domingo, 11 de diciembre de 2011

¡NAVIDAD!... ¡DULCE NAVIDAD!...

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Un árbol lleno de globos de colores
Guirnaldas que mirarán con asombro tantos niños
Con cada luna nueva…

Los de África, de Colombia, de Afganistán…
Donde se siembra la muerte en vez de flores
Y el regalo se llama: mutilar.

Una navidad apacible…
Tomada de una suave mano…
Una carta leída una y mil veces…
Un Johan Steven asomado a la ventana
Escuchando el trino de gaviotas en el atardecer
Con un gemido que pareciera decir:
¡NAVIDAD! ¡NAVIDAD!


Dulce fantasía tejida de esperanzas
¡Sueños de tan pocos días!
¡Navidad!... ¡Oh… Navidad!
Que sueles llenar mi alma de fantasías…
Mientras la música brota como cristales de colores
Que miro pasar ante mis ojos, y se desvanece en mis oídos
Olvidando mi cruel realidad.

Sueño, con que no se adornarán  más los sueños
Con globos de la muerte…
Que no veré más serpentinas reventar…

Que el abuso huirá temprano y no será  el pan de cada día
Que el sonar de campanas será para  anunciar:

¡NAVIDAD!  ¡HA LLEGADO NAVIDAD!
¡EL NIÑO DIOS ACABA DE NACER EN CADA CORAZON!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 12/11






Ernesto Cortázar

ERNESTO CORTÁZAR

Sólo escribiré sobre las marejadas de tu corazón
diré que con tu permiso daré un poema
como un brindis para la sed de amor.

A Cortázar el de ayer... y al de hoy
pediré su permiso para deshojar margaritas
ansiando ese sí que nos hace libar esperanzas,
donde el camino es tantas veces incierto
sembrado de cardos con espinas que hieren
y que parecieran matar el alma.

A ellos les diré que su música es el madrigal de cada día
como la miel dorada que lamen los osos
sin importar el ardor de sus ardientes púas
saborean sin miedo, y derriten sobre sus pieles.

También contaré que sus trinos, han sido un elixir
cuando en soledades atrapada vivo,
y sus letras de almas genuinas
poemas que tallan con sus manos,
se riegan como los perfumes de azucenas
y vuelan como los cóndores de mi patria,
sobre esteros donde nace el arco iris
muriendo al atardecer... sobre el mar de mis amores.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, Diciembre 12/11

OBSERVANDO/Wolfgang Pally


OBSERVANDO/Wolfgang Pally

Cada detalle pintado por tus manos,
Cada mirada penetrando un corazón
Huellas de tu poder 
Bajando desde los altos cerros…

Las calladas flores que desde su silencio
Entre los espinos de su existencia aprisionada
Nos regalan tu perfumada voz.

Desde aquí te observo en detalle
Disfrazada de águila rapaz
Que al extender sus enormes alas
A tu interminable espacio,
Como viajera lluvia que nunca cesa;
Que se oculta en el mar
Y se funde con sus imponentes olas,

Pasos de caballo libre por la inmensa pradera;
Arco iris de mi corazón…

Desde aquí cual leona triste
Observando la llanura que tantas veces sin querer
Teñí de rojo pues mis garras y mis colmillos 
Parecieran un himno a la locura...

Puedo imaginar que en la creación algo falló.
¿Pero quién soy... un pedazo de tierra morena
Para descubrir los misterios de tu creación?

Desde aquí…
Extasiada admiro tu grandeza,
Aún sin creer que el cervatillo pintado de colores,
Mañana sea mi alimento...

Que los ojos, luciérnagas del alma que plantaste
Estén aquí, ante los míos
Tantas veces indolentes, tan ajenos
A tu magnífica invención 
Donde regamos de sangre los plantíos
Con conocimiento de causa y uso de razón.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 12/11
















COMO LA ARENA

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Como la arena al mar te espero…
Tus suspiros enajenados
Sobre las playas de mi piel…

Como la brisa que sobre las grandes rocas
Anuncian tu regreso…

Así… amado mío…
En el silencio de mi mirada
Con mis huellas una y otra vez borradas…

Te espero…
Con esa rosa roja
Que anunciará muy de mañana…
Que ese gran suspiro
No se perderá más en el acantilado,
Sino que golpeará con la fuerza de tu amor
Ya vencido…

Me tomará con el rugido de la oleada
Penetrando en el oasis de mi corazón.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 10/11

A MOY GUADARRAMA

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A MOY GUADARRAMA

A un muchacho como tú,
Le contaré que sobre los cerezos
Estuve imaginando tu dulzura…

Esta mirada cautiva observaba en detalle
Cada pétalo con su dorado corazón…

Mi rostro era lozano y los dos volamos
Convertidos en tiernas mariposas
Y que descansados con mis blancas alas, 
Y las tuyas de monarca,
Libamos la miel de la vida 
Con el sabor y el olor de su perfume.

Un muchacho como tú,
Suele ser una gran riqueza para el alma
En donde hay pobreza y soledad.

La palabra de un joven 
Tiene el valor de la belleza
Que muestra las níveas flores desde el amanecer
Regalan su perfume sin esperar más,

Proclaman: “aquí estoy",
 Para donar esa sonrisa que huyó temprano
Y obsequiar palabras de juventud 
Que nos llenan de vitalidad.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 9/11