jueves, 4 de agosto de 2011

CRISTALES DE SAL

CRISTALES DE SAL


Lluvia como torrencial aguacero, pequeñas lámparas de fuego
dolor salobre de mar perfumado con mi pensamiento ...
lámparas tristes idas que añoran palabras de fantasía...
suaves perlas pálidas de sal  sobre un estanque sombrío.

En donde quedaron  caídas  y perdidas sin una mirada
con la transparencia  que encierra la calidez y el amor verdadero,
huyen aprisa y se esfuman por los lodazales de mi vida...

Gotas de colores que enferman mi corazón día a día...
ya no hay palabras, murieron todas con las violetas..
las hojas secas se robaron mi dolor y ahondan mis penas,
reposan en tristes cápsulas  que no volarán nunca
esfumándose entre ramas verdes que se llenan de soles
y de diamantes finos que nadie toca...ni siente como suyos...

¿En dónde quedaron mis lágrimas como cascadas límpidas?
ya no existen... se marcharon con el viento de mis quimeras...

se alejaron como se aleja el amor y como mi cansada vida
posada desde una oxidada ventana,
que gime por tan sólo un beso tuyo con sabor a mar...
con una gota de lluvia sobre mi rostro,
fundido con el tuyo y acariciados  por las soberbias olas...

las azules que no veo pero que se esconden   en tus ojos
y que añoro con mi corazón  abandonado; como notas blancas
perdidas en el lodazal donde germinan flores bellas,
y donde mueren sin ser amadas ni tocadas
secas y perfumadas en sus capullos sin una caricia tuya,

tan sólo un roce de tus manos en las mías
y un pensamiento que no sea ajeno a mi sentir,
y una boca fundida por siempre entre mis cauces
los de agua tibia de felicidad que cada vez se alejan
y se esfuman entre mis cristales de sal.

SHEILA
BQUILLA, AGOSTO 4/11

UN ÁNGEL EN EL CAMINO...

UN ÁNGEL EN EL CAMINO


Cuántas veces despojada y herida, con la rodilla doblada siendo tan solo una vida más en éste mundo árido...
llegué en mi pensamiento hasta tu estancia, y allí limpio y claro como tan sólo eres mi preciosa luz divina
sentí tu mano posada sobre la mía, la agonía y el deseo de morir se esfumaban de momento, casi como un efecto mágico...

como una brisa suave con olor a rosas que se expandía por mi recinto... y llegué a entender y a comprender sobre la magia del existir y sobre las razones válidas y los momentos regalados por la providencia.

Te mostraste ante mis ojos tranquilo, desnudo... sólo eras luz y figura y tu rostro hermoso divisé junto a los míos,
más cuando entre la incredulidad y el espanto no quise mirar hacia atrás... ahí estaba... un gran abismo fantasmal
del que me libraste con tu presencia divina.

Aquí estoy postrada y humillada, reconociendo ante todos tu poder... tu luz y tu fuego que no se extingue...
eres lámpara de luz  posada sobre mi vida, la que me alienta día a día a seguir y me dice que esté tranquila
como siempre con mi lánguida mirada;  pero con la esperanza de un mañana mejor, pues tú estás a mi lado
como una sombra perfumada que nunca me abandona...

Quien creyera... cuando una herida me mutilaba el alma y creía no poder sobrevivir... ahí estuviste de nuevo...
lámpara de fuego encendida, más mi boca no se atrevía a hablar de ti, tal vez dirán que es falsedad ...
ya nada de eso importa... me postro  de rodillas, mi ángel de vida... convertiste nuestro miedo en una estación,
mientras me observabas y nos dejaste continuar un día más, una hora más para contar con alegría que no fue un sueño, todos te vimos y eras luz en medio de la niebla y fuiste vida... el encanto de una nueva flor de primavera por divisar y una palabra de aliento y un beso de colibrí de espuma y oro sobre nuestra vida y nuestras lágrimas en tu umbrío  altar.

SHEILA
BQUILLA, AGOSTO 4/11

Dedico éste sencillo escrito como una historia sin contar de la que muchos no creerán, a mi amigo poeta y escritor Mexicano: BENJAMÍN ARAÚJO MONDRAGÓN.