viernes, 5 de agosto de 2011

CAUTIVA

CAUTIVA...


Estoy cautiva en tu mirada oscura, en el brillo posado en otra boca, cautiva de tu voz silenciada que me mantiene con grilletes en la boca...

Me tienes presa de tus palabras, tus preciosos poemas para otras, con las fantasías de tu tibio corazón perfumado de rosas rojas y tu perfume con olor a vino rojo, que se añeja sin ser besado por mis labios...

Prisionera de tu pecho dorado por tu sol, el mismo mío... posado donde están las mariposas rojas, aquéllas que cautivan corazones y que mueren silenciosas sin ser tocadas por mis manos, con la calidez de tu luna clara y el brillo celeste de tu cielo que provoca...

Qué presa me tienes corazón, mi amor es como fuego que se esparce... que derrite, pero también que aleja... te vas con las nubes de la tarde sin esperar tan solo una palabra mía, y te escondes con el clic que dan tus manos, y me dejas ya sin fantasías...

Aquí estoy siempre atenta a un anuncio tuyo... que ahí estás aunque no seas para mí... que ahí tienes una sonrisa grabada por mis alocadas palabras, y aunque no reciba nada tuyo... siempre espero dulce amor, la sonrisa de la mañana, que se esfuma con mi llanto renovado al caer la tarde y mirar tu luna bella que se mece en la hamaca que pintaste sobre azules olas...

También estaré pensando en ti, mis amaneceres se humedecen mientras sueño estar contigo y se resecan mis labios; no te importen... ya he pasado por muchos huertos que como el tuyo... se resecaron sin regalar ni tan sólo una palabra de aliento por mis torpes e interminables gemidos...

Los grilletes de mis piernas son pesados, el candado de mi boca se envejece, y mientras llegas corazón de roble; perfumado con los lirios de tus valles... estaré aquí de nuevo mirando una aurora y contemplando las olas que como tibias gotas... se pierden en los arenales de mi solitaria estancia...


SHEILA
BQUILLA, AGOSTO 5/11

MIENTRAS FLORECEN LOS CEREZOS...

MIENTRAS FLORECEN LOS CEREZOS...



Mientras sigan floreciendo los cerezos y la música se regale como dádiva...
mientras en el gran monte aún la blanca nieve permita que nuestros sueños viajen...
tal vez nuestras fantasías se tornen de colores y estemos cerca a tocarla con nuestras alas...

Seguirán naciendo nuevas flores en medio de la reseca vida, donde los amantes se esfuman con el silencio de mi boca, y de  nuevo envío una mirada hasta el ocaso y la dejo perderse lánguida y permito su  vuelo errante,  con las eternas aves de paso...

¡Ahhhh!... mientras suspiro, los timbales son tocados por alguien que con su arte llenó de ciénagas el  reseco pantano y los oídos calmos y reposados y mi boca anhelante, y mi corazón como un cordero pálido y palpitante en espera de la última daga...

Vida... bella vida de gaviota sobre las mansas aguas, viajeras bulliciosas sobre el humedal, gemidos en la noche, cánticos al amanecer...

mientras... mientras de nuevo suspiro por verte...
por escuchar una voz que se silencia, que se aleja sin pesar y me deja como loba triste... enviando cánticos agónicos, endulzados sólo con la salobre agua del agitado mar...

Mientras de nuevo me calmo, las olas vienen y van...
la vida continúa sobre el mismo náufrago vacío, y mi velero se aleja siempre más y más... y los timbales siguen sonando, y el tambor se escucha desde la montaña, alguien sigue con sus manos tocando para mí y mis oídos se extasían con la música y los sueños de los demás...

SHEILA
BQUILLA, AGOSTO 5/11