domingo, 19 de julio de 2015

AMAR [30]

AMAR [30]

Amar no es el calor de un día;
es ir más allá
y tocar el alma,
que se esconde
en el espejo
que guarda tu sombra.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 19/15

BRISA 4 [31]

BRISA 4 [31]

Impulso al desvalido,
son de la montaña,
arpa del carpintero
bailando en el mar sus faldas
y en mi pulmón suspiro,
que aquieta mis semblanzas.

Manantial invisible;
amor, amor de paso,
vida que todo lo mueve
mientras extiendo los brazos.

Entre llamas hálito
que vuelve cenizas lo yerto,
para renovar a tu paso
las flores  de mi huerto.

Dime mariposa:
¿Eres tú el Dios del universo?,
pero me antojo en que eres
inmaculada princesa
cuando la brisa cesa,
con igual beso, siendo viento.

Pero llegas hasta mi boca,
como un hombre,
pareces potrillo que se desboca
en agitados temblores
al paso de  la gaviota,
sin miedo a la tormenta
que tu amor provoca.
  
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 13/14

CIERTO DÍA [32]

CIERTO DÍA [32]

Estuvo encorvado por mucho tiempo, lamiendo como perro huérfano de las migajas que otros lanzaban, y al pretender alzar la mirada, era una hoz cegando trigo, y su alma una cometa feliz al viento.

Cierto día escribió  en una hoja: ¿qué soy?, creo que un color negro, tan oscuro que me filtro en la luz de las estrellas y puedo ser luciérnaga de paso en tu ventana, ¿seré la sombra de la montaña?, puedo ser la flor del mañana que no ha despertado, o el perfume de una gardenia, que ni un colibrí ha besado. Mientras duerme mi pequeña, un sueño profundo, y pienso que la vida es una picadura de zancudo.

Un loco desgreñado que pasaba por mi lado y nunca lo vi, es un poeta que le gritó al mundo que despertara, porque él era Jesús y ni siquiera lo sabía... él mismo se vio al espejo y se conmovió de lo brillante que tenía la mirada, sus manos como gajos secos, su pecho pegado de su boca parecía un reseco bosque sediento de amor, sí... era Jesús y nadie me veía...  ¡estuve tantos años vagando cerca de tu ventana!, mi olor te hacía correr, y con mis harapos que cuidaba cual tesoros de rey, me acurruqué muchas veces a tu lado,  tú ni siquiera volteabas, llevabas el afán del mundo en la pupila, la ceguera del tonto y la estupidez del arrogante... te gritaba en mi silencio: ¡mírame!, es una oportunidad para ti, no para mí, a mí me sostiene el mismo del espejo, que hasta soy Él... así que pasabas y pasabas como un pobre más miserable que yo, creyendo que la vida era llegar a la cumbre, pero sabía que al llegar allá, sentirías esa misma sequedad en la garganta que tengo ahora.

Detallé a ese ángel que te mira con hambre, no tiene rostro de mujer aunque se le parece, ni de hombre, porque es Él mismo, vagando por ahí, espinándose con las rosas del camino, arañando de las esquinas algo para reír; lleva su guitarra a cuestas, pero no es un crucifijo, son sus penas que tienen sonidos mágicos que destilan sus dedos cuando tienen hambre, y su voz de ángel que nadie escucha, ni su blanco rostro que palidece poco a poco, como si la pobreza fuera  una lápida, para que los arrogantes pisoteen.

¿Será que es vicioso?, ¡pregúntale, tal vez tenga algo para ti!, te dirá que es otro de los parias sin fortuna que van con sus dones como esperanza, por un mendrugo de  pan, mientras aquéllos que no tienen ni siquiera amor, se atreven a escupir el plato que les sirven, y humillar a quien lo lleva hasta su mesa.


Anoche llovió a cántaros,  las aves, ¿en dónde se resguardarán, si cada día son menos los árboles?, al salir, una bandada de golondrinas; desde la muerte del cantante vallenato, cuando hacía cola para comprar los desechos del incendio de Sao, no las había vuelto a ver, las fumigaron como si fuesen basura, cierto día no estaba el árbol, y tomé una en mis manos, un pico tan bello, ¿cómo haría el Creador?, sus plumas muy negras con pequeños versos azules platinados, muy intenso el color, como una mentira disfrazada de verdad, y en mis manos, yerta y fría la golondrina, es cierto... no lo niego, ¡me hizo llorar!

Ahora, regresa la tarde y saldré a ver el espectáculo, no son tantas como aquélla vez, hace más de 15 años, ¿lo recuerdan?, unos tiros cuando salía a la puerta, su nombre: Rafael... un joven Rafael Orozco lleno de juventud y vida, y estoy aquí todavía, escucho a veces sus canciones, como si retornara su alma en medio del bullicio de las golondrinas del ayer, ¡pero se fue!...  no habrá retorno, vendrán otras aves, buscarán otros árboles, espero no los derriben, no llamen a los bomberos para que las asesinen con el agua a la velocidad del rayo, matando la vida, para sembrar tristezas en el alma.

Cierto día, lo sé... hay muchos ciertos días, el de hoy es precioso, hace rato no escucho al mirlo cantar, como una semana, pero en un instante regresará alguien parecido, y mi ventana estará de par en par para él...  lo veo con una tristeza rara, se parece a mí, dijeron los ojos del vago en el espejo, ¿son ojos de mujer?, ¿cómo lo puedo saber?, puedo ser el mismo hombre guardado en el triste mirar de un cachorro que se patea cuando intenta un refugio, eso lo escribió Él, lo vi en sus ojos, cuando al voltear, un mar inició su canto de la tarde, y un alcatraz levantó vuelo.

Era un loco, ¡un pobre loco como yo!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 9/14






EL ESPEJO Y YO [33]


Gian coqueta 

EL ESPEJO Y YO [33]

¿Por qué será, que el espejo no refleja mi sombra?
Siempre deseo ver cuán grande soy,
entonces me veo  una y otra vez,
coloco un cristal y otro para multiplicarme,
pero siempre soy la misma pequeña
que solo con la luz del sol, se agranda.

Dame tu secreto, espejo:
¿eres dueño de mi sombra,
o luz en un lago invisible
para que pueda verme?

No hay respuesta, pero grita su silencio,
mi sombra será reflejada ante mis ojos
cuando él se ponga de frente,
y estará detrás de mí,
hasta que la nube gris
quiera opacar su poder.

Heridas tenía el espejo,
parecían ocres hojas del camino
y  ni siquiera mis ojos se reflejaban
pues su alma es un sino cristalino.

Dime espejo:
¿puedes cambiar éste rostro por uno más fino?
¿devolverías como a las flores,
lozanía en otro nacimiento?
¿desarrugarías éste libro viejo y cansado?

Una media sonrisa me devolvió el espejo,
con una respuesta en mi boca:
serás lo que desees, volarás si quieres,
si algún día dejas de mirarte en un espejo
y buscas dentro de tu propio lago
a ese ser que por siempre te acompaña.

¡No comprendo nada!
¿Qué me has dicho?

El espejo nada respondió,
una lágrima parecía descolgarse
y luego, desapareció.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 19/15

GRANDEZA 2 [34]

Domingo, 19 de julio de 2015


GRANDEZA 2 [34]

La majestad del águila
sólo se compara con el vuelo de una madre,
mi águila hermosa quien planeó todo con sencillez
tuvo aciertos tan pequeños como enormes,
siendo una semilla que germinó con gran fuerza y altura.

“El más mínimo de todos,
será el más grande ante los ojos de Dios”,
y cada segundo lo comprobamos.

Planté muchas semillas,
vi que las más grandes morían pronto,
no todas eran aptas para el bosque,
y que las que no podíamos ver,
eran arrastradas por el viento
siempre flores blancas,
empujadas por  la providencia.

Luego advertí una pradera,
pocos árboles,
todos eran muy gigantes,
pero hasta los grandes
tenían flores que volaban
y con leve brisa podían caer.

No hay descuido para mi amor,
su cuidado es por igual,
pero no podemos menospreciar
a esas plantas que se crecen
en las heridas de las rocas,
pues ellas no sólo sanarán tu cuerpo
sino tu espíritu,
y serán más fuertes
que los árboles más inmensos.

Busca sabiduría entre un lecho de hojas secas,
verás cómo hay vida dentro de él,
levanta el rostro para que veas lo de arriba,
sólo eres una semilla por crecer.

Las flores más hermosas
nacen dentro de estiércol de  reses,
¿qué hay de sucio en esto?
suciedad es lo que tenemos guardado,
aquello que nos dice
que seguimos siendo humanos,
semillas demasiado grandes
con una corteza como roca
y el corazón desértico.

Debemos hacernos pequeños
para crecernos y volar como águilas
por el inmenso mundo del pensamiento.

La grandeza le pertenece a Dios
como el verdor a mi madre tierra
y el paisaje a una mirada.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 19/15

SOMBRAS 2 [35]

Chipirila en oración 

SOMBRAS 2 [35]

El gorrión que habita mi árbol
a veces se crece como águila,
si el sol pega de frente
y agranda su sombra.

¡Quiero ser grande!
-Dijo el gorrión a una palmera.

-¿Y para qué deseas serlo?
-Preguntó una semilla de cocotero.

¡Quiero ser como tú
para ver desde arriba el mundo,
siempre estar sobre el mar y las olas!

-¿Crees que serás como yo?
- ¡Qué tonto eres gorrión!, ¡eso jamás!

El gorrión le espetó:
Soy más grande y más alto que tú,
más veloz y sagaz ante mi depredador.

- ¿Acaso me puedes ver?
-¡No puedes tu cuello doblar!

La palmera lo intentó,
pero un sacudón fuerte
hizo que cayeran sus frutos
y uno de ellos hirió al gorrión.

- ¿Sí ves?, no puedo correr,
¡pero sigo siendo más grande que tú!
¿Acaso puedes anidar en mis ramas?
¡Ni siquiera eso, tonto gorrión!,
y casi mueres por fanfarrón.

Una rayo de sol cubrió al gorrión
mientras intentaba volar alto,
y la palmera se sobresaltó un poco.

¡No me hagas daño gorrión!
¡Qué grande eres!
¡Esto es magia, no se vale con trampa!

Magia es saber doblar el cuello
para tomar lo que la tierra nos regala,
y levantar la mirada para ver el universo.

Somos tan solo un punto en medio de todo
aquí no hay grandes ni pequeños,
vivimos como pequeños pareciendo grandes
y como grandes, siendo pequeños.

Aprende a ser como las aves
y si la lección de volar te sirve,
águila serás en cualquier instante,
cuando la luz del sol te sea propicia.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 19/15