viernes, 18 de noviembre de 2011

SUEÑOS

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Como brote de cerezo...
Tibia flor abierta a la vida
Como capullo por abrir...
Suaves manojos del alma
Que se esparcen con la brisa
Vuelan ligeros cambiando color.

Así son los sueños...
Los ideales inestables
Con los sones de la música
Con los tambores de cada corazón
Agitado con frenesí por los vendavales.

Es la vida un son de lluvia
Que riega soledades...
Que esparce abrojos en el camino
Para fenecer en el mismo
Pisoteado y frío.

Son las mariposas hadas soñadoras
Que viajan de flor en flor libando penas;
Para morir después  triste y lánguida
Cuando creía apenas se iniciaba todo
Sobre una rama olvidada,
O en la alacena vieja donde descansada
Hizo un alto en el camino.

¡Qué poco se vive!... ¡cuánto se sueña!
mientras vemos nuestras envejecidas manos
volar sobre un teclado ajeno,
y unos ojos resecos y una boca siempre abierta
con tanta sed por saciar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 18/11


AMOR DE MENTIRAS

 .
AMOR DE MENTIRAS

Amor de mentiras... ¡Si supieras!...
En éste momento no sé que escribir, ni para quien.

Me siento de nuevo a divagar, 
A creer que mis fantasías eran certeza;
El gran sueño de un amor recién llegado de tu mano
Como una gran rosa roja llena de pasión.

Pero al cerrar los ojos, siento febril dolor
Que pareciera calcinar la piel, 
Con la resequedad en los labios,
Comprendo que sólo fue como aquél verso casi olvidado
De un paso de nube gris en mi camino.

Miro deshojar mi vida poco a poco...
La tristeza me invade de nuevo, pues no tengo una musa,
Marchó altanera y arrogante, sin tan siquiera una palabra;
Algo que justificara su acción y que me dejó en el limbo
Con un poema escrito a medias...

¡Ya no importa!...
¿Acaso mis sueños pueden importar a alguien?
Es como si las palabras tan amadas
Hubiesen viajado en tu barca llamada olvido;
Y el ancla que creía en mi corazón
Hubiese sido arrastrada por una gran corriente
Llena de palabras mentirosas, aferradas a tu indiferencia.

Aún sin llegar una sola rosa de tus manos,
Sin percibir tu aliento en mi boca,
Tan sólo aquél hermoso poema
Que escucho día a día;
A sabiendas de que tal vez no era para mí
Sino un detalle buscado al azar 
/Que no me correspondía.

Amor de un solo día...
Así son las olas repetidas sobre los arenales.

Amor de fantasía;
De sueños que con dolor se aferran
Cual  hiedra en la roca del camino
Confiando en el destino, en ese: ¡tal vez mañana!
Y tenga un motivo de nuevo,
Con la musa aquí, tomada de mi mano
Observando hacia ese parque tuyo,
Donde los cisnes se desvanecen en un inmenso y azul lago
Y se cuentan sus historias de amor...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 18/11