viernes, 25 de octubre de 2013

TAMBIÉN QUIERO [35]

TAMBIÉN QUIERO [35]

Dormir en tus playas húmedas,
retozar en ese rincón olvidado de caricias,
anidar en las ramas de tus brazos,
dormir en el silencio de la noche
para despertar de nuevo
sabiendo que estás conmigo.

Quiero conversar un rato,
buscar un motivo para continuar,
amontonar los escombros del pasado,
echar al fuego lo que nos ha hecho mal.

Quiero saber tus motivos,
la razón que te aleja de mi hogar,
el porqué de las mariposas locas del camino
teniendo a tu mujer para amar...

Pero si no quieres responder,
ya no importa,
no mendigaré tu amor
el amor no se ruega,
se da con libertad,

y al desbordar el caudaloso río
sólo con troncos vacíos,
tropezarás.

Tomaré de nuevo un rumbo,
agarraré mi morral vacío
y continuaré mi viaje...

Segura estoy que todo será claro
cuando las nubes grises se alejen
y aparezca el mismo sol,
con esa luna que lo sigue desde el cielo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 24/13




QUIERO [36]

QUIERO [36]

Quiero un mundo sin plagas, sin chupa sangres, sin políticos corruptos, sin gente envidiosa y perversa, sin muchachos que no saben a dónde ir...

Quiero un océano limpio, donde no tenga que vomitar a las playas nuestra desidia y pereza para  amar.

Quiero un cielo despejado de nubes grises a causa de la contaminación, sino negras, cargadas de líquido precioso, y nubes cambiantes, llenas de brillo de sol.

Quiero mañanas en la tranquilidad de un parque, en una silla sentada en mi jardín, con las puertas abiertas y el corazón contento.

Quiero que cuando haya reuniones, no lancemos piedras a los demás, sino que como hermanos conformemos un grupo, para finalmente no tener que llorar.

Quiero levantarme ya, ir a ducharme, perfumar mi cuerpo y cantar.

He de permanecer agradecida, finalmente mi ayer es hoy, convertido en ese mañana que no sé si llegará...
Quiero dejar una huella de cariño a mi paso, no sé cómo lo conseguiré, es un largo camino tan lleno de tropiezos, es una vereda tan llena de sueños...

Quiero tocar tu corazón para cuando ya no esté, al menos mi recuerdo perdure, no sé si lograré hacerlo, pero no quiero despedir a quienes amo.

Es mágico el mundo para quien se va primero, y es triste la historia de las grandes familias, si primero se va lo que amamos.

Cuando veas caer una pluma de garza en tu ventana, tal vez imagines que soy yo, o cuando pase una libélula de verdes alas, es un verso mío hablándote de amor, pero si no me ves de ninguna forma, piensa que contigo estoy, cierra los ojos, abraza tu cuerpo frente al espejo, y un leve cosquilleo en tu espalda, advertirá de mi regreso y el suave perfume de mi gran amor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 25/13




PARA SARITA [37]


Sarita y Marly QEPD 23 octubre/13

PARA SARITA [37]

Sarita era una muñeca de peluche,
no acobardaba su pequeña figura el león
ni el arrogante detenía la fiereza de sus ojos,
si entre oscuridades divisaba algún ratón.

A nadie niego, ¡era una hermosura!
No se atascan las palabras ante su gran amor,
ni siquiera temo, tu cruel censura de a ratos,
que prevenida me mantiene con ese agrio sabor.

Es la gloria lo que espera a los humildes,
a ratos la soberbia nos vuelve ciegos,
parecemos murallas insalvables
pero ante el dolor se dobla el cuello,
y ante el amor,
nos volvemos dóciles amantes.
Pero ella, era por doquier amada,
sabían sus ojos de la miel guardada,
sus ladridos insistentes eran sus pocas palabras,
y al transmutar de sus gemidos, débiles angustias,
se fue corriendo mi pequeña, sin la mirada ciega,
de quien tantas veces,
a sus pies musitaba una plegaria.

Y ausente en sus poemas, su dolor gritaba,
sin percatarse que era la muerte traicionera
quien llegaba por su prenda amada.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 25/13



A LA PARCA [38]

A LA PARCA [38]

Si me escoges ahora, ¿a quién escribiría?
Déjame un rato pasear por tus llanuras, /hoy son desierto
Lágrimas secas parecen los áridos terrenos,
ahí anidó una culebra rabo seco
y se enredó en un oasis pasajero.

Dame a beber un poco de miel.
Rico saben las dulzuras de tus labios.
Arómate conmigo, súdate en mí,
pero déjame ser lo que deseo,
no castigues por hablar,
pero cierra la boca si debes hacerlo.

Ya vienes por mí… ¡más no te atrevas!
¡Tengo por hacer tantas cosas!
Debo curar ésta seca tos que me hace doler el pecho
y un dolor viejo,
que se nutre de mi estómago.

Ve por los que se fuman la vida…
Aquéllos que se envenenan de a poco,
los que viven llenos de odio y rabia con el mundo,
que no desean ver el sol naciendo entre las ramas.

Los que nunca han detallado una gota de rocío…
ni han visto caer una hoja dorada,
ni han admirado el brote de un lirio,
ni han bendecido el arco iris
que brota de una cascada.

¿Acaso temes que me vuelva eterna?
Nada es eterno, ni la luz del día…
Sólo el tiempo, implacable no detiene su marcha,
invisible, feroz como los colmillos del infierno.

Apura el paso que te espera alguien muy enfermo,
de tanto dolor pide tu regreso.
Hay una cárcel donde el amor no llega
y la muerte parece esquiva,
y por ella se ruega.

¿Ves a esas chicas que destruyen su belleza?
¿Descubres a esos hombres que pisotean el amor?
¿Has visto esos vientres que marchitaron sus flores?
¿Es la vida el honor que te hace regresar?

Visita el cementerio y quédate allá,
por aquí no vuelvas todavía…
Nada espero de tus uñas negras,
nada de tu oscuridad,
que me asusta noche y día.

Quiero brillar sin que me duela nada…
Cual en la oscuridad los ojos de los gatos
y se aman bajo las estrellas,
chillan y persiguen
para enredarse entre los dientes,
y aferrar la vida entre sus garras.

Esperan por otras noches silenciosas
donde sus maullidos nos espanten,
y se renueve el cielo
con la luz de sus miradas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 25/13


HABÍA UNA ROSA [39]

HABÍA UNA ROSA [39]

Entre todas las flores del campo, había una rosa…
Detallé que sus pétalos parecían labios de mujer,
que sus ramas verdes, semejaban ojos de niña,
que su tallo tenía endurecidas espinas
y al toque de mis manos,
una lágrima púrpura.

Había una rosa…
Entre todas, la más bella…
Los colibríes se antojaban en sus mieles
un batir de alas, una despedida…

Pero la rosa, de a poco envejecía
y entre cántaros de lluvia se deshojaba,
para dejar un cáliz rebosante de dulzura
que se perdía de a poco entre la grama.

Había una rosa /la conocía
Se tornaron blancos sus pétalos al pasar el tiempo,
pisotearon la dulzura de su aliento
y de a poco, desleída entre granos de arena,
fue polvo, fue tierra, madrigal y poema.

Y la rosa ya no tuvo color, su color era el café,
su olor eran los aromas de mi patria
perdidos, con los pies ensangrentados,
y las manos llagadas…

Pero había una rosa, perenne entre todas
que al pasar el tiempo tenía un perfume sin igual.

Rosa entre mis flores la más amada,
¡la madre mía!,
la rosa mujer de mi jardín…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 25/13




PALABRITAS 251013 [40]

Palabritas 251013 [40]

1
Hay gente muy importante, tan grande, que tiene la nobleza de levantar el ánimo caído de otros, y comulgar con lo que otro dice o hace, animándolo cada día a continuar.
A gente así aplaudo, en cambio hay otra gente, que desde que se levanta está criticando y censurando, siempre he dicho que me fastidia la censura que nunca es buena, y que al contrario apoca a los demás, que la envidia se disfraza con palabras, y que si puedo regalar una flor a otro, ¿cuál es la razón para entregar lo peor de mí?

2
Tengo una oportunidad única y es ahora, porque mañana es un día incierto, que tal vez nunca llegue.

3
La vida de cada uno es una película en negro y blanco, o a colores, pero es bueno que cada quien la interprete como desee, al fin y al cabo, somos actores por un momento, permítanse abrir y cerrar el telón sin tanta censura, pues finalmente el último pase de cortesía, a todos nos tocará por igual.


4
A Sarita
Siempre estuve al lado de mamita, acompañándola, rogando por su cariño y abrigo, mientras entregaba mi pequeñez y mi vida, a una mirada suya.

5
Un ave descubre la bondad en una rama de trigo, y endulza el bosque con sus cantares.

6
Una madre entrega sus angustias a la lluvia de sus ojos, y al doblar las rodillas sólo Dios la escucha.

7
Un hombre que cede a sus caprichos, es como un caballo desbocado que no sabe qué precipicio espera, y ante las llamas, expone su propia seguridad.

8
¡Qué cosa rara es la vida!, nos proyectamos como reptiles para nutrirnos de ella, a pesar de tanta inteligencia poco utilizada, nos convertimos en depredadores de nosotros mismos, pues el hombre tiene la capacidad de robar hasta los pensamientos ajenos, y apropiarse de los sueños de otros.

9
Le tengo mucho miedo a la pobreza, pero más miedo le tengo a quienes son pobres de corazón y se niegan la riqueza del amor.
Le tengo pavor a los amigos falsos, pero más miedo le tengo a la mujer perversa que se arrincona en una amistad mentirosa, para robar el alimento de nuestros hijos.

10
Vana cosa la billetera llena, si no se usa para el bien, la pasión se acaba, el sexo se consume, pero la compañía y el amor de una familia no tiene precio.

11
¿Cuándo lo sabremos?, en momentos de dolor y enfermedad, cuando ya no podamos valernos por nosotros mismos, será el día que demos valor a todo lo que hemos abandonado.

12
No puedo evitar ésta congoja de a ratos, y ésta pesadez de siempre, no es mi gordura, es el peso de saber que todos marchan, dejándome la carga de llorarlos.

13
Tengo un plan para hoy: dejar de llorar para entregarme por entero al placer de vivir, y al íntimo deseo de verte llegar.


14
El mejor libro que he de escribir, lo dejaré copiado en tu cintura, y en ese milagro de tu boca en la mía.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 25/13




APRENDÍ [41]


APRENDÍ [41]

También aprendí a tomar las rosas por sus espinas,
con cuidado de no herirme,
para probar lo dulce de su alma...

Aprendí del mar,
si las olas canturrean,
parecieran meditar sobre las rocas,
si se agitan
siento el milagro del miedo y de la angustia...

De todo un poco,
de la gente que va y viene con tanta prisa
y nunca llega al sitio deseado.

Que por más correr y apresurarnos,
no llegaremos primero.
Es la vida una cuesta extraña,
si llegamos arriba, deseamos bajar,
si estamos abajo,
queremos llegar más arriba que los demás.

Es una escuela mi árbol de mamoncillo,
si muda sus hojas,
deja un lecho de vida de ocres colores,
para abonar un terreno,
y entre pequeñas flores blancas resucita la vida
junto a carnosas semillas,
que se derriten en mis labios.

De la mirada del sol ardiente y soberano
que dada le niega a la pradera,
nada a la belleza del ocaso...

Y sin embargo,
ajeno al frío de la tarde, marcha,
para brillar en otro cielo,
y pintar otras montañas.

Aprendí muchas cosas de la vida,
pero soy una necia también,
empeñada en buscar locas fantasías
cuando ya no hay nada por hacer.
Pero aun así,
la noche brilla por sus estrellas,
y el mar por ellas también,
si un globo se torna de plata en la oscuridad,
es dorado al amanecer…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 25/13