martes, 18 de febrero de 2020


PABLO VICENTE

El día 29 de febrero de 2019 a las 9pm falleció mi amado hermano Pablo Vicente. Un cáncer de páncreas se apoderó como un demonio de su cuerpo y después
de ver como se marchitaba la flor, nos dimos cuenta que nada podíamos hacer más que orar para que dejara de padecer.

Un espacio enorme para reflexionar sobre la vida.

Continuará...

miércoles, 11 de septiembre de 2019

ESOS MOMENTOS

ESOS MOMENTOS

Amanecí pensando en las coincidencias,
en los números y en las palabras sueltas...

Vivir el momento y rogar por la salud,
el bien más preciado. 

Me doy cuenta que no vale planear nada,
lo único que sirve es seguir soñando
ser felices con lo poco sin anhelar tanto. 

Ayer sentí celos del vestido bonito
me agobiaba la casa pequeña
y anhelaba una más grande,
sin darme cuenta que el vestido era fiado
al igual que la casa.

Voy detrás de las huellas de mi propio león
guardado en una jaula pequeña
y advierto también que en libertad
estaría más prisionero. 

Pienso que la ambición no sirve
pero estar conformes tampoco.

Hallo el ego entre los pétalos más simples
y su perfume es más poderoso,
atrae al colibrí y a los insectos,
en cambio las flores gigantes 
atraen a las  moscas y tienen mal olor.

He pasado observando
que el ego solamente le sirve a la flor pequeña
a la más sutil y blanca
porque es su manera divina
de atraer al chupaflor.

Lástima que la vida y sus avatares
nos sorprenden cuando pensábamos:
¡ya todo está resuelto!..., he visto un campito
una casa bonita encaramada en la montaña
a donde iré a vivir tranquilo mis últimos años.

Lástima los abrazos y cariños 
que por alguna razón obviamos
sabiendo de antemano que nos unía el ombligo
y la misma sangre corría por nuestras venas.

Amanecí pensando en el silencio de la luz
y en la invisibilidad del viento. 

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, 1 08 19

CREO

CREO

Creo que de tanto inventar que creo,
todo lo creado es la mejor mentira planeada.

¿Nacer para después morir?
Otra encrucijada de la creación
que me deja perpleja ante su bastedad.

Creo en mi gata Gian
que me hace arrumacos cuando tiene hambre
y sabotea todos mis impulsos
para convertir mis manos en esclavas
de su cabello blanco
y sus ojos verdes de lunas negras.

Siento que pasó la nube gris
alguna vez estacionada en mi casa,
el miedo, los gritos, las asperezas
los enojos por todo, y ante todo,
la desconfianza arraigada 
y la traición consentida.

Pero ante todo se fue cual raudal
por el camino viejo de mis párpados
el motivo dulce que me crecía los sueños
en un valle enorme lleno de aves 
y niños contentos.

Creía ser una garza blanca
pasteando en el prado de su mirar tranquilo
podía correr y volar por entre los juncales
todos inventados para planear versos de amor
aferrada de sus brazos.

A pesar de todo, 
hay algunas cosas en las que aún confío
y ellas alborotan los hilos de plata 
con un dulce rumor que semeja la lluvia
incitando aleteos de pájaros
bajo un árbol florido. 

La sensación de miradas oscuras 
los olores nauseabundos,
los sueños macabros donde era prisionera
de todos esos miedos guardados,
aferrada en un gancho de carnicero
a una pared vieja y descascarada.

Ahora estoy quedando sola
en una casa grande. 
No sé el día en que mi hijo se aleje,
no imagino la espina y el mirar ausente
porque extraño sus voces de niños
y no recuerdo el momento 
en que se creció el río 
y bajaron hojas secas de la montaña.

He aprendido de las aves a dejar ir
a soltar a los pajarillos al viento
sin importar las fuertes brisas del momento. 

El hombre se está quedando calvo,
la fuente ya no riega a su flor silvestre
y la flor no quiere trajín.

¡Suficiente! 
Bueno fue esperar al amor 
pero era áspero e indiferente,
debo confiar mi todo a los cambios de estación
y a los trenes cargados de sueños

Aún no he perdido la fe,
es ella quien nos sostiene
y gracias a ella tan inquebrantable
rememoro .las plumas verdes de Julissa
y el andar resquebrajado de Very,
la perrita que murió siendo un esqueleto
sin olvidar su divina juventud
y lo inmenso de su amor incondicional.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, 24 08 19




martes, 10 de septiembre de 2019

TÚ MI PAISAJE

TÚ MI PAISAJE

Paseo mis manos
por lo magnífico
de tu paisaje. 

Me enredo en tus marañas
para en tu ombligo
hallar la paz de las cigarras.

Toco el invierno en tus ojos
hasta llegar al mar en tu boca,
hallando un tanto de dicha
que tan bello sueño provoca. 

Soy en ti y eres en mí
cual resplandor de sol en un espejo
siendo uno en miles de imágenes.

Soy cual muda roca 
que es fiel testigo 
del amor que pasa.

Tu cascada me induce
y me condeno a quererte
las veces que seas el infierno
y las pocas que logre tocar el cielo. 

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, 24 07 19




FELICIDAD

FELICIDAD

Pasé días tristes buscando la felicidad 
y ella acariciaba el rostro,
movía con dulzura mi blanca cabellera.

!Cuán cerca de mí estaba!...

La felicidad empezó a caminar lerdo
parecía una anciana con sika
hasta el momento que escuché a los pájaros
cantando en mi ventana
me dí cuenta que la felicidad es simple,
tan solo un capullo abriendo
o una abeja besándolo. 

No pedí nada más,
acepté el reto de la pobreza de cosas
para enriquecer mi árbol 
con todas sus estaciones. 

Me vi arraigada a la tierra
y tomé vino de ella, 
vacié la mente de lo inservible
para entonar un himno 
a la majestad del viento
que ha borrado las penas del bosque
al empujar nubes cargadas 
y soltarlas en medio de una fiesta
sobre los sedientos pastizales.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 12 07 19



VIVIR AUSENTE

VIVIR AUSENTE

¡Vivimos en un mundo sin luz 
en un lugar sin acierto para vivir
a pesar de tanta luciérnaga suelta!

Pasamos sin pensar en el otro
porque somos el egoísmo
el mismo que tiene al borde
a las aves y a los árboles,

el mismo que vomita en el mar
y defeca en sus aguas
después de un largo día 
de gritos y asonadas.

Vivimos tan aislados de la verdad
que pensamos que todo lo merecemos
y vamos por ahí dando tumbes
y derribando montañas
para elevar torres de cemento
y endeudar más a los pobres.

Somos leñadores hambrientos
y guerreros indomables
que no ajustamos el corazón al pecho
sino el día en que la enfermedad nos acorrale.

Vivimos como si no fuéramos a morir,
como si al segundo un resbalón 
o el calor intenso no reventara las venas
y nos arrastrara por el piso 
como serpientes venenosas.

Así pasamos, ni siquiera parecemos hojas
ni siquiera el humano que tanto gritamos
porque la humanidad perdió el camino
y sólo agacha el rostro hacia un celular
para reír con gentes lejanas
o para gritar la suciedad y la rabia 
que por dentro llevamos.

Vivimos así, 
como si no fuéramos a morir...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 10 09 19 

A PUNTO DE LAS SEIS

A PUNTO DE LAS SEIS

Suelo correr, imaginar que he llegado a la cima del mundo, pero en esa cima todo es rocoso, sin flores, el aire pesa y los pulmones se queman.

Subía, tenía demasiada sed y no tenía en donde aplacarla porque el agua corría enojada por entre rocas con muchos filos y mis piernas no daban, no se ajustaban como ayer a correr desde arriba de la montaña para llegar al fin a la quebrada y endulzar la vida de tanto en tanto.

Algo había en medio de la montaña, como una saliente que no aportaba nada porque cada vez que intentaba aferrarme de ahí, algo me empujaba hacia abajo hasta que ya no pude más, las fuerzas se agotaron, sentí que todo el peso de la vida me llevaba hasta ese rincón oscuro en donde me esperaba una muerte cruel.

En medio de la caída sentí que nada me hería, vi entonces un llano verde,  todo eran flores y musgos tiernos y campo abierto con dulces ensenadas que me llevaban a ese río que desde arriba amenazaba con destrozar mi pequeño cuerpo, y entonces reí a carcajadas, corrí, la juventud tornó y el caballo blanco jamás apareció, pero mis pies parecían alas y el agua cristalina me abrazó toda, me hizo el amor como nunca nadie, me besó todas las orillas y sentí paz al fin al escuchar al pequeño enjaulado cantar. 

A punto de las 6, aquí entre nos, ¡canta tarde el pollito enano porque lo arropo con una cobija para embolatar su reloj interno, ¡y me ha funcionado! 

Desperté con ánimo, sin importar el calor, sin pensar en todas esas cosas que me atormentaban pero que ya no fueron, y doblo las rodillas para orar por alguien amado que pasa momentos difíciles.

Gracias Dios mío por este nuevo día, por la soledad que me acerca a ti y por la sonrisa de mis hijos, por el estómago grande de Carolina y los sueños de Verónica, y por ese sueño musical de Kevin, todo se acerca a lo que dispones, sin importar el tiempo, porque el tiempo no existe, sólo tú eres real.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 10 09 19