domingo, 11 de marzo de 2018

EL TRONO

EL TRONO

Ahí están los buitres
tienen dos patas 
tremendos marañas
y al pueblo arrebatan
los tintes del aura. 

El pobre se amaña
con unos tres pesos
para que suban de nuevo
las mismas corbatas
y no queden sobre la mesa
ni las alpargatas. 

Panoramas silentes
silbido de serpientes
cascabeles que tañen
nuestras propias muertes.

El hambre acobarda
crujen las barrigas
y por tres centavos
vendemos el alma.

Pero llega el mañana...
Los mismos afanes
arrugan la frente
y vuelven los buitres
con otros desmanes. 

¿A quién culpamos?
La historia señala
que sobre los sueños
de nuestros hermanos
desde hace siglos
hemos vomitado. 

Raquel Rueda Bohórquez 
11 03 18


viernes, 9 de marzo de 2018

SALES DE MAR

SALES DE MAR

Sopla el viento sones marineros,
Y entre la bandada de golondrinas,
Adivino tu azul perlado y tus ojos divinos.

Después de ahí no te veo más,
Eres un punto donde inicia otra línea en otro lugar.

Al atardecer te veo de nuevo pasar…
Llevas la tristeza del anciano,
El afán del joven
Y la inquietud del niño.

Luego en ese momento del sol
Cuando son más intensos sus colores,
Te veo brillar cerca de mí
En el árbol que me invento con tu nombre
Para escribir en sus hojas
Lo mucho que te quiero,
¡Y lo tanto que te extraño!...


Raquel Rueda Bohórquez
09 03 18




TU ROSTRO


TU ROSTRO

Cerré los ojos
Para que tu rostro no se borre;
Pero ante mi sorpresa,
Es ahí, en ese raro aposento
En donde más clara es la luna
Y más brillante se muestra el sol.

Es ahí donde se escuchan sonidos de alas,
Entre largos silencios...

Es ahí en ese lugar
En donde más me hallo contigo,
En ese nicho que guarda
Mi amor por ti.

Raquel Rueda Bohórquez
2018




ESAS RAREZAS


ESAS RAREZAS

Hace días me creía poeta,
Hablaba y repetía, que tu voz
Tenía el temblor de la gota de rocío
Y el aura de la paloma en su nido.

Charlé con el silencio,
Y en medio de mis idioteces
Me di cuenta que el silencio no existe.

Sería una demente tratando de sentirlo,
Daría vueltas mi cerebro
Y reventarían los sueños
Entre las rocas inexistentes
Que bordean el río grande,
En donde descansan las musas
Y se aman sobre las grandes ondas
Que se forman con mis lágrimas.

El alma me dictó tu voz
Me habló de ti,
Pero el alma se fue
El día que te alejaste de mí.

Quedé como un caracol
Varado en la orilla del mar.

Raquel Rueda Bohórquez
09 03 18






ILUSIONES


ILUSIONES

Aunque sea la misma montaña
Miles de veces retratada;
Cada segundo, una sombra le dará otra tonada...

Me ilusioné con el día de ayer,
Con tus dulces palabras;
Con la poesía que saltaba de hoja en hoja
Y me senté a escribir tu amor
En el viento que silbaba entre ellas.

Vano fue todo, ¡tanto amarte!
Me entregué a ti desnuda y temblorosa,
Hasta con el miedo que me volvió cobarde;
Hasta con la sonrisa que me juntaba en tu boca
Y al cerrar los ojos me hacía llegar al paraíso.

Hoy no existe más que el recuerdo,
La paraulata cantando en el silencio,
La boca seca de nombrarte…,
Y los ojos de llorar tu amor ausente.

Raquel Rueda Bohórquez
09 03 18



miércoles, 7 de febrero de 2018

AYER

AYER

Desperté como siempre, con ilusiones pequeñas porque son las mejores; con otros afanes que no llevan la puya en el zapato, sino con aquélla entereza de que soy afortunada por estar aquí un día más, pues todo pudo cambiar ayer, con ese dolor de cabeza que me hace vomitar, y después de ahí, asomo a la ventana para sentir la brisa helada de estos tiempos, azota y canta para carnaval su mejor canción, y el poeta continúa su viaje vendiendo sueños en su carreta.

Ayer se fue el amor dentro de las ramas de un árbol, lo podaron en plena floración y las aves que ahí estaban, perdieron su nido y su tiempo en recoger paja seca que abunda en mi jardín. La ardilla no halló su lugar y asustada pasó por la cuerda de la infelicidad, para llegar a mis manos y morir en el lugar escogido por el destino.

Pasa el tiempo veloz, no se siente como la brisa de ahora, dulce interpreta su canción entre las hojas y lentamente caen las niñas a mi balcón para que la gata blanca sacuda sus plumas y acabe con la bondad de sus melodías.

¿Qué ha pasado desde ayer?, valoro el segundo más que todos los años que han pasado, amo más a la gente y aprecio la soledad de mis tardes, pero viéndolo bien, ¿no estamos solos acaso desde que nacemos?, el mucho bullicio estropea la paz interior, y el demasiado silencio atrae a la melancolía que toma asiento en nuestro propio  rincón. 

Ayer te besé y me besaste, me enviabas poemas y te respondía; ayer sonaron las campanas por alguien que apenas veía la luz al asomar por el túnel de las delicias. 

Extraño todo de ayer, hasta los granos de arroz que caían de la mesa y que el perro tomaba con cariño. Extraño la voz dulce de mi viejo y su andar a brinquitos, sus bromas inocentes y hasta su propia ingenuidad de niño grande. 

El ayer se volvió un hoy, tan cercano a la muerte, que no sé si he vivido lo suficiente. Todos se han ido, las vidas se transforman, los hijos se crecen, el ave que siempre cantaba en mi árbol, parece que se fue a contar lágrimas en el cielo. 

¡Y te extraño!, extraño al potrillo que llegaba a mi puerta con una sonrisa amable y que un día de afanes, nos dejó con el mar en los ojos por siempre. ¿Entonces para qué me preocupo por el ahora si el ayer no existe?, ¿para qué me afano por el mañana si él se convertirá en un hoy?, /¡contando con la fortuna de un día más!, lo cierto, es que el espejo delata que voy para la tercera edad, que no sé en qué momento sucedió; mis años se quedaron en esta casa grande, sin salir al estadio, sin conocer la roca del águila ni el manantial por donde brotaban cada día, las más dulces esperanzas. 



Raquel Rueda Bohórquez 
07 02 18

jueves, 18 de enero de 2018

SON LAS 12

SON LAS 12

Movió sus alas el ave,
así como el árbol sus hojas,
y entre párpados cerrados,
¡la luz se cuela y alma vuela!...

Se presenta la mañana
con galas de niña virgen,
y entre el pasto se esconde
un verso que el sol destiñe.

Pienso en ti cada mañana,
entre el café y el chocolate humeante,
junto al maizal y los juncos
que reverdecen ante la lluvia de mayo.

Abrió sus alas el ave
y el mundo se las cerró,
abrió su jaula el jilguero
y en libertad murió.

Está mi hijo inventando
trozos de lindas canciones
y en esto veo sus negros ojos
¡llenitos de bendiciones!

Raquel Rueda Bohórquez
18 01 17