lunes, 24 de diciembre de 2012

BAJO UNA ROCA


BAJO UNA ROCA


Enrique Àlvarez- viendo hacia las montañas./12

BAJO UNA ROCA L4R

Gracias al retorno di cuenta de otros días
las cascadas se llevaron todo lo malo
imploré a los espíritus del bosque
rogué a un extraño aviso sobre una flor
escuché un tambor lejano,
y unas flautas tocadas por alguien
me hicieron volar aún sin alas.

La lluvia de tus ojos sobre mi traje
el frío calando mis huesos,
y un sentimiento de libertad casi olvidado
sólo sonrisas mientras el canto del rocío
me hacía voltear la mirada
las rocas empapadas... pensar en ti...
ausente del mundo, abrazada a tu piel.

El vaivén de las hojas besadas por la brisa
un olor inconfundible a tierra húmeda
el canto de miles de aves que sabían su motivo
y danzaban bajo la lluvia
correteaban tras una mariposa negra
no apetecían las de colores y esto también lo descubrí.

Puede ser -pensé- que aquéllas tienen un sabor amargo
y que su color les advierte: ¡no me toques!
como un ruego para existir unos segundos más
y volar... volar con la paciencia de las rocas
hasta un lirio encendido y morir en paz.

Camino a casa... lo vi observando los cerros...
-debajo de una piedra vive-  dice mi hermano
su muchacho ha comprado un espacio donde descansar
y el viejo observa conmovido, pareciera triste
pero me doy cuenta que el chico es libre
y encontró un remanso de aguas cristalinas
donde nadie hurgará su vida
y podrá sobrevivir muchos inviernos.

Se resguarda con sus brotes nuevos
donde todos hemos de hacerlo
bajo una roca o sobre ella...
pues allí está la fuerza de la vida
y ese poder que nos mantiene esperanzados
cuando un torrencial aguacero nos baña
y borra de nuestra mente... todo lo malo.

Bajo una roca me encontrarás amado mío
viendo hacia ese cielo tuyo tan divino
éste regalo de existir que a ratos me duele
y esa angustia a morir que nos mantiene vivos...

Un beso de cristales me ronda
el sol entibia mi traje demasiado blanco
como si el calor faltara y tus besos anhelara
y en un impulso... con el aliento que sale de mi alma
me inspiro a mirar de nuevo tus montañas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 26/12