jueves, 27 de octubre de 2011

CAMINITO VIEJO


.CAMINITO VIEJO

Caminito viejo, si pudieras hablar;
contar los pasos, tus lágrimas.

Si desde tus silencios perfumados
la sangre derramada por tu piel.

Si pudieras escuchar sus gemidos
traerlos convertidos en flores;
lirios del valle, aves del paraíso,
tiernas violetas que desangran.

Tus sedas divinas bañadas en dolor,
grandes cerros que gimieron con las cigarras
mientras ojos claros suplicaban;
jóvenes pieles sin acariciar.
Sólo una muda oración brotó.

¡Descárgate furia! 
Derriba la bondad del corazón,
toma sus blancos rostros y dóralos; 
desperdíciate en codicia 
escúchalos clamar en la oscuridad.

Volaron bandadas bulliciosas.
Hoy no cantan ni trinan sus amores
cuando al escuchar sus gritos 
rodillas dobladas en un ruego;
las dagas caen indolentes
sus corazones tañen, 
son campanas 
mirando a un cielo azul sin descubrirlo,
tienen un gesto de admiración,  de terror.

Aquí están, el camino y las piedras lo saben,
las flores del bosque los lloraron en silencio;
los robles vivos pero sin voz,
sus grandes hojas batieron a la luna,
mientras las bandadas ahuyentadas
abandonaron nidos buscando un ocaso, 
donde la tranquilidad ida retornara, 
y el suplicio de la muerte viajara
tras rejas castigadoras.

¡Qué vano es todo en la vida!
Aún la maldad es vana, aún la alegría.
Aún así,  mi ojos despiertan de su oscuridad
mirando siempre al bosque.

Escucho un rumor de brisa que pareciera hablar
las voces ocultas se agitan
con la carrera  de los huracanes
deshojando flores tiernas 
que perfuman la eterna estancia,
donde hoy reposan sus quebrados huesos
los que dejaron de crecer
viendo la primavera sobre sus desechos.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, octubre 22/11

No puedo olvidar a los miles de jóvenes asesinados en Colombia utilizados como falsos positivo, hasta un niño con Síndrome de Down fue disfrazado de guerrillero, su madre lo reconoció en los noticieros y se destapó la olla podrida en el ejército de Colombia, hoy tras las rejas muchos, pero aún se escuchan gemir en las noches de luna llena y sus madres aún se desangran de dolor. Sólo pienso: "Si hubiera sido mi hijo". 


EL DON DE LA VIDA




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Cuando vi por primera vez a Nick , me sobresalté y me dije que era realmente una persona desagradecida con la vida, siempre quejándome por lo que pudo ser y no ha sido, tengo una familia, hijos hermosos, con sus defectos y cualidades, pero completicos, me refiero a sus órganos, piernas brazos, ojos, todo en el sitio donde creo que deben estar, pero tantas veces tan mal utilizados, desperdiciados en una cama, dormidos como si estuvieran muertos.

Cuando vi sus ojos claros y limpios comprendí que tantas veces caminamos sin ver lo andado, sin divisar la mínima belleza que está ante ellos, las plantas, las aves, una mariposa posada sobre una flor, la candidez de una hormiga que corre tan aprisa que casi no la vemos y que lleva sobre su diminuto lomo una carga tan gigante y pesada, pero aún lucha, la recoge, renueva sus fuerzas con ayuda de sus compañeras de viaje y continúa feliz.

Qué desperdicio suele ser a veces nuestro tiempo, llorando, gimiendo, chillando, cuando en esos momentos deberíamos estar orando, agradeciendo, mirando complacidos el sol saliendo tibio y manso desde aquélla lejanía y admirarnos al ver los astros sostenidos, en una inmensidad que nos acobarda y nos hace sentir mínimos casi como hojas mecidas por una voluntad extraña a nosotros.

Caminamos sin mirar, sin ver, sin escuchar, sin sentir, pasamos por el lado de alguien y nunca reparamos en sus ojos; es tan bello mirar a los ojos, sentir que alguien nos mira, descubrir que somos valiosos para alguien más, sin importar que no sea de tu misma familia, muchas veces quienes te valoran no están a tu lado, sino que hay distancias tan enormes que te parece increíble que una persona a quien no conoces te pueda decir que te ama, que lo que haces realmente vale la pena  y te renueva como un olivo, como sus brotes que aún  sin conocerlos han de ser preciosos, qué bello es empezar a sentir la vida, a conmovernos como un niño por todo, ahora pareciera que hasta los niños han perdido esa candidez de algunos años cuando un simple pedazo de madera y unas latas de gaseosa pudieran armar todo un sueño que se resbalaba con tanta felicidad por cualquier esquina, hoy todo es tan inventado y tan mágico que parece irreal.

Qué bello es el asombro diario ante todo, especialmente ante el don de la vida, que es magia, fantasía, realmente no podemos descifrarlo y siempre nos seguiremos haciendo preguntas, si es más importante tener un cuerpo de guitarra, cuántas veces amamos más nuestro cuerpo que a nosotros mismos y la vanidad está primero que todo, y nos sentimos vacíos por dentro, tristes, apáticos al mundo que nos rodea, al cántico de las aves y al olor de las primaveras, una sola gota de agua sobre una hoja, es de por sí un encanto, ver dibujados nuestros ojos en ella y sentir cómo resbala sobre nuestra piel, o sobre el tejado como un gran arroyo que se desboca y corre y se convierte en uno solo con el mar.

No entiendo cómo el ser humano puede festejar la muerte de alguien, y saben a quien me refiero, mostrar su cadáver y su sangre, inventar tantas historias  al mundo y ocultar las realidades, vivir empeñados en derrumbar pedestales para fomentar el odio y colocar coronas donde realmente no hay nada, la búsqueda termina donde unas grandes torres se levantan y sacan la sangre de las entrañas de la tierra, sus fines son malévolos y todos lo sabemos, pero se riegan sus supuestas verdades y todos las vemos por el aire y sus voces son de sangre y falsedad con ruidos atronadores.


Hoy quiero invitar a sentir, a ver, a palpar, a elogiar, a entregar lo mejor de nosotros, pues nuestra vida es sólo un momento, como el volar de una mariposa sobre un trigal, y ella  que es tan bella y tan feliz, también nos da un gran ejemplo, aún prisionera por tanto tiempo, su corta vida es tan preciosa, detalla como vuela siempre alegre, aún con sus alitas quebradas la ves volar sobre las flores con tanta felicidad que su muerte no la siente, pues como un suspiro cae lánguida y es muchas veces pisoteada en el camino, sin reparar en el encanto de su efímera existencia.



CAMINANTES



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Como un caminante sigo ese sendero...
puedo descubrir mi fin, el tuyo no es ajeno
la corriente clara la diviso 
mientras un horizonte dorado espera
no hay impaciencia mientras el cielo esté ahí
la atmósfera limpia y clara 
donde en los cristales podría decir mis amores
cántico de jilgueros repetidos
con un interminable azul, el de tus ojos,
las rocas que anuncian cuentos pasados
sobre las mismas olas, los mismos abrazos del sol.

Allí al fondo, apareces de nuevo...
como una gran promesa enviada
entregando tu resplandor divino;
gran ojo mágico llenando de vida mis silencios
cumpliendo tus ofrendas desde tus instantes
como una gran ola de oro 
donde mi alma penetra con mi cadencia,
y mueren mis sentimientos en espera de los tuyos
sobre corales límpidos que se arrullan con las caracolas,
nutridas por los labios pasajeros que buscan su aliento
recorriendo senderos insospechados
en búsqueda de lo mismo que todos
el verdadero amor.

Raquel
Barranquilla, octubre 21/11