Bienvenidos a mi blog, una experiencia de sanación, proyectándonos hacia el planeta verde, y el respeto que debemos al derecho de existir de los seres que nos acompañan en éste corto viaje por la vida. Gracias por ser parte de mi pequeña historia REGISTRADO DNDA REGISTRO AUTOR COLOMBIA
viernes, 11 de agosto de 2017
TE AMO CHARLES (41)
TE AMO CHARLES (41)
Bajo el manto de tu cabello rojo
y tus manos ardientes tocando mi pequeño mundo,
vago en delirios que encienden la piel
y en tal incendio nos involucramos.
He perdido la visión del mundo,
me revuelco con el bardo de los gemidos
en donde tu nombre me sabe a gloria
y tu lengua musita un verso al oído.
Ronronea la gata y el gato le hace el amor,
me vuelvo cortesana en un poema,
llamo a tu espíritu vagabundo
y soy tuya en esta charca inmunda
donde el afecto se pierde
y la verdad se oculta.
No hablas nada, pero me atrapa tu aroma,
huele a menta fresca tu boca,
me emborracho en tu carne y la pasión desborda,
revienta el corazón para juntarse con el tuyo
en un lago inmenso donde pierdo el pudo,r
y me condeno a la ventura de tus besos.
Raquel Rueda Bohórquez
11 08 17
y la verdad se oculta.
TE ADIVINO (42)
Una ardilla se
descuelga de un árbol
y entrega una roja
flor a su amante.
¿Por qué razón este
prodigio ante mis ojos?
TE ADIVINO (42)
Cada instante te adivino
en la música del viento entre las hojas
y en el sonido de tus lágrimas en el valle reseco,
en donde las espinas de los cardos nos muestran
que su corazón florece igual que el resto.
En cada pálido rostro te veo,
y comulgo contigo auras y poemas
y comulgo contigo auras y poemas
que cada tanto llenan el vacío
que en la tormenta y en el rayo
nos despiertan hacia ti.
Es la flor encendida igual a la pálida,
no es el jardín hermoso si no están todas,
y en el paso raudo del colibrí, tus joyas advierto
brillando ante la majestad del astro entre sus alas.
Te adivino mi amado, penetrando mi corazón;
siento el aura de la paloma en el estrado de las penas
entre las garras de un gato pendenciero;
pero también, la razón de tal desespero
que calma con sus espadas su inquietud.
Y ahora, en el hombre que grita sus afanes:
¡Aguacates!, ¡aguacates!...
/hace poco un vehículo lo estrelló,
pero tuvo ánimo de levantarse y lo veo pasar,
con la misma sonrisa del ayer
llevando la carga sobre su cabeza
que valiente espera de la vida un revés.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 11 08 17¿ME CONOCES? (43)
¿ME CONOCES? (43)
Soy quien pinta el arco iris en tus ojos
y lo extiende por el río Magdalena.
Soy el aroma de las flores, la flor y la mies;
el aire y el pulmón
del mundo,
Soy el Rey pobre que busca abrigo en tu corazón.
¿Sabes quién empuja las nubes hacia tu bosque?
¿Conoces al dueño del universo y al Creador de sueños?
¿Sabes quién adoba el agua de tu río profundo?
¿Conoces el lugar en donde nace el manantial
y el lugar exacto donde se junta con el mar?
¡Soy el responsable de la nube y de la lluvia!
¿Quién eres que te proclamas Rey de mi parcela?
¿Quién te ordena levantar murallas y separar naciones?
¡Hombres, pobres hombres!, ¡pobres niños ingenuos!...
De la tierra te crees dueño, pero no tienes nada,
sólo me tienes a mí, pero me ignoras
hasta que la enfermedad y el dolor tocan tu carne,
ahí doblas las rodillas y me nombras.
Me proclamas en iglesias que piden dinero,
¿no es acaso tu corazón la iglesia en donde debo estar?
Rindes culto y pleitesía a seres tan humanos como tú,
pero el honor y la gloria es invisible a los ojos de los
tontos.
¡Qué poco me conoces, pero qué engreído y soberbio eres!
¿Quién mueve tus párpados y da luz a tus ojos?
¿Quién agita el viento entre tu cabellera suelta?
¿Quién filtra el sonido en la garganta del ruiseñor?
Dime hombre de poca fe y demasiadas ansias:
¿Conoces el punto final de tu historia?
Soy todo lo que tus ojos ven,
la hoja que se vence y renace en la primavera,
la semilla que cae y se vuelve árbol,
el junco que se eleva y se convierte en hogar del peregrino,
el fruto que nutre al vagabundo que pasa,
el orillo del mar, la playa y su profundidad.
Soy todo lo que olvidas con demasiada premura,
pero aun así, te quiero, te espero y te aliento;
te doy el dolor para que me halles en tu olvido,
te doy la soledad para que te encuentres conmigo,
y el desamor, para que no olvides jamás
que soy el amor,
la esencia de todo lo que ves y anhelas.
la esencia de todo lo que ves y anhelas.
Raquel Rueda Bohórquez
11 08 17
ESTUVE AHÍ (44)
ESTUVE AHÍ (44)
Estuve ahí galopando en el silencio,
el instante aquel entre la noche y el amanecer
en que una gota de rocío se estampa en un pétalo,
y la abeja encuentra sus estambres, para probar su miel.
Pasó la bruma entre las hojas del platanal
y temblorosos los toches desnudos
abrieron los ojos para iniciar a llorar.
Estuve ahí, vi pasar el manto de las nubes grises
y el milagro sucedió en un parpadeo;
el sol llenó la cumbre de colores
y los pájaros locos iniciaron su rochela.
Fabriqué la oda entre los resecos pastizales,
hallé en la cúpula de un árbol
la enredadera más sublime,
y me volví alondra;
y me volví alondra;
me convertí en mariposa que frenó ante tus ojos
pero otra vez, una y otra vez
no te percatabas de mi presencia,
y me volví ausencia hasta que te dolió la carne;
me volví lluvia en tus ojos y escuché tus gritos,
y cuando pensabas que te había olvidado,
cargué contigo y todas tus penas.
Te zafé de las garras de la ambición, del afán,
para que pasearas tus ojos por el jardín olvidado
que siempre estuvo ante ti,
pero sólo te afanabas por lo vano.
Raquel Rueda Bohórquez
11 08 17
miércoles, 9 de agosto de 2017
¡LO SIENTO!/A Sandra (45)
¡LO SIENTO!/A Sandra (40)
No deseo ni pensar
en el sentimiento de una joven madre,
todo parecía perfecto
¡hasta podía tocar las nubes con sus dedos!
Había florecido en su jardín otra flor pequeña
y tomaba de sus pechos,
pero en un segundo
la nube gris ocultó todas sus alegrías,
la enfermedad se empeñó,
se ensañó en su juventud y belleza.
¿Por qué?
Ni siquiera sabemos la respuesta,
porque cada uno de nosotros se irá en un parpadeo
sin hacerle preguntas a la vida,
porque la muerte viene sin máscaras
y se aferra de todo lo amado
para darnos lecciones fuertes.
en el sentimiento de una joven madre,
todo parecía perfecto
¡hasta podía tocar las nubes con sus dedos!
Había florecido en su jardín otra flor pequeña
y tomaba de sus pechos,
pero en un segundo
la nube gris ocultó todas sus alegrías,
la enfermedad se empeñó,
se ensañó en su juventud y belleza.
¿Por qué?
Ni siquiera sabemos la respuesta,
porque cada uno de nosotros se irá en un parpadeo
sin hacerle preguntas a la vida,
porque la muerte viene sin máscaras
y se aferra de todo lo amado
para darnos lecciones fuertes.
¿Qué es la nube más que la lluvia de ayer?
Pero siempre digo:
¡Dios, que sea leve!/ pero no lo será...
Lloverán lágrimas de sangre
y los corazones estarán compungidos,
sin que la tristeza se vaya jamás.
Pero siempre digo:
¡Dios, que sea leve!/ pero no lo será...
Lloverán lágrimas de sangre
y los corazones estarán compungidos,
sin que la tristeza se vaya jamás.
Sucede que el cardón está en flor
pero el desierto ni lo imaginó,
el gorrión se aferra de sus espinas
y canta con la dulzura del que se va.
pero el desierto ni lo imaginó,
el gorrión se aferra de sus espinas
y canta con la dulzura del que se va.
Ahora, las rodillas se doblan
¿Lo olvidamos ayer?
La enfermedad nos acerca
y nos proclama seres humanos.
La altivez no existe,
el orgullo desaparece
y nos queda lo más grande:
Estar con Dios.
¿Lo olvidamos ayer?
La enfermedad nos acerca
y nos proclama seres humanos.
La altivez no existe,
el orgullo desaparece
y nos queda lo más grande:
Estar con Dios.
Raquel Rueda Bohórquez
09 08 17
martes, 8 de agosto de 2017
AL POETA BORRACHO (46)
AL POETA BORRACHO (46)
¿Será que el amor es una cruz en el viento?
Compartí la misma soledad y miseria
con el poeta que encarna cada sueño,
y la noche se alarga entre sus brazos,
el día se hace extenso…,
parece un hilo que jamás fue punto,
pero se extiende hacia el infinito.
Te volviste mi enfermedad, mi cura y mí mal.
En ti hallé la sangre que llenaba mi corazón
y en tu carne me hallé en el cielo alguna vez.
Cierto día sentí que Dios se alejaba de mí,
pero estaba en tus ojos y en tu boca;
me sentí la maldición que se santificaba en
cada encuentro contigo.
Estaba despistada igual que tú,
parecía una hoja que el viento elevaba
y hacía caer una y otra vez;
pero verte me salvó de las garras del infierno
que se fundaba en mi mente;
verte fue como volver a nacer,
para padecer piel con piel,
el único bien que hallé
en el mundo para el cual nací.
Estoy en tu paraíso ahora…
¿Ves amor mío que el tiempo nos volvió poema?
¡Aquí estoy esperando de la noche el velo, para que
regreses,
y tus caricias me duerman en un lecho de miel, desnudos y
vulgares,
astutos y sedientos de amor, para volver a nacer en otro
vientre,
en un lugar más dulce y benévolo,
en una historia más patria que la que vivimos algún día.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 30 07 17
AL POETA BORRACHO (46)
¿Será que el amor es una cruz en el viento?
Compartí la misma soledad y miseria
con el poeta que encarna cada sueño,
y la noche se alarga entre sus brazos,
el día se hace extenso…,
parece un hilo que jamás fue punto,
pero se extiende hacia el infinito.
Te volviste mi enfermedad, mi cura y mí mal.
En ti hallé la sangre que llenaba mi corazón
y en tu carne me hallé en el cielo alguna vez.
Cierto día sentí que Dios se alejaba de mí,
pero estaba en tus ojos y en tu boca;
me sentí la maldición que se santificaba en
cada encuentro contigo.
Estaba despistada igual que tú,
parecía una hoja que el viento elevaba
y hacía caer una y otra vez;
pero verte me salvó de las garras del infierno
que se fundaba en mi mente;
verte fue como volver a nacer,
para padecer piel con piel,
para padecer piel con piel,
el único bien que hallé
en el mundo para el cual nací.
en el mundo para el cual nací.
Estoy en tu paraíso ahora…
¿Ves amor mío que el tiempo nos volvió poema?
¡Aquí estoy esperando de la noche el velo, para que
regreses,
y tus caricias me duerman en un lecho de miel, desnudos y
vulgares,
astutos y sedientos de amor, para volver a nacer en otro
vientre,
en un lugar más dulce y benévolo,
en una historia más patria que la que vivimos algún día.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 30 07 17
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