Bienvenidos a mi blog, una experiencia de sanación, proyectándonos hacia el planeta verde, y el respeto que debemos al derecho de existir de los seres que nos acompañan en éste corto viaje por la vida.
Gracias por ser parte de mi pequeña historia
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Como un durazno maduro era tu piel Jugosos tus labios, rica tu nuez Y entre suspiros me fui perdiendo Despertando peor que ayer.
Como una liebre eran tus dedos Sabías como el artesano fabricar sensaciones, Pero el camino fue largo y me ha demostrado Que eran para otras tus creaciones.
Seguí soñando que divinos esteros vería Siempre caminando de tu mano… Pero la realidad era muy fría Y tus ojos casi inhumanos.
Seguí soñando: Había un gran árbol, pleno de frutos Y los maduros todos cayeron, Los tomé todos entre mis brazos Pero los más ricos se me perdieron.
Había un lago donde creía mirar tus ojos Eran azules como soñaba… Olías a hombre como quería… Tenías los brazos fuertes y grandes Más desperté descubriendo Que no eran míos, eran ajenos…
Quise mirar éste camino… Qué triste saber de tu boca que nunca me amaste, Que los azahares fueron fingidos Mientras tu vida y tu calor a otras brindabas.
Ya no me importa tu limonero No me interesan tus azahares… Descubrí unos ojos que sí me quieren Viven lejanos pero son míos… Y cuando duermo entre sus brazos Sólo espero que no grites… Para que no dañes hasta mis sueños, Despertando de nuevo a mis realidades.
Me he pasado la vida buscando... Mi barca ha navegado sin rumbo... El timonero creí estaba ocultoMás al voltear el rostro ahí estabas.
Tu traje era de sol… Tu sonrisa el canto del jilguero Y la brisa tu aliento a limoneros, Con besos que me hacían cerrar los ojos.
Navegué sin rumbo… pero tú me seguías Creí que había naufragado pero me salvaste; Ahí en el preciso instante, cuando una daga venía a herirme, Tu mano mágica desvió esas malvadas ansias.
Creí que tras las caídas no podría levantarme Que aún en mi pobreza no te encontraría; Pero agaché mi rostro avergonzada Y sobre el pastizal vivías.
Observé un lago turbio donde te extrañaba; Pero la flor de loto allí vivía Sus alas blancas se tornaron rojo fuego Y allí el colibrí anidó y bebió tu esencia divina.
Entonces… quise doblar mis rodillas Y sobre los cardos herí mis plantas; Pero el prodigio de tu mirada sobre mi vida Me hizo levantar airosa, Pues eras tú quien me tomabas.
Seguí navegando más tranquila No ha sido corta la travesía, El tiempo recorrido hoy me parece poco Dejé todas mis cargas en tus manos, Y siento que me elevo a la par contigo Mientras con una sonrisa tu barca me conduce Y con una caricia besas mis rosales.
¡Danza golondrina de mi alma! Levanta con candor tus alas Viaja hasta ese jardín extensoDonde mi reina se descansa.
La música eleva tu cintura; Es el son la magia de la vida Y unas manos sobre un teclado inspiran Besos a un amante enamorado.
Mira qué liviano es éste tiempo La rosa roja sus pétalos abrió Como tus manos vuelan al infinito Lloverán besos sobre la cándida flor.
¡Vuela… no queda más en la vida! La mente te llevará a donde desees, No habrá dolor si cierras los ojos Ni sol que te hiera en ardorosas noches.
¡Baila…! la danza hace olvidar las penas Cobíjate en la melodía que nace de las estrellas, Ellas arrullarán tu viaje hacia ellas En alas de blanca espuma.
Sin mediar más palabras Aquí un oasis encontré Donde la voz es un regalo Y la fantasía nos hace florecer. Divisé un remanso de paz Cuando vacía me encontraba; Unas puertas se cerraban Y un portal inmenso hallé abierto.
Qué puedo decir: Como recién llegada Una gran habitación en blanco, Para que dejara lo que mi alma quisiera Sin importar la manera, Pues para la poesía no hay reglas.
Aquí los sueños se convierten en realidad Puedes ser mago, hada, ave dorada; Navegar sobre las nubes y flotar en ellas Aquí puedes ser amante vestida de azahares Y puedes tapar el sol con tus manos.
Qué dulce sueño divisé... ¿Quién me trajo aquí? Creo que lo olvidé, tal vez ese destino... Ese camino que buscamos en inciertos días Y como paloma pequeña encontré un nido Y como ave fénix me renové y levanté vuelo.
Radiante estaba la bella Sonrosados cachetes piel de seda Ojos azules antojados de cielo, Y esa boca roja como los claveles. Hermosa se pasea por mi jardín la niña Siente que su alameda hoy está vacía, Suele volar sobre las más bellas rosas Y danzar sobre sus pensamientos, Mientras de sus ojos brotan en silencio Sales de la triste vida.
La he visto gemir en las tardes Y en las noches húmeda su almohada; Suspiros van y vienen, la tienen drogada Tal vez será ese amor que tanto anhelaba, Que voló sin antes darle ese beso tan apetecido.
Y en juegos de niños sobre las chatarras Veían como pasaba el tiempo Danzando cada día, contando sus quimeras Mientras me decía: “como a él lo quiero” Sólo así sería feliz en la vida.
Y la nena en silencio vaga… La veo observar una y mil veces su retrato; Y de nuevo el brillo en sus hermosos ojos Que observan las nubes como embelesadas, Esperando tal vez… que su amor los vea.
Un poco más allá… En donde la cascada parecía quebrar la roca fuerte Cerca a nuestra casa del ayer te recuerdo, Y un hondo pesar se dibuja en mi rostroY una queja ahonda en mis gemidos.
Allá… donde quedaron todas nuestras ardientes noches Y las grandes cosechas se perdieron; Donde el trabajo no valía Y divisé mis sembrados como tus ojos verdes.
Un poco más allá… donde tu vientre llenaba cada año Y mis anhelos se perdieron en esos sueños que nacían, Viajando a romper montañas viejas Donde los arenales nos robaron el vestido; Cuando la corriente adversa nos hurtó las ilusiones.
Cerca de donde busqué tesoros en la noche Y las arenas de los muertos se mezclaron Más ni una vasija de barro me dejaron Y vacío quedó ésta soñadora de nuevo.
Casi que no comprendo ese ayer… Los veo con sus quejas de siempre Ausentes de la misión que tú sembraste en ellos, Más retornar no quiero Pues aquí te tengo mi amor… eres mi presente.
Vamos a navegar sobre la bruma... Te invito a ver aquello que no vieron tus ojos Desde aquí… los cerros son todos nuestros Y las flores son tu traje en ésta eterna primavera.
Dame esos abrazos que faltaron… Estos años se hacían infinitos, Pero al ver los capullos en los rosales; De tus labios me prendo Mientras cierras los ojos y volamos de nuevo.
Qué bella coincidencia es el amor Observar ambos las mismas flores Ver abrir las bellas de noche, Estar en vigilia sólo para sentir su aroma Y después en un abrazo orar por los dos.
Qué raro, cuando a la fuerza te alejaron El tiempo a mi favor te trajo de nuevo, Y ésta calma como roca fuerte sin atajos Se descansa sobre tus amados pechos.
Qué rara coincidencia es el amor ¡Cuánto tiempo añoré tus bellos ojos! ¡Cuánto mi piel en la tuya como una sola Y nutrirme de tus labios rojos!
Más de nuevo, recordando los ocasos Los otoños que con dolor se fueron, Esperando una primavera me encuentro Y aún no lo puedo creer, Necio amante soy, no hay desperdicio Cuando el canto del zorzal te despierta Y absorto estoy viendo tu amado rostro.
Arrogante me he vuelto a tu lado Y éste amor que me enceguece Me hace perderme de los rayos de luz Mientras tejes y bordas ancianidades; Y creo aprovechar las horas viéndote Cuando en la noche mis manos buscan tu nido Y mi corazón se adormece en él.
Qué divina coincidencia es el amor... Los colibríes besan tus rosales Todas las orquídeas que plantaron tus manos Donde brotan de sus tallos endurecidos, Y su perfume me invita de nuevo, Como la blanca piel de terciopelo Que me hace sentir que aún estoy joven, Y ese calor de aquéllos años retorna Como potro al que le abren la puerta Y se pierde con un relincho, En la pradera de tu amado cuerpo.
Qué malo desperdiciar el tiempo odiando, criticando, censurando a los demás, cuando hay tanto por hacer en un mundo donde se valoran más las cosas que los seres vivos, más un celular que un paseo en familia, más una traición que un abrazo franco, preferimos hartarnos de licor, vanidades y comer hasta el vómito con extraños que sólo nos vaciarán los bolsillos, que con nuestros propios hijos o compartir con nuestra familia o alguien que esté necesitando de todo eso que desperdiciamos.
Qué bueno sería que cada uno de nosotros pusiéramos en una libreta las cosas buenas y malas que hemos hecho y quemáramos las dañinas, pero tenemos apego al dinero, a la fantasía, a lo que brilla como el oro y no lo es, es aquí donde me suelo preguntar: ¿qué carajos estoy haciendo aquí?... ¿a qué vine?, y todo me parece una mentira, tal vez si desde ya empezara a cambiar, a sacar toda esa basura que tiene atosigada mi casa y me tiene con tanto trabajo, tendría tiempo, todo el tiempo que tal vez no suela ser nada, o sea todo, para detallar ese segundo del ocaso donde el sol decide ponerse de todos los colores.
Por ahora, creo que me quedaría bien ir a misa a darme unos golpes de pecho, a confesarme de nuevo, mañana empataré y seré perdonada, mientras descanso de hablar sola y de mirar una pared en blanco.
MARIPOSAS DORADAS L4R Como una diosa de alas doradas marchaste La brisa no fue adversa ni la corriente; Tus ojos divisaron aquéllos verdes prados Y en su mirar de traje azul engalanadoDejaste tu última mirada.
La reina de traje de seda viajó Las estrellas luminosas se parecían a ella, Mientras la callada luna me mostraba Un halo de luz tibio sobre mi ventana.
La bella de noche se engalanó con alas blancas Sobre los esponjosos algodones de imaginarias nubes Y se adornó de pálido traje el rostro, Con una medio sonrisa en sus violetas labios.
Serían las 4:25… la hora señalada para tu partida Y ese reloj continuó su marcha Llenando de dolor la vida mía, Y el campanario anunciaba que tal vez alguien se adelantaba Y corría veloz como gaviota herida.
La niña tenía vestido rosa… De la mano de un azul la vi marchar cierta mañana Toma el sonajero de mi alma niño mío Y ven a trinar sobre lejanas ramas.
Y los dos, como en el anuncio de una lluvia vespertina Con el rosario de perlas, de los ojos que marchar los vieron Volaban con las mariposas amarillas, Y las aves que los acompañaban en su travesía, Donde el trino del sinsonte volvió a ser su alegría Junto al sol luminoso de María.