miércoles, 17 de julio de 2019

MI DIARIO

MI DIARIO

Hace 15 o 20 años inicié a escribir un diario, pero en unos días que salí de la casa, el libro desapareció. Al principio sentí demasiada angustia y hasta lloré, eché culpas y ahora me resigné. 

Viendo todos los desastres que están ocurriendo con la naturaleza, pensé que me estaba desgastando por una tontería, pero eran mis pensamientos, lo que había sucedido en mi vida y en la de otros durante este tiempo, es más, cumplo los 60 años y pienso que me toca madurar aunque creo que moriré siendo biche. 

Ya sequé mis lágrimas, peleé con mi hermana que sabe comprar peleas y hasta con el gato, y bloqueé para que no me grite vainas raras de las que después se tenga que arrepentir y yo también. 

Lo cierto es que puedo iniciar, pero lo que se me antoje lo escribiré aquí, para no exponerme a que caiga en manos indebidas y así evito gastar papel. De alguna manera colaboraré con el medio ambiente. 

Juzgamos a otros y nos tratamos fuerte, cuando esta cuestión de vivir es una historia para cada ser; tal vez me quite ese oficio de contar lo que me va sucediendo a diario y vivo el instante, lo que viene y se me regala de ahora en adelante. 

Soy afortunada con mis 60 años, con la oportunidad de vivir más vidas que un gato a pesar del cáncer, de los peligros que pasé, de los fracasos y las piedras en el camino,  voy dejando rocas fuera  para estar como el ermitaño, viviendo en casa prestada de vez en vez y siendo feliz con cada amanecer. 

Gracias a la vida porque a pesar de mis constantes melancolías, tengo ratos cortos de lucidez y es en este momento donde comprendo que debo ir soltando, para que llegue lo nuevo en un camino extenso donde jamás podré tocar la línea que divide al horizonte pues ella no existe. 

Recuerdo que atrás quedó la muerte, la violencia, el abuso y tantas cosas, quedó mi madre, mis tíos, mi amado padre, mi sobrino y todas las muertes que había escrito en un papel a la sombra. 

Voy detrás de mis sueños, ayer le dije a Serbio: ya sé para donde vas, pero esa sonrisa se borrará el día que me veas con la maleta lista para irme lejos de tu vida. 

Sonrió fuerte, agarró el morral que huele a chivo y caminó rápido como si fuera a buscar al amor que jamás llegará, porque el amor siempre está frente a nosotros. 

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, 17 07 19