LA CASCADA/Alirio, Azucena
Desperté temprano para verla
imponente y sabia con su larga cola,
bailando la brisa junto a la doncella
con más gracia que una suave ola.
¡Escuchen!, traen un lindo son
¿Será que su alma es un diapasón?,
ríe entre las ramas un sinsonte
tomando de aquí o allá
pepitas del monte.
¿Rima el sol con la montaña?,
¿los frutos rojos con los amarillos?,
¿será que el poema con ella se amaña,
¿cómo de los bosques el trinar del mirlo?
Besa con pasión la cuesta en su danza
y un tambor imponente descansa,
más de nuevo, un arrullo pausado
alivia el corazón, del hombre cansado.
Ya en la orilla de la roca advierto
que el sol encandila sus ojos de niña,
y un arco iris dibuja el estero
cuando mágico concierto
convierte en oración el huerto,
y en palacio la débil campiña.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, abril 24/14

imponente y sabia con su larga cola,
bailando la brisa junto a la doncella
con más gracia que una suave ola.
¡Escuchen!, traen un lindo son
¿Será que su alma es un diapasón?,
ríe entre las ramas un sinsonte
tomando de aquí o allá
pepitas del monte.
¿Rima el sol con la montaña?,
¿los frutos rojos con los amarillos?,
¿será que el poema con ella se amaña,
¿cómo de los bosques el trinar del mirlo?
Besa con pasión la cuesta en su danza
y un tambor imponente descansa,
más de nuevo, un arrullo pausado
alivia el corazón, del hombre cansado.
Ya en la orilla de la roca advierto
que el sol encandila sus ojos de niña,
y un arco iris dibuja el estero
cuando mágico concierto
convierte en oración el huerto,
y en palacio la débil campiña.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, abril 24/14

Cuando mis ojos la vieron, el corazón se llenó de contento, y los ojos de perlas.
Imagen: Cascadas.Canadá. Alirio Rueda B.