domingo, 15 de enero de 2012

A COMPADRE BENJAMÍN

A MI COMPADRE BENJAMÍN


Aquí estoy, 
me disfracé de colibrí dorado 
para llegar al lirio más bello de México, 
y no es mentira, 
me alienta una amistad hermosa, 
y el calor tibio de una mano amiga 
que a pesar de las fuertes brisas, 
siempre ha permanecido igual.


¡Qué dulce miel encuentro en sus palabras!, 
y en esa mirada a veces llena de nostalgia... 

Pero es ahí donde descubrí 

que un gran tesoro hallo, 
cada vez que visito su jardín, 
donde está plantada por siempre, 
su hermosa flor de ojos azules.

Volaré de nuevo, 
creo que marcharé a Toluca 
y visitaré otro huerto, 
no podré extender tan mínimas alas, 
pero seré veloz y graciosa, 
mi abanico batiré ante sus ojos. 

Sólo un instante de su mirada, 
bastará para que retorne feliz.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 15/12

TE QUIERO

TE QUIERO


Te diré: “te quiero”
Cuando las gaviotas emprendan vuelo…

Y dorado sol, se oculte entre las nubes. 
Si reaparece penetrando sus encendidos rayos 
Tiñendo mi estero de sueños dorados…
Si un beso de las ramas del camino
Dibuje su majestuosidad.

“Te quiero”: Cuando pareciera correr
 Un gran globo y la brisa suave 
Lo confunde con los grandes sauces,
Bese los trigales cargados de amores
 Se apareen los ruiseñores 
Y aniden en sus ramas…

Allí cielo mío… a lo lejos…
Grandes bandadas cantan 
Con la seguridad de su regreso.

Muy de mañana la algarabía palpita 
Regalando una nueva historia, 
Con aquélla maravilla de rojos encendidos 
Que dibuja un paisaje mágico 
Teñido de todos los colores del alba 
Regalando de nuevo 
Un ensoñado atardecer.

Marchó la tarde dejando de regalo 
Un cielo inmenso y confundido, 
Donde las luciérnagas 
Recordarán esa promesa por ti olvidada, 
Pero que aún conservo 
Si admiro de nuevo a los luceros
 Y repito con nostalgia: 
“Te quiero” “Te quiero”

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 15/12

EL PERRO




El perro viejo me miraba
cuando estaba ataviado
mucho perfume guardado
entre sus nuevas prendas
miradas esquivas...
sonrisas extraviadas
la cara bien afeitada
andar de caballo brioso.

El perro viejo me gritaba
cuando de paseo llegaba...
la cara sonrosada... mirada cansada
la jeta bien colorada
las camisas bien manchadas...

El puto viejo no me hablaba...
o la pelea buscaba...
cuando la zorra alborotada
entre gemidos y notas lo acosaba
mientras yo siempre lloraba...

Las patas fueron hinchando
El corazón se fue marchitando
El viagra con poca venta...
Los condones reventando...

El hifueputa viejo desgraciado...
Ya ni sonrisas me daba...
La cara sin afeitar...
La ropa se encochinaba
mientras yo con sonrisa de diabla
otros versos le inventaba.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 4/12