
300617/ENFERMERÍA (22) R
Este es un día especial, casi olvido dejar a la memoria la
valentía de mi hija al tomar la decisión de ser enfermera y matricularse a
escondidas en la Universidad del Norte, alcahueteada por su tío David y Sonia a
quienes hoy debo agradecer, además de tanta ayuda recibida y ánimo para que no
aflojara en el camino, pero ella tiene fuerza y firmeza, no salió apta para ser
"Coronel", entonces ahora debe ser un Soldado de la salud.
Después de los afanes, los desvelos, las carreras cada
semestre porque es un lugar muy costoso y mis hijos con un año de diferencia
entraban a la universidad casi a la vez, ¿qué dinero podía alcanzar?, la
educación se volvió física plata, y las becas son escasas para la clase media,
pues muchos ricos han preferido aparecer en estratos muy bajos y el privilegio
siempre será para los "vivos", aunque mi sobrina haya colado con una
beca a los pilos, hay que decir la verdad siempre.
Hoy estamos ahí en medio de un mundo de gentes, junto a los
médicos y especialistas graduándose como todos y con la misma ilusión de servir
a la humanidad.
Desea viajar, pienso que le saldrá empleo fuera del hogar y
esta parte debo aceptarla, pues es mi compañía en las noches, duermo con mi
muñeca que desplazó al padre, y con esta costumbre se ha quedado, después de ahí,
orar para que todo salga bien y pueda continuar con su especialización y lo que
el destino le tenga programado.
Quería ser médico y continúa con el mismo pensamiento, pero
hasta allá no podemos, entonces primero que aprenda a tocar el alma de la gente
y sus miserias, para que analice primero qué lugar es el más conveniente para
servir a los demás, porque muchos estudian demasiado y en esto se les va la
vida, no hay que correr con desespero porque nos quedamos sin aire, despacio,
con calma y fuerza llega el caracol a la cuesta, pero siempre con humildad, que
lo que persiga no sea la huella de un cohete en el cielo, porque ella
desaparece luego en el viento, sino que lo que sueñe sea el motivo por el que
está aquí, no como la madre qué pasa nada más escribiendo idioteces que leo en
voz alta pero que nadie escucha.
Gracias Dios mío, porque sin pensarlo, me has dado el trigo
y el pan y bendices la vida de mis hijos y sus anhelos.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 30 06 17