sobre unas sedas anhelantes que esperan. como lo hace la mañana, la salida del sol en el ocaso, y como deseo  cada día sentir mi pecho y creer que ésto no es un fantasía, que no estoy imaginando estar viva, que la brisa que alienta mis pulmones no es impulso para más tristezas,  es nueva vida para  sonreír ampliamente.

¡Ah!... ¡Si Beatriz supiera que mis ideales  son tan parecidos a los de ella!, pero cada día,cada segundo deseo que desde algún sitio, llegue ese aventurero amado para mi amiga, pero que se quede en ese balcón perfumado a rosas escarlata y ella esté ahí con una gran sonrisa, como son las suyas, amplias  sin negación, y una mano sobre la de ella y yo esté aquí imaginando que esas copas que se levantan llenas de vino rojo y seco, sea un brindis para reunirnos algún día los cuatro... (porque mi barcaza blanca que traía mi lucero acaba de llegar)... y sonreír... ¡si sonreír!... los sueños están ahí atrapados en nuestra mente y sólo con llenar  una hoja en blanco ya los habremos realizado.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 25/11