miércoles, 26 de diciembre de 2012

MADRE



MADRE

¿Pedazo de cielo en donde estás?
Temo abrir la boca para pensar en ti
Pero ese nudo me inunda una vez más
Cuando escucho los sonidos de tu voz
Y me llega el aroma de tu paso al abrir una flor.

Aquí todo igual… nada cambia…
No se mudan los cerros y el sol me visita en las mañanas
Siguen las puertas cerradas…
Y yo… sigo aquí… añorándote.

Quiero me encuentres desnuda…
Arropada sólo del silencio de mis noches
Donde tu luz me inunde y me consuele
De tu mano… feliz como una garza blanca.

¿En dónde estás mi niña de mirada triste?
¿Arropada del manto de María…?
¿Abrazada de la luz del desierto
Donde el amor hace brotar semillas
Y la paz encontrada te consuela?

Tu voz trae el aroma de una rosa
Tu arrullo de paloma blanca
Tus palabras viendo un iris
Donde la oración era tu motivo
Y el amor tu sino.

Primer navidad sin ti…
Sin mi mochuelo de alas doradas
Qué pálidos días se presienten
Donde el dolor de la partida
Advierte lo cruel de la vida
Y lo mágico de la muerte.

Anidan palomas en mi ventana
Y al escuchar el rumor del mar
Un alcatraz se desnuda
Y el alma vuela con pasos de gigante
En busca de mi rosa de invierno
Mi perla salobre de mar
Ni niña descalza…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 27/12


EN EL OCASO



EN EL OCASO

Nubes grises rondan
Y el sol de nuevo...
El mágico globo que tanto amo

Se ensaña con el mar
Y le hace el amor a los luceros.

Descubro un beso alado
Lo trae la brisa salobre de mis ojos
Y se deja caer enredado entre tu boca.

Allí estás… te veo pasar bajo la sombra
Como un lucero de luz que me espera
Y te diré: Mañana… si... será ese día
Donde se despejará el horizonte para que te vea.

Deletreo tu nombre con las hojas caídas
Y un nuevo otoño me vence…
Llega un vencejo nuevo anunciando primaveras
Cuando el imponente sol se tiñe de púrpuras
Arropando de luz las violetas.

Mágico lucero…
Como te llevas mi vida de a poco
Para regresar al rato con un nuevo paisaje
Y robar lo que amo cuando el ocaso…
Cuando el amanecer…
Cuando la noche…


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 27/12

COMO A LA LUNA


COMO A LA LUNA

Como a la luna, mi amado...
Penetrando en ese corazón mágico
La música de mi amante 
Donde sus manos rozan mi piel desnuda
Y sus labios dejan una sombra en mi regazo.

Y eres ese sol que me inunda…
Mis pasiones son la energía de vivir
De cerrar mis ojos viendo hacia la cumbre
Caminante sin camino, cortesana a tu lado
Pordiosera de tu amor lejano y olvidado.

Como a la luz mágica de mis silencios
Nube blanca pasajera… desnuda el sol…
Trae la corriente de su furor en mí
Apacienta el león que teme salir
Y deja una herida de sus besos en la piel.

Como el aura de tu sombra en mi ventana
Mí amado… mi cielo azul…
Descubre donde anidas en mis noches
Y dónde despiertas en mis amaneceres
Donde el frío de tu ausencia me quiebra
Dejando yerto mi corazón.

Me doblo en mí como un bebé…
Me abrazo a mi propia piel creyendo eres tú
Una lágrima tal vez me descubra de nuevo
Besando mis manos como si fueran tus labios
Dejando que la luna vagabunda me arrope
Y siga divagando con los luceros…

Como a la luna si…
Como a ella te busco cada día…
Me arropo con su traje de luz
Y cierro los ojos… esperando una nueva noche
Para verle pasar… pálida y serena.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 27/12

BOBADAS DE SHEILA


Cascadas Santander del Sur-Colombia Dic./12 RRB.

BOBADAS DE SHEILA

Mis deseos para el próximo año: 
Que se me quite lo blanco, 
Que se borre lo tibio, 
Que me cerquen tus ojos para que encuentre alivio.

Que suspiren las cascadas y trinen las aves
que el gorrión anide cerca a mi ventana
que me unte de amor y siga con ganas.

Que se aparten los envidiosos y no me salgan más canas
(porque ya no tengo más pelos negros y sí me importa aunque digan que son vanas)
que me siga gustando tu boca al igual que tu pecho
que me abonen más cuernos para buscar otro dueño.

Que siga la cascada con su falda de novia
transparente y cristalina como nuestras palabras
que se me quite lo falso... Para decirte "te amo"
y pueda salir contigo tomada de la mano...

Que pueda sembrar un árbol... Que sean dos... Que sean tres
que sean miles de posibilidades de sueños verdes
y que aparezca un colibrí besando mis flores blancas
para seguir viendo hacia las bellas montañas.

Que no me canse de contar mis sueños
aunque ellos parezcan vanos
tal vez tenga una rosa en mis manos
sin importar si es invierno o verano.

Que anuncie que siempre habrá un mañana
aunque me encuentren dormida
no olviden que me gustaron siempre las orquídeas
y ante todo... Lo febril de la vida
soñando con tus labios en una despedida.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, dic. 27/12