miércoles, 30 de octubre de 2013

ASÍ, COMO YO [11]

ASÍ, COMO YO [11]

Así, ¡enérgica como yo!, es que hay que despertar, sin pereza, con ánimo, a robarle al día todos los segundos, a vivir cada instante a plenitud, sin tantos lamentos y lloriqueos.

Todo pasará, estoy haciendo el ejercicio de no quejarme por nada, igual nadie sufrirá por mí, si hay dolor físico, y psicológico menos, entonces afrontar cada segundo irrepetible en nuestras vidas, porque mañana, puede ser que regrese, o tal vez no, muchos no estaremos aquí ese día, ya que todos tenemos un día y una hora marcada.

El mundo continuará sin nosotros, igual o peor, eso depende de los que continúen, porque si la mentalidad de los hombres no cambia, éste planeta se rebelará contra todos y no quedará en pie nadie, para que lo siga destruyendo, él solito volverá, buscará reverdecer y se levantarán sus árboles, hasta donde ellos deseen,  los ríos reclamarán sus cauces para llegar al mismo mar  limpio y soberbio, tan lleno de magníficos azules,  el cielo se verá más claro, sin contaminación,  nos perderemos de los veranos y los inviernos, de los aguaceros y los rayos, de las primaveras, las aves, y de tanta maravilla que muchos no hemos podido ver, de las gigantes mariposas que ya no serán prisioneras en un icopor,  todo será inmensidad verde y azul, donde la paleta de mi  Pintor será magia y fantasía, por los siglos de los siglos... amén.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 30 octubre/13

¿QUIÉN SOY YO? [12]

¿QUIÉN SOY YO?/A German [12]

Soy un poco de ti,
y otro tanto de algo que no sé...

Yo soy el que soy, lo advertí alguna vez.
No tengo tu vicio, más sí el de amar
A ratos el de llamar tu atención
con pequeñas  locuras y gritos...

Me duelen los ojos, la vida...
¿Pero cómo haré para que lo percibas?
Ya se fue quien tanto me amaba,
marcharon quienes me consentían.
Ahí, mi refugio de brazos abiertos
encontraban siempre un nido esperando,
sobre sus piernas.

¿Quién soy yo?
Lo mismo que tú, cuando me reclame la tierra.
El saber se va, el conocimiento se pierde,
en éste mundo loco lleno de ambiciones
pues las tantas fantasías los ausentan de la vida,
de hacer estaciones con los ojos, en las primaveras,
en cada detalle pintado de color en el cielo...

Parece que no soy nada...
Pero soy una violeta en tu estancia
una sonrisa que eleva el espíritu,
la mueca sonrisa de siempre,
el mutismo donde se encierra un diamante
que brillará cualquier día
en el mismo universo
en donde quedará el tuyo...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 30/13

German Alonso, mi hermano ángel.

¿BAILAMOS? [13]

¿BAILAMOS? [13]

Una vez más, siento ganas de danzar;
escucho el saxofón, el músico quiere deleitarme,
quito mis sandalias, ¿está bien mi traje de seda rojo?
¿Combinan mis labios con los tuyos?
Ese mirar ardiente que descubro al cerrar los párpados,
tus manos, gaviotas enredadas en mis pechos

¿Quieres bailar conmigo?
O prefieres beber una copa de vino.
¿Sabías que me gusta el vino seco?
Sí, que tenga el color del ámbar,
con cristales nadando aguas frías
esperando un beso.

Dame una pequeña vuelta que estoy ebria,
me gustas mucho,
tus ojos azules recuerdo, ¿son los mismos?
¡Tus muslos qué fuertes son!,
tus brazos son mi escudo y fortaleza,
tu pecho, ahí anidaría un ave triste como yo,
para quedarme por siempre
en el abrigo de tu corazón.

Escucha
¿Es el mar lo que inunda mis ojos?
¡Qué locura imaginarte una vez más!
Es que si presiento que retorna soledad,
me impaciento, busco nueva música,
persigo  sueños fundados en tu boca,
para quedar prendida de tu lengua
y morderme en ti,

morir de a poco recordándote,
siendo infiel pensándote,
en tanto volteamos el rostro,
unimos las manos
y buscamos la estrella perdida
en nuestro cielo lejano

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 29/13

VAMOS A CAMINAR 2 [14]




VAMOS A CAMINAR 2 [14]

Vamos Mary Soco,  a caminar por ahí, a buscarle las curvas a la vida, en éste tan sentido viaje en donde estamos coladas, en una barca que parece no llevar rumbo fijo.

Dejemos que el viento nos susurre sus canciones, ¡hay tanto loco por ahí!, ¡tanto perturbado!, melodías que no concuerdan con las flores del camino, y todo lo malo se convierte en poesía, se declama a la púrpura sangre, en vez que a las rosas, y a la muerte en vez que a una naciente primavera.

Lucía la de faldita amarilla, la de encajes en las manos, que musita oraciones cada día, y que entre las pavesas que han quedado, recoge sueños y arma claveles con la boca.

Vamos a caminar... Será bonito ver la nieve en las montañas, veremos cómo de deshiela de a poco la vida entre los cerros, y una fuente cristalina se forma en la falda vieja de la más curtida de todas las cumbres, en donde el águila espera por nuestros sueños.

Dame la mano hermana... Vendrán nuevos días, seguras carcajadas con cada sonar de ramas, con cada aleteo de palomas que se besan y se buscan entre los pastizales, mientras vamos por ahí, recogiendo flores para el viaje, buscando hormigas culonas entre la tierra enrojecida de calores, y cantando viejos sones con almohadas de plumas lanzadas al viento, que parecen perseguir nuestros ideales, como garzas con sus almas rotas, y sus corazones soñadores.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 29/13



martes, 29 de octubre de 2013

EN EL ESPEJO [15]


EN EL ESPEJO [15]

Una vez más el espejo sonreía conmigo,
tersa la piel como una doncella,
esconder las arrugas ya no temo,
pues el amor todo lo vuelve liso
todo lo vuelve fresco.

En el espejo, viendo mis ojos,
¿Eran verdes los tesoros guardados?
¿Acaso mis labios no parecían rubíes?
Mis pechos, ¿dulces toronjas apretadas?

¡Qué veloz, como un rayo, marcha la juventud!
Quisiera apresarla, guardarla en un capullo
para ser oruga y mariposa feliz, por siempre,
danzando sobre las flores, de mí pendientes.

Pero él se encariñó conmigo,
en sus mágicas aguas me vuelve joven.
Un poco de rubor quita mi palidez,
el perfume alienta a consentir la piel,
a teñir de dorado mis cabellos.

Devolverá la tersura de mi rostro,
junto a esa leve sonrisa que espera.

Daré la vuelta para ver las montañas
todas están elevadas todavía,
las curvas donde tus manos se deleitan
y construyen poesía en medio de la noche,
si la luna aparece en la ventana
siendo como yo, feliz ante la calma,
y el transmutar de la vida ante el espejo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 29/13






LLOVIENDO [16]

LLOVIENDO [16]

Bendición de diamantes,
cristales de tus ojos...

¡Oh cielo mío que acampas!,
que dejas tus gotas de rocío
para que la vida convierta todo,
en verde fantasía.

Entre los brazos
de mi amante soñador,
escuchando tus gotas como besos,
gime la noche y surca el rayo.

Deja un hilo violeta rayando el cielo
como un verso divino,
un poema declamado.

Llueve pasión,
llueven besos sobre mi boca,
descansa tu furor en mi desnudez,
alivia los calores del día
y convierte en río éste amor.

Abre la rosa
¡Qué tonos tan hermosos!
¡Qué temblor el de tu cuerpo
tallado junto al mío,
mientras la lluvia cae
con sus gotas de rocío!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 28/13



EN PUERTO COLOMBIA CON MAMI [17]

En el muelle de Puerto Colombia con mi madre.

EN PUERTO COLOMBIA CON MAMI  [17]

Ese día mar estaba negro, no fue su felicidad verlo tan embravecido, su piel pálida y una media sonrisa, nos alejamos de allí hasta el parque, la historia de Puerto Colombia de a poco desaparece, todo se lo ha llevado el enojo de las aguas oscuras  y el abandono, pero quedarán muchas letras para el recuerdo.

No hubo pereza para amar, amó con tal intensidad, regaló todo lo que había en su corazón, sin negar las perlas de sus ojos, las joyas de sus manos, acariciando a todos por igual, abrazando y bendiciendo cada lluvia, cada joven que pasaba por su lado, cada enfermo y dolido.

Siento orgullo de ser su hija, mi poeta madre tan hermosa, tan dama siempre, tan bondadosa y humilde, que en su corazón no tuvo cabida el orgullo, no era amante de las joyas ni las vanidades, sino de la oración, y ahí, en las perlas de madera que pasaban por sus dedos, estaba la vida de muchos seres por quienes ella rogaba día a día a un Dios invisible, pero palpable en cada suspiro, y en cada promesa de un amanecer.

Cada mes te recordamos, cada día, cada segundo, porque nos regalaste la vida y somos parte de ti y de ese legado que has dejado, para que aprendamos a ser madres, hermanos y amigos, de lo cual fuiste en abundancia, y tu ejemplo tendremos que copiar, aprendiendo a doblar las rodillas,  a ser agradecidos por los caldos vírgenes adobados con cilantro y sal.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 29 octubre/13