martes, 31 de enero de 2012

¡¡LLEGÓ MI AMOR!!/A mi compadre


¡¡LLEGÓ MI AMOR!!/A mi compadre [28]

Como siempre,  
descansada sobre mi ventana
el ayer se esfumaba…
Las tristezas se cristalizaron…
Observaba esa lejana luna, 
parecía un globo celestial,
mi mente en blanco.

Pronto… como se desviste el sol en la mañana
sobre el verdor de las praderas… ¡¡ahí estabas!!
¡Esa mirada tuya!... ¡esa boca anhelante de mis besos!
Eras fruta apetecida, madura, en su punto.

Olvidé las secas enramadas…
El iris de colores en el inmenso cielo,
ignoré  los alcatraces… las gaviotas blancas…

Me deslicé sin pensar en nada ni en nadie,
me aferré como hiedra por tus brazos,
me vestí de tu traje de seda canela;
y en un espasmo incontenible,
con la fuerza de mi amor aprisionado
aferrado entre púas grises,
me quité la venda…

Entregué todo el furor indomable de mi sexo
desvestí  todas las amapolas del camino,
las dejé en tus brazos…

¡Me perdí contigo con esa fuerza de los huracanes!
Todo lo que soy se quedó contigo…
Y como el mar  y la arena… ¡¡nos fundimos!!
con el  poder bravío de las llamas.

Y entre las cenizas 
convertimos nuestro amor
en un diamante puro
que se talló sobre la roca fuerte,
a fuerza de esperar por ti.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, En 31/12  




TE ESPERARÉ

TE ESPERARÉ


Aquí estaré…
Seré rosa blanca en el camino de tus sueños
ajenos a los míos, ausentes...
Aferrada siempre a sus púas
con el temor de ser pisoteada muchas veces.

Tímida paloma de una paz ajena
sobre cerrojos de púas, alambradas oxidadas,
candados sin llave que murieron al caer la tarde...

O blanca orquídea de corazón dorado
en espera del colibrí de diamantinas alas 
para libar sus mieles.

Seré una mano abierta, 
un palpitante corazón...
Caricias vanas, tiempo ido,
envejecer amando tanto, 
sin ser correspondido.

Seré gota de rocío sobre mi vieja falda,
hojas en blanco, miles llenando día a día
la falda de tu árbol,
o puede ser, versos de espuma y brisa 
sobre un jardín inventado...

Como una mirada de cristal
siempre esperando el brillo de la tuya
sobre un tronco viejo que murió cansado
y que aún espera un transeúnte 
a la vera del camino.

Puede ser una amante solitaria,
la que nadie amó pero si esclavizó...
Así te seguiré esperando, 
tal vez nunca regreses,
pero la rosa está sobre la mesa
y aún hay muchas hojas en blanco por llenar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 31/12

SOBRE LA FLOR DE CEREZO

SOBRE LA FLOR DE CEREZO


He mecido mis sueños
de sutil mariposa al viento.

Ahí están… en silencio…
El mismo  lucero en la noche,
la misma enredadera de extendidos brazos,
la empírica  razón, que te alienta a continuar…

Se   repiten los versos día a día…
Así las visitas a tus abuelos, 
que parecieran marchar mañana.
Las rosadas flores de cerezo, 
que no quieren desteñir su color,
el cambiante tiempo… mis madrugadas…

Danzantes olas sobre los acantilados, 
me recuerdan, que como una tromba llegaste a mi vida,
también como ella, marchaste sin tan sólo un “te quiero”
ni una razón valedera a tu soberbia actitud.

Los días continúan su inexorable viaje silencioso…
El viento pasa besando arrayanes del camino;
mis sueños en los tuyos,
y aunque parecieras ajeno
aunque distante de la flor que ven mis ojos…

Mariposa azul, te sueño aquí conmigo
sobre la misma flor, que abierta espera
un  beso ardiente de sol cada mañana
mientras sólo miro, sólo recuerdo
esa mirada tuya que cautiva
observa el silencio de mi alameda.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 31/12



TE DEJO LA LUNA





Te dejo la luna meciéndose en el mar...
Plagio tu hamaca de rayitas en ella
Te dejo una palabra de cariño...
O de amor... igual da...

Dejo mi saludo en la noche...
Como un globo encendido...
como una marioneta de colores...
Luciérnaga herida que aún brilla...

Te dejo mi corazón en pedazos
Que llegue mi desnudo cuerpo a tu alcoba
Que mis ojos se deleiten de tu piel canela
Que la mar se aquiete... que las olas se calmen
Mientras me extasío con ese globo blanco
Que acaba de dorar sedas blancas
Mientras me entrego... y con un beso ardiente
Muerdo esa fruta prohibida de tus encantos en mí.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 30 enero/12