domingo, 30 de diciembre de 2012

¡ANÌMATE!




ANÌMATE…

Las rosas han olvidado sus espinas
Se olvidó el depredador de un ave
Y la deja retozar feliz, bañar sus alas 
Cantar para todos sin pedir más

Y esperar paciente su mañana.

Esfuérzate… no puedes cambiar lo que pasará
Ni volver atrás mejorará lo nuevo
Mira qué felices son los olvidados
Cuando a la vera del camino en veloz carrera
Ni un freno se detiene…
Y quedan con sus rostros deprimidos esperando su viaje
Sin una mano… sin un consuelo.

Pueda ser que otro día veamos carpinteros
Trabajando el alar de las palomas
Y construyendo sin miedo un pequeño nido
Escondido de las sombras del día
Y abrigado en la soledad de las noches.

Impaciente estás por el mañana
¿Pues acaso adivinas tú hoy?
Una burla parece la vida… una sombra que me sigue
Pero el encanto está en divisar su magia
Que aletea como una pluma mecida por el viento.

¿Qué te entristece más?
Me duelen mis brazos caídos… sin poder levantar un ave del camino
Ese pequeño que parecía volar sin alas
Y que en un segundo alguien cambió su destino.

Apúrate… hoy es tu mañana…
¿Mañana lo conoces?
Toma prestada una lira y cantemos al sol naciente
A los brotes en las primaveras
A los calores en verano…
A los besos que nos damos bajo la sombra de un ciprés.

Deja esa tristeza en el ayer y mira como corren las nubes
Detrás de lo invisible… de un riego en los resecos bosques
Donde un día florecerán jacintos voladores
Y abriré las alas a un día feliz… como un águila en vuelo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 30/12

¿QUIÈN LLORARÀ HOY?


¿QUIÈN LLORARÀ HOY?

Ayer marcha veloz como una cascada
Su traje de novia se convirtió en un hada
Sus lágrimas toma el mar para crear un verso
Sus ojos… sus divinos ojos convertidos en estrellas
Vagan silenciosos, me envían mensajes en la noche.

Trato de buscar una razón… más mi niño ángel lo sabe
Y de sus silencios una invitación…
De su media sonrisa aquél ocaso que como la mariposa
Abrió su capullo para volar un poco más allá de todo.

Nadie tomará más uvas que ayer ni pedirá a la vida un sueño
Ninguno se ha cumplido ya lo saben
Ellos están escritos para cada uno
Cuántos sin luchar pareciera que todos los tuvieran
Y tantos que han trabajado como bueyes
¿Sólo de sus miserias hacen historia?

Hoy nadie llorará… ni una lágrima
Será un día repetido como tantos
Veremos la magia de la vida
Como el retorno de las golondrinas que marcharon
En lindas mariposas sobre los jardines
En pequeñas flores que despiertan y dejan su aroma
Sin otro motivo que la lluvia cristalina
Sin más esperanza que un rayo de sol.

Olvidaremos la vida de los que marcharon…
Si estoy segura… cuando un trago… cuando el alimento sobre
Sus voces… cánticos de mar entre los corales
Conchas marinas arrancadas, tranquilas y apagadas
Y veremos al anochecer de nuevo… la luna…
Convidada en festejo con todas las estrellas
Convencidos son sus ojos… sus miradas… sus destellos.

Pero nadie llorará hoy… estoy segura…
Un abrazo será la calidez de un tiempo nuevo
Su rostro tan blanco… sus pies pequeños…
Sus manos… hacedoras de tantas cosas… tantos trabajos
Descansadas como nubes pasajeras
Las veremos pasar… pero nunca regresar.

Nadie llorará hoy…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 30/12/12

UN NUEVO AMANECER

UN NUEVO AMANECER

Al abrir los ojos
El ardor se levanta conmigo, más no es de tristeza
La tibieza de una extraña luz me despierta
Las pesadillas de la noche se acabaron
Y entre las mismas un amante se ocultó entre los sueños
Abusó de la inocencia de una anciana
Prodigándole calor, -era fría la noche-





La niña al fin aparece… -no pasó nada-
Ser madre a ratos también duele y angustia
Ser hijo a ratos nos hace olvidar que algún día lo seremos
Y que descubriremos el rocío sobre las ventanas
lágrimas como perlas talladas en las puertas viejas.

Descubrí que pareciera el último amanecer del año
Pero me doy cuenta que es el primero
Como si acabara de nacer
Como una lámpara encendida está mi corazón
Se agita a la vez con las palmeras
Y el susurro leve de las brisas decembrinas
Asombrado está de los mágicos colores del sol.

Vida… me has regalado un día más…
Despierta… aún cansada de ayer
Esperanzada en mi hoy agito las sábanas y vuelo
Danzo tras la música como una quinceañera
Como una garza de traje blanco sobre las praderas
Y te descubro haciéndote ojitos con el mar.

Mí amado… allá estás…
Eres el motivo de mi existencia
Mi razón de ser y no ser
Y doblo como ayer mis rodillas
Para declamar un poema y agradecer.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 30/12