sábado, 24 de junio de 2017

EL ACANTILADO

EL ACANTILADO

Un mundo raro,
espejismos de olas
y el rocío tocando  filos
sin herir ni maltratar.

Me reservaste para tu herida,
en ella encontré reposo
y la espiral añosa se fue
dejando destellos pálidos en la arena.

¿Viste que todo cambió?
La marea ha bajado,
la gaviota herida ha secado sus alas.

El sol fue el espejo más dulce
que entre sus líneas rectas
le dio calor y la elevó.

Pero el acantilado se perfiló
en medio de tanto beso y sal
para que pudiera nadar
y disfrazarme en medio de sus rocas,
de caracol.

Raquel Rueda Bohórquez
24 06 17



TU MANO

Ese día me mostraste tu amor.

TU MANO
Me ha ceñido tu mano,
y el madrigal se disuelve
con trozos de luna llena
entre la maleza.

Fue una tarde cualquiera,
la gente con sus afanes,
las carreras sin término,
el encender de una lámpara.

Me ha tocado tu mano, es verdad,
¿a quién puedo contar otra historia?,
el estómago me ardía, la vida toda
y parecía un pájaro herido
en un hueco entre la roca y la espina
y el repiqueteo de una voz
que reía de mí, cual sonajero
en la cola de una serpiente.

Tal vez el murmullo del aire
nos conversa de tanto en tanto,
y al cerrar los ojos escuchamos
que el amor se crece en la sierra.
Elevo el rostro,
soy un ave tomando agua;
entre las nubes asomas,
te has formado de niebla
y me desapareces contigo
cual bruma entre la montaña.

Raquel Rueda Bohórquez
24 06 17



viernes, 23 de junio de 2017

PARA EL ERMITAÑO

PARA EL ERMITAÑO

Tenemos espacios para todo,
hasta para el odio sin medida
y a la medida del tiempo
que se nos otorga.

Pero en cada lapso nos enredamos,
creemos ser la señal que guía al pájaro,
imaginamos tener la sabiduría del niño
y la sensatez del elefante.

En cada lapso, el tiempo nos enseña,
el ave nos adoctrina en el amor
y el perro nos habla de fidelidad,
aunque monte en su ocasión
a cada perra sin pedir perdón.

Hay un espacio grande que matamos,
separamos familias, porque imaginamos
que somos el águila sobre la cima del árbol,
más ni a gorrión alcanzamos,
porque una vez nos quitan las guías
volvemos a caer y quienes creímos enemigos
serán quienes nos den la mano
y nos animen a volar otra vez.

Cada paso que damos no es el correcto,
pasamos por la vida soberbios,
nos enojamos por nimiedades,
sin pensar que a la vuelta de la esquina
una roca pequeña nos hará caer.

¡A caminar pianito!, se me ha dicho,
¡pero tengo rabia, estoy enojada!
Tengo ese bicho que llaman locura
si la luna se enreda en charlas con el sol.

Voy a la playa y busco un motivo,
una hoja caída en el rincón de los misterios,
y bajo ella encuentro un palacio
para esconder lo frágil de mi existencia.

Hay un espacio entre tus ojos y los míos,
un corazón que palpita en su cofre,
un río violento que corre por mis venas,
pero que un día se enfriará
para ser nieve al costado de tu boca.

Hay un espacio para cambiar,
pero envejecimos en el intento
y todo se queda en un poema
que nos ha prestado el viento.


Raquel Rueda Bohórquez

23 06 17 

lunes, 19 de junio de 2017

MI DÍA 190617

MI DÍA 190617

Hoy ha sido un día muy especial y quiero compartir algo que me sucedió. Mi hijo decidió viajar en sus vacaciones de mochilero. En buses canta con un amigo y van llegando a donde quieren, este recorrido lo hacen muchos extranjeros y así conocen muchos lugares, sin gastar demasiado, además llevar dinero es peligroso como está la situación, y aparte de que no hay, pues que sean felices, a él le gusta la vida sencilla, andar por ahí como un pájaro libre con su cabello largo y sus pantalones rotos, la gente se preocupa mucho por lo exterior, y poco alimentan el espíritu, mi hijo es uno de esos muchachos que aman la vida y no se afanan demasiado por la ropa y los lujos, no desea otra cosa que ser feliz, estudia y se prepara para algo que ni él mismo comprende, porque el destino nos tiene preparadas muchas sorpresas.  

Me gusta filmar su mirada tranquila, esas ganas que tiene siempre de acariciar mi cabello y darme abrazos, y ese repetir: gracias mami, te amo... ¿qué madre no se siente conmovida y feliz?, lo amo, así como es, y deseo lo mejor para él, simplemente le di una bendición mientras lo filmaba, apagué para abrir la puerta y continué filmando, pero en la primera filmación sucede algo que no me explico, pues no estaba escuchando música, y los vecinos jamás escuchan música religiosa, estaba todo en silencio, sólo el ruido de la lora en el patio y los dos, él escuchando nada más, y al pasar el video a Facebook me doy cuenta de una música, no se entienden sino dos palabras: Gloria a Dios al final, en el momento que lo bendigo, es como un coro, y digo que es celestial, si alguien lo cree, está bien, pero lo escuchado y filmado nadie me lo puede borrar de la memoria. 

Estamos rodeados de ángeles, de seres que nos protegen de muchas energías malignas que existen, por eso, este día, siendo una persona pecadora, común y corriente, me doy cuenta que el Amor nos rodea de manera sublime. 

Lo creo y me convenzo,"algo pasa por aquí, y no es una mentira". 

Raquel Rueda Bohórquez 
19 06 17 

AUNQUE RÍAS

Al fondo un lago con todo el verdor de la montaña juntándose con el cielo, y el ciclo del ave en medio de la más rojiza flor. Un cisne con sus hijos, peluches de seda tranquilos y sosegados sin pensar en el depredador que acecha, con sus ojos de fuego y sus hondas preparadas. 

AUNQUE RÍAS

Sé que ríes de mí,
te burlas de mi sonido simple,
te ufanas de tu grandeza
sin poder volar como las aves,
ni nadar como los peces.

Aunque rías estoy contigo,
si haces daño te muestro el camino,
si te equivocas te envío un guía,
si te vuelves a equivocar
de nuevo te perdono.

He pasado por valles inmensos,
tengo una cobija de plumas
y bajo ellas te sostengo,
las nubes son mis ojos
que lloran para agradarte.

Sé que te burlas de las manos que escriben,
¿no te has dado cuenta que Soy Yo?
¿Quién acaso impulsa al ave perdida
a encontrar su camino?

Sé que ríes de mí,
pero aun así soy feliz
porque he colocado un cascabel en tus labios
y crees en las voces que escuchas,
luego divulgas la mía desde tus pestañas.


Raquel Rueda Bohórquez

19 06 17

EL CARPINTERO

No hay texto alternativo automático disponible.
Sobrevive por otro día.

EL CARPINTERO

Sonaba y sonaba la madera
Y el carpintero armaba una estación,
No sabiendo que ante sus ojos
Pegaba fuerte el sol.

Toc toc toc toc 
Con el sonsonete dulce de su voz
Contento veía las mañanas,
Volaba de tronco en tronco
A visitar a un amor.

Cierto día, triste y compungido
A mis manos llegó…
Todo era palpitar de corazón
Y el canto se volvió llanto,
Después de tanto ardor.

En un túnel está el carpintero,
Una cerca se burla de la libertad,
Pero sus alas se pegaron del alma
Y el viejo carpintero no puede volar.

Tal es la suerte del ave,
Tal es la suerte del hombre:
Nacer y morir, llorar y cantar
En medio de graves sonidos de hojas secas
Que entre la lluvia suelen bailar.

Raquel Rueda Bohórquez

19 06 17

jueves, 15 de junio de 2017

¡BENDITO DÍA!

¡BENDITO DÍA!

¡Bendito Sol!, ¡qué divino estás sobre mis flores!

¿Qué otra cosa o bien puede ser mayor, que otro día más de vida?

Aquí estoy Señor, para agradecer por este pedazo de tierra, por mis ojos y los ojos que pueden apreciar tu grandeza desde el lugar donde se encuentran.

Parecemos un grano de arena en medio de tanto universo, pero lo grande es que Tú nos ves y nos iluminas con tu resplandor en la medida de nuestra necesidad, para ti somos grandes e importantes aunque el mundo nos vea como una pavesa en el viento.

La joven tenía todo para ser feliz, vivía confiada en el día y en la noche, pero cierta mañana despertaron unos hilos rojos que salían desde muy adentro.

Todo se volvió al revés, ese comején había tocado su hígado, ¡quién lo hubiera pensado!, jamás se sintió mal, parecía que la vida era toda en flor, y con sus dos pequeños hijos pasaba de carrera en carrera, de trabajo en trabajo, tal vez sin dejar espacio a un chequeo serio a su salud.

Pero hoy la noticia llegó, sólo imagino su rostro, la angustia por lo inevitable, el recorrido implacable y doloroso de la enfermedad que nos sorprende el día que más felices estamos, cuando hemos alcanzado las metas y tenemos todo lo que habíamos soñado.

También estoy sorprendida, ya lo viví, pero no pensé jamás en que moriría, no lloré ni me deprimí porque ya estaba muy triste, acepté la voluntad divina y Él me correspondió con muchos años de vida, ¿después de ahí van 8 o 10?, ya no hago cuentas, dejo mi vida en sus manos y coloco la de esta joven en las suyas, en silencio, con el único grito que sale del alma y que Él escucha, que todo pase, que se estanque el dolor y llueva felicidad y salud sobre su cuerpo joven y hermoso, con los pechos todavía manando miel para sus bebés.

El día está húmedo y lluvioso, está bello e iluminado, el cielo grita y la tierra envía centellas que roncan con furia. 

¿Qué bien puede ser más valioso que la salud?

Raquel Rueda Bohórquez
15 06 17