domingo, 15 de octubre de 2017

SUEÑO 141017

SUEÑO 141017


Estoy por ahí, en algún lugar del universo, soy la flor silvestre que perfuma mi propia existencia y camino a casa, el lugar más dulce que he conocido porque están ellos, pero aquí brillaban por su ausencia, sólo unas manos gruesas se acercaban con algo para beber, pues la sed parece de un bebedor viejo y vicioso, y ahí están, al fondo, no sé cuántas he tragado, creo que he comido mucha, pero no sabe tan maluco, además son pequeños palitos, inventé que excremento de rata, pero ahora recuerdo que tal vez sea de otra criatura que no conozco; pero soñar comiendo excrementos ha de tener un buen significado y me atengo a ello, en tanto preparo mis ojos para este maravilloso día, que no sabré si volveré a repetir. 

Se desperezan los pájaros en el árbol, ¿cuáles pájaros?, cuando las brisas se preparan, las hojas inician a caer; en la puerta hay un arrume, parecen billetes, mucho dinero esperando para ser entregado a otros, porque entre sueño y sueño, se nos escapa el momento de salir a la calle a disfrutar de pequeñas alegrías, de paisajes irrepetibles, de trinos dulces, de mensajes de nubes en el cielo, de oraciones que repetimos hacia adentro, porque lo que somos, sale a relucir en cualquier momento como una pequeña roca que lastima y nos hiere o como el más fresco olor a reseda.

He despertado, no estoy comiendo mierda, pero si acaso, en sueños la he probado, no sé cuantas veces, y no significa demasiado para mí, pero sí para los insectos, las gallinas y los sapos que se la pelean. 

Paso a otra bandeja y entrego mi día con todo lo que deba soñar, en manos de Dios, y Él se manifiesta de una manera imponente, me toca, me versa sus melodías y corro a preparar la maleta para Él, no lleva demasiado, nada más mi alma. 

Raquel Rueda Bohórquez 
15 10 17

sábado, 14 de octubre de 2017

DESPUÉS DE AYER (9)

DESPUÉS DE AYER (9)


Otro día lleno de luz y paisaje, otra mañana para recordar que somos aves pasajeras, que tenemos la oportunidad de cambiar, de mejorar como seres humanos. Se nos pide más poesía, que perdonemos todo, hasta lo que parezca imposible, pero somos seres humanos, no dados al perdón, es aquí donde se nos prueba, todavía siento rabia, no se ha ido; el recuerdo está nítido, las cicatrices me han dicho, que algo sucedió, que algo pasó por aquí…

A la hermana de Sandra Padilla, que el Señor le regale el don de la salud, que sus manos sanadoras recorran toda su carne y se obre el milagro.

A la gente que ríe de nosotros, que se quiten la máscara, porque somos briznas que se apagarán con un soplo.

A quienes fabrican la muerte, que no den un paso adelante para asesinar a sus hermanos, porque todo volverá contra quien atente y levante un dedo para destruir la obra divina.

¿Qué otra cosa diré?, sólo que después de ayer, me entrego por completo, me atengo a la voluntad divina, pero me levanto a ver al sol coqueto entre las hojas de mi árbol.

A mi hermano que pasa por aquí, que Él lo toque en este instante, y todo mal desaparezca...
Dios no es una mentira, nos acaricia el pulmón, nos respira desde lo profundo del corazón.

Raquel Rueda Bohórquez
09 17

SUEÑO 131017

SUEÑO 131017

Hace calor intenso, converso con mi hija y terminamos llorando las dos, por aquello tan raro que le asiste al hombre que se llama “envidia”, de la gente que siempre busca la manera de colocar rocas en el camino, y del trabajo que la tiene cansada, de la mala leche como dicen por ahí, de algunos seres humanos que siempre se empeñan en dañar la imagen, el trabajo, la obra, la sonrisa de otros, sin motivo alguno.

Una compañera de trabajo se convierte en alguien perverso, se dispone siempre a dañar esa manera suya de ser, sencilla, activa, espontánea, y cada vez que tiene ocasión ríe de ella en medio de todos: ¿ese es su novio?, ¡tan elegante para una cara tan grasienta!, ¡oh Dios, menos mal no lo gritó delante de él!, y luego como una gata, lo lleva delante de todos y lo presenta como el novio de Caro, ¡qué les parece!, y se aleja con sus movimientos zalameros y una sonrisa malvada en el rostro, mientras va calando en el corazón de mi niña, dañando poco a poco su ánimo y deseos de continuar.

Nos abrazamos y nos fuimos a navegar, ella se alejó de mí, cada tanto despertaba por la sed que siempre tengo, y creo que puede ser algo a lo que no le he prestado la debida atención, y regreso por el camino viejo, en tal sendero no existe más nadie que las dos jugando en la cama, pero es una pequeña niña, con esa misma bata de muñequitos y tremendo peguete que no me dejaba limpiar, pero sí metía su diminuta mano y comía su propio excremento, con tantas ganas, que pensé que tenía mucha hambre, pero que la vida le devolvería cada lágrima, con la suerte que la esperaba en el camino. ¡Claro que sí!, escuché la voz rotunda, esa que sólo el alma puede divulgar y esa voz con manos, acarició mi rostro.

Dormí en otro sueño mayor, con esa energía que dibuja sonrisas en caras sin figura y cuerpo sin huesos. El sonido de la puerta me trajo de nuevo a la realidad, pero ahora que pienso, la chica nueva ocupa el apartamento, no pudo ser otra persona, pues el destino trabaja a su antojo sin darnos cuenta, y otros afanes despiertan en el árbol, sus hojas caen, ya estamos a octubre 14, el verso del sol se empeña y Dios llena mis ojos de paisajes.

Él es el único paisaje que me hace sonreír con todo lo que contiene, con la música del grillo, con el silencio de las hormigas, con el movimiento frenético del colibrí que atesora para mis ojos, algo más que una mágica oración de agradecimiento, por los dedos que se duermen al escribir, por la tarea de reconocer, que el ser humano lleva perversión dentro de sí, que daña a otros, pero que el aprendizaje apenas comienza, los perros se juntan a mis pies y se abrazan con los gatos, hoy tuve la fortuna de ver a Gaby jugando con la lora, ¿esto qué es?, nos enseñan la tarea mágica del amor y todo se resuelve en medio de otra mañana, con nuevas y frescas inquietudes entre las hojas.

Camilo cumple años, ¡cómo pasa el tiempo!, ¡qué rápido envejecemos!, este es el real sueño: La vida, ¿por qué la desperdiciamos dañando a otros? El infierno espera a quien le toque, sin importar los rosarios que lleve sobre los hombros.

Raquel Rueda Bohórquez
14 10 17





miércoles, 6 de septiembre de 2017

MADRE (1)

MADRE (1)


Entre los suplicios que he vivido;
el mayor fue ver partir a mi rosa galana,
la cabrita que atetó a tantos chivos
y de blanco vistió cierta mañana.

Puedo decir que nada tengo,
pues suyo era el amor que me bastaba
y entre versos dejó mudos sentimientos
como las olas que van y vienen de la nada.

A propósito del tiempo, a ti recurro
mi rosa blanca perfumada...
Tanta falta me haces, que no duermo,
y desfallezco por tu amor,
mi reina amada.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 6/13

¿EN DÓNDE ESTÁS? (2)

¿EN DÓNDE ESTÁS? (2)


¿En qué mar estás?, ¿en qué sombra?
Busco tu imagen entre una luz violeta,
y se destiñe con un nuevo día.

Vago entre jardines de añoranzas,
entre letras pálidas de un viejo diccionario
y desapareces entre las voces de niños,
junto a las sombras de mi propia huella.

¿En qué cielo azul?, ¿en qué luz te puedo hallar?
Amanecen mis ojos cansados de llorar,
y entre sueños corro a buscarte.

¿Eres acaso la sombra
que cubre mi ventana, al cerrar los ojos?
¿Eres el beso de la lluvia sobre los trigales?

Enmudezco de a poco,
tornan las tristezas y me duele todo.
Arrodillada, pocas veces busco una razón,
pero levanto el rostro
ante un mástil ensangrentado en la pared,
y sus llagas te recuerdan otra vez...

Dulce paloma: ¿anidas acaso entre los trigales
que danzan al viento y se estremecen al sol?
¿Una corte celestial te lleva en brazos
para que no te canses?

Te busco y te nombro a cada instante,
y el verdor de unos ojos te resucita
cuando el espejo me habla de ti,
de la inmensidad del valle,
y agradezco a Dios por el regalo de tu vida
para enojarme al rato por llevarte.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 9/13

AL BOSQUE (3)

AL BOSQUE (3)


Al caballero que se esconde entre verdes ramas,
le pedí un deseo:
Cayeron hojas doradas en otoño
y brotaron lirios en invierno...

Le supliqué que la lluvia cesara,
pero mis ojos se inundan cada mañana con su recuerdo.

A mi bosque amado le pedí una estrella:
Se encariñó tanto conmigo,
que me dejó dos rosas en el cielo
y cada atardecer las veo, semejan gorriones
y en cada noche las descubro,
 entre luces de colores.

Le pedí tanto, y tanto me ha dado,
que cada perla se convierte en un rosario
donde los besos, madrigales fueron,
y los amores, talles sobre troncos viejos.

Fue la brisa y el cantar del toche sobre los platanales,
y el nido tejido con gracia y hermosura,
un nicho abrigado
en donde caben todas las bellezas del alma.

El sudor de la madre tierra
es un olor confundido en todos los aromas
mezclados con la pena agridulce del labriego,
el canto de los grillos y el jilguero,
las pequeñas ranas, que entre las bromelias,
parecían pequeñas flores saltarinas.

El bosque de infinita gracia,
pleno de colores y tristezas, lloraba las vilezas
del púrpura que sobresale en la maleza,
de la paloma herida sin motivo,
esa lanza con doble filo,
esos gritos que se ocultaron entre los ojos de un búho,
que prefirió guardarse en su madriguera
y llorar un poco ante todo el desatino
que está llevando a la madre tierra al filo de la muerte,
pero río, porque el bosque, amado mío,
 reverdece de nuevo
y carga entre las rocas, las elegías del hombre.

Tomó el llanto de las orquídeas,
conoció del paso del caminante descalzo,
del musgo con su olor inconfundible,
de la humedad, el nacimiento de un riachuelo,
del gran caballero de muchos años,
vencido y agotado bajar por los cerros
para ser convertido en vástagos para lanzar al fuego...

Al bosque le debo lo que soy, lo que amo, lo que anhelo...
Tambores repican a lo lejos,
parecen almas solas que buscan consuelo.
Gritando vago cada día,
deseando un alma sola para que tropiece conmigo
pero ya estás aquí,
si la espuma de la cascada recorre los senderos
y los rayos tibios del astro rey bajan, sin confundirse,
y vuelve dorados mis sueños.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 10/13



SE FUE (4)

SE FUE (4)


Es verdad,
de nada sirve correr
si tenemos que frenar.

Salta el caballo,
se desboca ante el olor a hembra
y en su galanteo
olvida que es el dueño del cuartel
cuando sus ganas se empeñan.

Una a una
las potrancas invitan,
y él sigue siendo el rey
con una canción que la vida repite
y otro son que no bailaré.

Una lágrima, ¿para qué?
El amor no se obliga,
ha de ser mansa quebrada
y potente río.

Pero se fue sin voltear atrás.
Una maleta, un cojín;
ropa como para un mes,
un trabajo planeado
donde la Sierra será testigo
de que esto no inventé.

Salió sin decir adiós…
¡Ni siquiera un hasta luego!

Un candado se condena
a tener la boca cerrada,
y una dama se adorna
y  pintarrajea la cara.

Si puedes mirar a los ojos
y mentir con alegría:

¡Qué te vaya bien vidita mía!
¡Que llueva dinero y sonrisas,
que yo brindaré otro día!

Raquel Rueda Bohórquez
06-09-14