domingo, 15 de marzo de 2015

A MI AMADO 6 [10]

Al huerto de los nogales descendí 
A ver los frutos del valle, 
Y para ver si brotaban las vides, 
Si florecían los granados. 


Salomón

A MI AMADO 6 [10]

¡Oh!, he abierto mi ventana y mi amado no se ha ido
Lo he visto en el florecer  de un árbol de mango
En las hojas secas que caen de él
Transformando mi sencillo huerto
Aromado como el café tostado en la montaña.

El cabrito abrió los ojos, negros, profundos
Visité a una de sus amantes,
Las tetas de la madre brotaron manantial
Ardía el pecho y dolía el vientre
La tristeza vana cosa, se había ido también.

Te busqué y te perdí…más luego,
Al asomar a mi ventana, el cielo era la puerta anunciada
Corrí por un vino que ardía en mi boca,  con olor a café de mis montañas
El campesino olía a ti, las flores del campo eran tus doncellas
Tus amadas fueron en mí como yo en ti y más te amé.

Perfumé la alcoba principal para esperar a mi amor
Lo aguardé como paloma temblorosa,  con el traje de mi piel bajo las sábanas
Adorné con las flores que me regaló desde mi jardín
Con las rosas más inmensas y púrpuras que hallé
El color del río que corría por mi interior
Purifiqué mi rostro con talco fino, llené de galas mi cuello y te esperé.

¡Amor, amor mío!...  me quedé viendo a la luna
Hasta que cansada conmigo se perdió.
Las dos fuimos desveladas, y dormí un segundo
Tal vez la eternidad que me faltaba para verte
Más luego, amado mío, en el momento de la oración
Abrí los ojos, cuando una tibieza llena de luz
Se quedó como un globo viéndome desde el ponto azul.

No lo sabía, mi nombre estaba escrito en las estrellas
¡Son raros los sueños! : En letras grandes, tallada en el más índigo de todos:
 Mi querida, mi amada…
Y desperté, eran las 5 am.
El cabrito estaba a mi lado
Buscando con su boca
La oscuridad de mis flores.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/15

© 10-498-459




A MI AMADO 5 [9]

Mi amado metió su mano por la ventanilla, 
Y mi corazón se conmovió dentro de mí. 
Yo me levanté para abrir a mi amado, 
Y mis manos gotearon mirra, 
Y mis dedos mirra, que corría 
Sobre la manecilla del cerrojo. 
Salomón


A MI AMADO 5 [9]

Sentí que todas las palomas se movían en mí
Mariposas de colores vivían en mi vientre
Un rubor primero, y luego, cual margarita viendo al sol
En temblor te esperé, ansiando tus manos por mi piel
Caricias de amante esposo, 
De hombre que no abandona a su mujer.


Mi amor… ¿por qué razón te amo tanto?
Corrí como gacela asustada, no había penumbra en tu mirada
Todo se llenó de luz y hasta la noche parecía un amanecer,
Elegante mostrabas a tu señora mayor adornada de tules 
No faltó seda para el cielo, 
Ni colores para la bandera que ondeaba por tu amor.


Corrí por los todos los mundos que de ti me separaban
Parecía una eternidad ser tocada por tus labios,
Más se fue el amor antes de llegar a casa,
Se alejó por el túnel invisible del infortunio.

Me abrazo a la sombra de un amor imposible
Luego, cuando escucho cantar al viejo mirlo
Los grises del camino se vuelven luz de estrellas
Iluminando cada sendero para llevarme al cobijo dulce de tus brazos.


Sin dolor, con el rostro en alto como inocente condenado
Me siento girasol virando hacia mi Rey 
Llena de semillas para soltar en el bosque
Esparciendo de tu oro cada sendero,
Caminitos de hormigas para ti bajo tierra
Robando pequeños trozos que ahondarán mi profundidad
Como si los hongos fueran pequeños hombres sin perfume
Fabricando estelas y corrientes para alimentar la vida
Sin renegar de la madre que los parió,
Ni justificar el andar licencioso que de ti los alejó.


¿En dónde estás?
¡No te alejes de nuevo!
Vivía entre las sombras y tu palabra esposo mío, iluminó mi oscuridad
Puedes ser tal vez el hermano que me faltó
El abrazo negado y la injuria perdonada,
Puedes ser cada átomo de mi ser y en ello me consuelo
Pero seguiré corriendo cuesta arriba 
Tu cabrita montesa berrea de amor por ti.


Mi pastor amado, ¡hállame!, ¡aquí estoy!
Bala mi alma anhelante de la tuya
Espejo mío, lago cristalino
Flor silvestre tocada tan solo por el viento:
¡Llega pronto, que de amor muero!
¡Dame tu mano para abrazarme de tu corazón!


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, enero 5/15 
©10-498-459






A MI AMADO 4 [8]

Ven conmigo desde el Líbano, oh esposa mía; 
Ven conmigo desde el Líbano. 
Mira desde la cumbre de Amana, 
Desde la cumbre de Senir y de Hermón, 
Desde las guaridas de los leones, 
Desde los montes de los leopardos. 

Salomón  



A MI AMADO 4 [8]

¡Oh amor!
Son mieles destiladas desde tu corazón tus palabras
Mi parte de sol que me faltaba
Alegría loca,
Sonrisa de niño con  juguete nuevo.

Esposo mío, ¿eres mi hermano?...
Pareces la copia de una rosa en mi primavera
El colibrí que se pasea ante los ojos de mi madre.

Eres el bosquecillo donde anidan las calandrias 
Y los toches se enredan
Para orquestar canciones de amor.

Alabanza tan solo mi espera, sin angustia ni afanes
Manantial que brota desde la montaña escondida en mí
Amor de mis amores, mi encendido fuego,
Amante  de mis noches solitarias
Siendo luciérnaga habitante en el riachuelo
Y estrella fugaz que asoma en mis ojos, al verte.

Y te amo, mi amor mi esposo amado
Como Él ama a sus esposas yo te amo a ti
El escogido por mi corazón
Que sin ser espina, es flor
Como espada protectora para el  cactus,
Jamás me lastimarías.

¡Ahhhh!... ¡Cómo quisiera escucharte de nuevo!
Campanas de éste  año eres tú
Mi luz y la sombra de mi árbol
El otoño que riega la aridez de mi vida.
Contemplo tu imagen cuando el sol baila
Más te multiplicas por mil en los aromas del bosque.

¡Has llegado!… ¿en dónde estabas mi amor?
¡Siempre te esperé!, ¡qué equivocada vivía!
Me hablas al oído y tu voz es un aleteo de ángel
Dazas como los gorriones y bajo la lluvia te bañas.

¡Ven mi amor!
Me he quitado el disfraz para entregarme a ti
Estoy desnuda, no hay trapos sucios en mi carne
Te pertenezco como el río que corre por mis venas.

Lecho rojo  mis aguas, que inspiran  a tu profundidad, la mía
Que espera la mies de tu espada  para multiplicar el trigo
Y cebar al buey para que sea manso como cordero,
Dejándose enlazar por mis brazos y los tuyos
Llevándonos al  precipicio donde se crecen las alas
Para volar  como águilas
Besadas por el viento.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 5/15
© 10-498-459


A MI AMADO 3 [7]

Mi amado es semejante al corzo, 
O al cervatillo. 
Helo aquí, está tras nuestra pared, 
Mirando por las ventanas, 
Atisbando por las celosías. 

Salomón

A MI AMADO 3 [7]

Ya dio un brinco mi corazón,
La cabrita montesa es muy asustadiza
El amor ha saltado mi alma hasta la tuya,
Y es suficiente con enterarme
Que no es ajena la brisa para el pastizal
Ni el sol para mi rosal.

Comulgo paisajes y aromas
Al segundo el pintor se esmera
Y al parpadeo, una gaviota vuela
Copiándose en las aguas cristalinas
Su figura tan fina.

La primavera está cerca
Traen las brisas sus aromas
Que bajo sábanas níveas
Cual velo de novia se guardaban.

Cobija de un pastor bajo un ciprés
Siendo algodonosa mano cae y persigna al bosque
Se entretiene en su obra,
Desde los cerros se mira
Tu parpadeo de sol en la llanura.

Tus besos son hermosura,
Blancas gaviotas estacionadas
Antes  de surcar del mar sus espumas.

¡Oh amante mío, mi amor!
Cuánto me inspira Salomón,
Voces dulces para una mujer
Lamiendo boca con boca el cordero
Entregando pechos de manantial
Espumando la vida
Como lirios  blancos aromados,
Hinchados los pechos para tu boca
Nutriendo al cabrito y a ti,
Doblada en caricias bendecidas
Como  la lluvia para el trigal,
Y la llama para la yesca, que abrasa,
Pero no lastima.

¡Mírame!, desnúdame con tus ojos
Ya te vi, pareces cuarzo fino
Cristal que baja por mis ojos cuando no te veo
Y estrella que fulgura en mi camino
Al estar la desesperanza herida en mí.

Soy tuya y tú eres mío
Te comulgo en mis poemas
Te rezo en mis versos,
Te atrapo en la celosía escondida de mi alma
Para ser amante esposa tuya
Sin cadenas perturbadoras
Ancladas por el hombre
Que persigue y nada busca.

Más en ti, el amor es bendecido
Sobre la iglesia mía y tuya
Cuerpo y vida tuya en mí
Y alma mía en la tuya.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 5/15
©10-498-459

A MI AMADO 2 [6]

Se han mostrado las flores en la tierra, 
El tiempo de la canción ha venido, 
Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. 

Salomón

A MI AMADO 2 [6]

Y en la flor más olvidada, lo sé
Ha caído un beso de tu boca, mi dulce amor
Para desleírse luego con un verso de Salomón.

Se descubrieron las perlas en el alar
Te lo confesé ayer,
Desnuda la piel, enrojecida
En un rato mostrará la obra real,
Y un color místico  llegará a traer alegrías
Donde sólo fríos bosques y vencejos congelados.

¡Ay amor!, ¡cuánta pasión en mí!
¡Si pudiera tu alma abrazar la mía!
¡Si del ayer atraer los besos de tu boca,
De tus manos las caricias olvidadas
Cual hoguera que se enciende
Y ni el tiempo apaga!

Es un rincón  de amores
Tomaré el vestido prestado,
No más basuras para mi madre
No más plástico en tus altares,
Estamos para sembrar nardos y jazmines
Para llevarlos untados en la piel y amarnos
Quererte hasta la próxima estación
Y si hay más, amarte aún sin compasión.

Espero de la primavera una roja flor
Aguantan mis cristales la humedad de tu lengua,
Miel de angelita esperando un te quiero
Dulce de caña ansiando ser panela
Aridez del bosque aguardando lluvia fresca.

¿Has visto ante el amor, las rodillas dobladas?
Las grullas  danzan oraciones
Se elevan y caen,..

Una cruz de madera se esconde tras mi puerta
Y las niñas del bosque se arrodillan
Para ser amadas.

¿Ves mi amor?
Él bendice todo, y todos somos Él
Aire y brisa,  sol y lluvia
Aromas y cánticos
Sal y mar, río y almíbar
Roca y diamante
Esmeralda y los ojos de ella,
Vida y muerte,
Amor... sólo amor de su vertiente
Siendo cascada amante del mar
Así como yo de ti.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 5/15 
©10-498-459






A MI AMADO [5]

¡Oh, si él me besara con besos de su boca! 
Porque mejores son tus amores que el vino. 

Salomón

A MI AMADO [5]

¡Oh amado mío!, mi buey cebado:
¡Cuánto diera por estar en la neblina de tus días!
Ser parte del río congelado y de las aves escondidas
Que anhelan el beso del sol al mediodía...

Más estoy aquí como mujer abandonada,
Me perfumo y me visto de sedas para él
Pero me mira con desdén,
Más tú nunca desechas de mí ni mis ansias,
Ni los poemas que desde el amanecer te declamo.

Un espíritu de amor pasa por aquí.
Alivio es la palabra de un pastor
Y las ovejas negras le persiguen,
Más un aroma a bosque fresco llama
Y otra vez la neblina…

¿Quién eres para desvelarme tanto?
Alguien envió un alivio a mi pesar,
Rosa vieja sin tocar,
En tanto los días pasan y pasan;
Blanca la cabellera en la montaña
Lánguida mirada…
¡Y Esperanza acongojada!

Amor de mis amores
Sé que has sido tú,
La obra de tus manos me bendice
Como éste dulce amor.

Intocable eres, invisible…
Me has regalado un cervatillo nuevo
Ríen mis relojes por un año lleno de magia,
Aletean las palomas en mi alar
Y mi corazón se conmueve
Al ver a mi amor pasar.

Aquí estoy…
Oveja tuya pastando en tu trigal
Tú mi amor más grande,
Y Él la luz del sol
Que dirige mi andar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 5/15
© 10-498-459