miércoles, 14 de diciembre de 2011

ÉSTOS DÍAS SIN TÍ

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Estos días sin ti
Han sido como apagar algo que se estaba encendiendo
Un suave y dulce fuego tan dulce pero tan efímero
Como una mirada hacia ese arco iris de la tarde
Después de una tibia lluvia.

Han sido como deshojar violetas
Contar caracolas a la orilla del mar,
virando hacia ese azul interminable
Que siempre está ahí para mí, pero es intocable...

Como vislumbrar una cristalina cascada...
Un violeta  atardecer soñado tomada de tu mano
Donde las flores del campo sean nuestra compañía
En medio de su sutil perfume.

¿Cómo han sido mis días sin ti?
Creo que no han sido fáciles, pero fueron posibles...
Cuando todo es sólo un sueño pasajero en la vida
Y estamos acostumbrados  a que todo pasa,
Nos queda ese agridulce sabor de  la desesperanza.

Creo que quedaron algunas gotas de cristal que nadie vio...
Fueron atrapadas en un estéril espacio ajeno a mí
Y se marcharon como las mariposas de la noche
Con un nuevo amanecer.

Puede ser también que haya sido como el viaje temprano de gaviotas...
Casi al anochecer asustadizas, pero con la certeza de su viaje
Donde un amante siempre espera con las alas abiertas a la entrega...

Han sido cariño como mi pensamiento atrapado de nuevo en quimeras
En un lago donde nadan todos los cisnes en pareja...
Pero el mío marchó hacia su estanque claro,
Donde lo esperaban aquéllos que tallaron su historia
Y anclaron su barca con fuerza para que no marchara.

Aquí estoy, no ha pasado nada...
Las margaritas viran de nuevo hacia ese sol radiante
El mismo que observamos a diario, pero que cuando mis ojos viran hacia él...
Tú te extasías en tu luna... Y cuando llego a ver tus luceros
Tú comienzas un nuevo día con una sonrisa y una gran copa de vino tinto 
Que saborean otros labios.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 14/11

VUELOS...


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Y me elevo….
Te pido me lleves a conocer tu paraíso
Pero al cerrar los ojos…
Puedo extender mis alas y volar al encuentro de la majestad de tus manos…

Te busco… y pareciera que eres de  brisa y esencias…
Te observo en el  bisonte del camino…
En el alce que recuerda que hoy es navidad…

Escucho el caminar de la cascada transformada en apacible lago…
En el caminante de sedas de colores…
Me doy cuenta que estaba ciega…
Que mi pensamiento te descubre
En esa pequeña luz que me mueve…

En esas grandes nubes que suben y  bajan del cielo
Como si tuvieran vida propia…

Pareciera que no te escucho ni te vislumbro…
Pero el verdor de tus montañas besadas por tus astros
Susurran tu nombre con cánticos de tambor…
Y ese indescifrable olor de todas las esencias  que plantaste.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 14/11