jueves, 17 de noviembre de 2011

EMBRUJADO

 ..
Suena castañuela sobre el tablao
Que al son de su guitarra comprenderá mi amor...

Desnuda tu corazón y con tus verdes ojos míralo
Aunque los demonios de la pasión abrasen tu piel,
Y tus pechos desnudos admire con sus lámparas de dragón.

Corre como una gata sobre su cama
Araña su morena piel... ¡bébete toda su esencia!
Entrega tus pechos al ardor de sus labios
Mientras tus zapatillas taconean en su corazón.

Danza mientras el ruedo de la vida continúa
Como el trote de un caballo por la sabana
¡Y como la cascada que cae presurosa de mis montañas!

¡Y OLÉ....!

Ven... Despacio... Deja que mis zapatillas caigan
Que las castañuelas suenen de nuevo...
Que los cascos revienten pastizales
Que tu boca en la mía gima de placer;
Mientras nuestros cuerpos continúan
La más hermosa de las danzas 
Con mi vientre perdido en el tuyo
Y mis manos tocando, palpando
Sorbiendo el vino de tu piel!!

¡¡Corre toritooo!!
Mientras fumo otro habano 
¡¡Y lo embrujo para siempre dentro de mí!!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 16/11

A MI MADRE

 .
Mamita preciosa, la rosa más bella plantada en el jardín de mi vida. Hoy que al pasar el tiempo miro tu cansina mirada, tus manos envejecidas y las mías sobre las tuyas...

Hoy que el verdor de tus ojos se parecen a los míos y que tantas veces te vi triste con tu libro negro en tus manos, viejo y deshojado... con tantas lágrimas esparcidas sobre tu falda...

Me doy cuenta que el tiempo es un ladrón... me quiere robar tus ojos, tu voz... el diamante más puro que ha nacido y que no tiene precio y tampoco puedo calcular... y que nutrido de amapolas y cánticos al Creador, tiene los mismos sueños míos incumplidos...

Te miro sonreír aún, te escucho cantar sin importar tu ayer sacrificado... la vida que pasó veloz ante nuestros ojos; aún te recuerdo en piernas de mi padre, como una gran enamorada y los besos que se daban aún con la timidez de una doncella...

Cómo haré madre mía, corazón de oro envuelto en cristal y sedas blancas...¿qué haré con mi vida si te vas primero?... era la gran pregunta que solía hacerme cuando te observaba con tu sinsonte y cuando el toche saltaba sobre tus tiernos hombros y cuando al fin agotada reposabas tu cabeza sobre el espaldar de un duro sillón...

¿Quién me recordará tus manos? ... seré yo misma con las tuyas en las mías, ¿pero tu nobleza y calidez con quién se quedará cuando te hayas ido?

Hoy... cuando los pasos de aquél depredador que nos roba la vida presiento... quiero decirte que te amo... que eres mi paloma blanca tierna, la razón de mis instantes y el consuelo en mis largas agonías de soledades... tú siempre tan cálida, tan madre, tan pétalo de orquídea suave sobre mi vida... 

Te prometo que si te vas primero: cada mañana saldré a mirar el ocaso como lo haces conmigo y en aquél gran lucero azul; me verás  o te veré... antes de que la noche oscura nos cubra con su manto... y antes de que aparezca de nuevo el sol en el ocaso... yo estaré contigo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 16/11