lunes, 23 de diciembre de 2013

LOS POBRES DEL CIELO [39]

LOS POBRES DEL CIELO [39]


¿Qué esperanza tenemos los pobres del cielo?
Antes, había pieles libres sobre las montañas o bosques
y podíamos descubrir sus olores,
limpiábamos el aposento de todos
y llenábamos nuestras panzas con sus hedores.



¿Sabían que también estamos muriendo?
Nadie se entera de que también en el cielo
los pobres morimos sin poder gritar,
sin exigir que dejen los muertos al menos
para e seguir el destino, de pájaros negros
con las alas abiertas mirando siempre abajo,
el cuello gacho y las ansias libres…



¡Tenemos hambre!, nos dieron una misión,
pero ya ni la carroña nos queda.
¿Alguien responderá a nuestros gritos?
¿Qué haremos ahora?...

¿A dónde volar?
¿A dónde buscar?

Si detallas mis ojos,

de a poco se apagan de penuria.


Caminamos con las alas abiertas,

nos dejamos llevar de la brisa,

un descanso sobre una gran roca,

más ningún hedor nos llega.

La nostalgia oprime el corazón,

y los ojos se queman al sol.


Abro mis  alas a un día mejor…
¡Si al menos dejaran de sembrar los muertos!
¿Acaso ellos florecerán?
Pero un antojo raro, un pensamiento oscuro
vemos debajo de todo, y arriba en lo alto,
¿quién nos guardará?



En desbandada,

asustados del mundo corrupto
vemos un incierto destino de hambres curtidas,
más no son sus carnes, sino sus almas:
¿las podríamos devorar?


Un ángel de blancas alas

que rondaba en forma de nube
pregunta:
¿Alguien ha pensado en los ángeles negros
que buscan desde el cielo alimento?


Dejad un poco de vuestras carroñas sobre las rocas,
al menos los vientres abiertos,
porque mis niños vestidos de negro
se mueren de a poco,


y se van con el viento…


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 20/13


GATA [40]

GATA [40]

Me gusta sorprender a las gatas vecinas,  hoy  iré de cacería, quiero de amante un tigre, que sea veloz, fuerte, ardiente y que me arañe pasito.

Sorprenderé a una santa del barrio, en una mano lleva un rosario, y en la otra veneno. No tragaré de lo que deja por ahí con leche. Espero que navidad la ponga a pensar un poco, el año pasado mi hermanita murió por su culpa,  ¿y los palomos?... ¡mmm!... ¡pobres palomos!, ya no tienen rincón para estar, de todo lado los patean, si Dios nos puede ver ¿qué pensará de nosotros?

La iguana que mi amiga alimentaba también desapareció, la ardilla con su esposo, los perritos de la calle, la viuda de la otra esquina, el padre de la reina, mi monito, mi madre...

¿Qué nos tendrá preparado el destino para mañana?, estoy segura que sólo un hueco oscuro, si acaso...



Pero deberíamos ser alimento para los goleros, también en ellos a veces pienso, ¿qué tendrán para ésta navidad? Mis pobres del cielo siempre están de luto...

Sólo pensaba, mientras maúllo sobre los tejados...


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre/13




NAVIDAD [41]

NAVIDAD [41]

Si pudiera devolver el tiempo
Me quedaría con las pasadas navidades,
Donde los villancicos eran felices
Y eran más tibias las miradas.

Caen gotas de rocío
En un paisaje inagotable.
Se cubre de sábanas el bosque
Se llenan los ojos de esperanzas
Mientras los nuestros de lágrimas.

Más nada importa… ¡es navidad!
Un día más para muchos
Uno menos para otros,
Y al paso del águila blanca
Todo se vuelve esperanza.

No hay frío, si agitan sus alas
Pareciera una pared para pintarla de promesas,
Y mis letras busco, de simples colores,
Para que luzca un gorrión en la pampa.

Y en medio de la neblina del tiempo
Surgen los amarillos,
Se deslíe lo que ayer estuvo muerto
Y todo con magia exquisita
Se llena de vida.

Que esté frío el vino en ésta navidad;
Que se levanten las copas para brindar,
Pero que nunca se enfríe tu corazón
Porque estamos aquí para amar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 20/13



DICIEMBRE 20/13 [42]

DICIEMBRE 20/13 [42]

Un día normal, como cualquier otro, todo está en nuestra mente, pero el ser humano necesita creer en Dios,  la fe nos acerca a una montaña, a una garza en vuelo, a los ojos de un cordero dispuesto al matadero.

Me gustaron las frases de un escritor colombiano, que ahora olvido pero es importante lo que dijo:¿en dónde se dice, que Dios nos permitió comer sus animales?, el hombre se ha inventado todo, porque su inteligencia la usa para su provecho.


Consumo menos carne cada vez,  crecí con el vicio, pero me he dado cuenta que los dolores en los huesos han desaparecido, me siento más delgada a pesar de parecer una cerdita, sin intenciones de ser la navidad de nadie, ni el disfrute de bocas hambrientas.

Hay tanto para comer, plantas, frutas, cereales, no me interesa ver a otro ser vivo como mi alimento, si hay lentejas y arroz sobre la mesa, es una gran bendición, porque millones de seres humanos no tienen nada, y a pesar de ello, no se alimentan de la vida de otros, y con mi doble moral no puedo negar que me enseñaron a comer carne, pero también que mi rubor se pasa después de un buen trozo de pechuga o carne asada humeante sobre la mesa.

Habrá quien diga que las frutas también son seres vivos, pero no me entretendré en discutir, pues ellas en su corazón entregan una vida, que se multiplicará en cualquier huerto abonado, donde nuestro corazón disponga.

Una nueva ley en Colombia, no tomar, multas grandes, y me pareció muy buena, porque muchos seres humanos y animales han muerto o han quedado con sus vidas destrozadas, en coma, o en una silla de ruedas, debido a la imprudencia.

Por favor, con mesura vivir cada día, con tranquilidad, disfrutando de las fiestas pero sin abusos, ya que muchas familias deben llorar después de un regreso a casa por abusar del licor y manejar sin responsabilidad, siempre pensemos que alguien nos está esperando, y que lo que va en nuestro vehículo no son cosas sino vidas, igual que tratando de cruzar hacia el otro lado siempre seres vivos como nosotros.


Ojo a quien entregamos las llaves, porque habrá cárcel para quien por estar borracho mate a otra persona. Deberían extender las penas, si lo hacen con un ser indefenso que también pretende cruzar, como los animales, debido a que les robamos el bosque, tienen que llegar a las ciudades en búsqueda de un rincón, su propio territorio usurpado por moles de cemento, y entonces los recibimos  a patadas, o con los demonios que atravesamos en sus caminos.

Mientras escribo, me llama mi hija y alargo un poco para contar a mis paisanos que anoche falleció el padre de la Reina de la Cordialidad de mi pueblo Zapatoca, mientras iba a su trabajo, después de festejar feliz con su hija y familia, ¿cómo explicamos la muerte?, a vivir cada segundo como si fuera el último, sin odios ni rencores.

Tendrán que reemplazar a la reina, muchas condolencias para su familia, aunque no los conozco, pero sí me impactó la noticia, cada día una señal, despiertos, como el búho sobre las ramas siempre despierto en sus noches,  y  el centinela que espera al dueño de casa muy alerta, lo dijeron los escritores sabios de un ayer.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, diciembre



domingo, 22 de diciembre de 2013

EL POLLITO DIFERENTE [43]

Imagen: Internet

 EL POLLITO DIFERENTE [43]

Había un chico que siempre andaba con la cara sucia, a él no le importaba sino jugar, correr, volar… pero en medio de su desenfreno tuvo algún día que frenar… 

Sentado sobre una banca de madera, bajo cualquier árbol, el desgreñado chico de ojos azules, ¿o eran verdes?, tal vez de los dos colores tenía, a veces lo detallaba, con su rostro lleno de barros y moretones que él mismo se hacía,  y esa mirada, siempre fija en algo, fisgoneando entre las hendijas de las puertas, o subido sobre un gran árbol, viendo, siempre viendo…

Me entretuve un momento a escuchar alguna vez sus quejas, ahora recuerdo que eran demasiadas, vivía dolido con el mundo, apartado de todos, y entonces recordé el cuento del pollo diferente en una camada, a quien todos picoteaban, por no parecerse a ellos, y éste chico semejaba ese pollito de cuello pelado, que nació en medio de una gran camada.

Yo era una gallina copetona, no sabía qué era lo que deseaba, pues nunca estuve contenta con nada, estaba como él, buscando algo, ese algo de felicidad, de tranquilidad, pero en medio de tantas noticias de horror con las que fuimos creciendo, tal vez nos acostumbramos a las risas de otros, a las patadas injustas y a creernos víctima, era eso, simplemente nos creíamos víctima en medio del ruedo de la vida,  mientras escuchábamos la gritería de la gente que tomaba vino, en tanto el torero se entregaba a la tarea de clavar lanzas para herir más al toro…

Al pasar los años, en ese pequeño descanso de a veces; el chico cara sucia me preguntó: ¿Qué hago?, todo me sale mal, todos me odian, y no puedo agradar a nadie con nada, ¡soy un loco que vive tan inconforme! Mire las heridas, detalle los golpes que no se han borrado de mi piel,  las bofetadas que he recibido… creo que soy un joven resentido con el mundo, a veces quiero odiarlos a todos, quisiera destruir a los que me han hecho daño y no me han permitido siquiera hablar, ¿mi rebeldía a quién se la achaco?, vivo enojado conmigo, quisiera el camino más llano, pero siempre me toca el que tiene más espinas y rocas, y por ahí me lanzo, y me lanzan,  por ahí persigo al viento, y él me estrella contra una pared invisible, y llego aquí de nuevo, sin saber hacia dónde correr…

Yo no sabía qué responder, sólo dije como nos decía nuestro padre cuando nos veía inconformes con lo que él podía darnos y exigíamos más: “ahí está carretera”… y ante la respuesta, quedábamos mudos… pues él tenía razón, ahí estaba el camino incierto que cada uno, en cualquier instante de la vida, debía tomar…

Lo vi arreglar la maleta –una caja de cartón- y la llenó con su poca ropa vieja, después del último escándalo armado con la escopeta de mi padre.

¡¡Hijueputas!!... ¡llamen a la policía y sabrán de lo que soy capaz!!... mi padre estaba sentado al lado de mi madre, callados… y todos arrinconados muy asustados, nadie se atrevía a decir nada, recuerdo a mi tía Severa y a Dora, haciendo muecas cada vez que las mirábamos, y nosotros le decíamos a Dora que no dejaba de gesticular: ¡¡Cállese la jeta!! No diga nada… está endemoniado y puede cometer alguna locura.

No recuerdo el motivo, tal vez algún reclamo, pues todo lo que sucedía se le echaba la culpa al pollo piropo, y ese día estalló, recuerdo un empujón a mi padre, porque él le reclamó algo, y de ahí corrió a buscar la escopeta…

Pero al fin entregó el arma, bajó la guardia y como un niño empezó a llorar…

Al pasar el tiempo, cada detalle es recordado, con cada una de sus historias de vida, donde nunca descansó, sus ojos no tenían ese brillo del ayer, había perdido de a poco la visión, lo vi tantas veces debajo de las llantas de los carros, y un sentimiento de culpa, como de todo lo que dejamos de hacer por él, aparece.

Lo escuchaba muchas veces, pero él siempre gritaba, maldecía…
Si lo hubiéramos dejado maldecir, gritar, vociferar…tal vez hubiese sacado todo ese veneno que una sociedad injusta le dio.

Nadie le hablaba, fueron varios días que impusimos silencio, nadie lo miraba… pero él me llamó, lo recuerdo tanto, que no aguanté más y me senté con él un momento… ese último momento, y lo vi salir con la caja de cartón, a buscar futuro en Barranquilla, al lado nuestro primo Isnardo, un futuro que nunca fue, y que de nuevo lo estrelló contra la misma pared, y la pared le cayó encima, sobre sus esperanzas y sueños…

¡Ya nada importa!… el tiempo pasó factura y nos pasará a cada uno, por todo lo bueno o malo que hayamos hecho, eso decía mi madre, y a mi reina todo se lo creo.

Se llenó de tanta azúcar, sus comidas rápidas de coca cola con pan y dulce, acabaron con su vida, sus pocas alegrías, y el pollito se fue a buscar una mejor pradera, esa que a todos nos tocará en cualquier instante, cerca de la gallinita de los huevos de oro, que siempre lloró escondida en cualquier rincón, y también me preguntaba a veces: ¿En qué fallé?... quise que todo fuera lo mejor, ¡pero eran tantos!… lo amaba más que a todos, pero en algo me equivoqué, y ahora no puedo hacer nada, sólo tomar el rosario y orar por él.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 22/13






viernes, 20 de diciembre de 2013

AQUÍ ESTOY [44]

AQUÍ ESTOY  [44]

Sí madre, porque fue tan pronto todo
No asimilo todavía mi tiempo sin ti…
Pero un amigo no puede moverse
Ni siquiera sus manos,
Hace preguntas y preguntas, deseando amor
Anhelante de caricias de una mujer.

Sólo dice: aquí empieza la nieve…
Hace mucho frío en las montañas
Y aún en ésta cama que por suerte tengo
Donde me ladean, me suben, me bajan,
Suspiro día y noche por un beso en mi boca,
Anhelo una caricia entre mis piernas,
¿Acaso es que no soy un hombre?

¡Qué triste lo presiento!…
No sé qué decirle, ni cómo aliviar su soledad.
Es que me envicié también a estar sola
Pues desde que te has ido,
¿Con quién he de hablar?

Mi amigo comenta que todos pasan sonrientes
Que se brinda con los mejores vinos,
Se aprovechan de sus tarjetas débito,
Que sus manos no pueden pasar un canal diferente
Pero que ahora, por la magia de la tecnología
Puede usar su voz, y al menos, hablar con alguien.

Él tiene un nombre, un apellido…
Una anciana madre que lo cuida.
¿Y si no estuviera ella?, ¡ya es un tronco cansado!,
Va por los 85, está agotada  y débil…

¡Oh Dios!... Si al menos una mujer
Para recibir un poco de calor de su boca,
Para que sus manos me recordaran que estoy vivo
Y con las  mías se abrazara…

¿Qué me dices amiga?, ¡y tú que te quejas tanto!
¿Podrías acaso regalarme un lametazo de tus labios?
Así como una vaca a su cría… ¿suena romántico?
¡Jajajaja!... desde el cristal de mi computador lo acaricio
¿Puedo levantar tu ánimo caído?
Puedes sentir desde ésta línea invisible
¿Que también me siento sola?

Pero él sólo sonríe… al menos una sonrisa,
Un toque mágico entre líneas negras y blancas
El sonido de las gotas de rocío ajustadas en sus ojos.

¿Ya no sientes frío amigo?
Deja que pase mis labios por los tuyos…
¡Tan solo imagínalo!, lo haremos los dos
Sin pecar… ¿es pecado soñar?...

¡No lo sé!… -responde desde su cama-
Lo alcanzo a ver con los ojos brillantes
Sus manos quietas, inmóviles…
Su cuello ha podido mover
Su boca ha podido abrir
Y a través de los cristales me acerco un poco…

Ven… vamos a morir los dos un tanto…
Cierra los ojos, abre un poco más la boca
Y déjame bendecir éste segundo de vida
Tal vez mañana sea tarde, y no podamos ver siquiera
Cómo caen los copos de nieve del cielo,
Y se arman muñecos con una sonrisa.

Se quedó viéndome a los ojos,
Pasé mi mano por su pecho…
Eestaba vivo su corazón,
Tan vivo, que los dos estallamos en llanto
Como cuando abre una flor
Y el colibrí se encanta.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 20/13






¿QUÉ HAGO? [45]

¿QUÉ HAGO? [45]

Sólo estoy aquí, pensando en ti mi amor.
Veo caer copos de nieve en las sombras de mi pensamiento.
Se deshielan las montañas que ayer estaban vestidas de novia,
me impaciento, estoy intranquila, todo se llenará de agua
y la tierra cada día será menos.

Estoy ocupada meditando en las aves del cielo, en los buitres,
en los niños pobres que cada día tienen menos carroña para limpiar
y menos sueños, sobre los alares de las ventanas.

Estoy empeñada en encontrar la felicidad, pero ella se aparta de mí, como una monja enclaustrada, empeñada en doblar las rodillas por el planeta, los por verdes, por la claridad de un lago.

No está mi madre, ni mi sobrino hermoso más amado, pero me quedan mis lágrimas, para estampar pequeños besos  en mis manos...

¿Qué hago?... ya no tengo a donde ir...
Mi pared en blanco es mi motivo, mis niñas letras como de una infante,
de una pequeña niña que empieza a deletrear palabras, pero me quedo con las mismas: hojas secas que se empeñan en caer de las ramas, bosques, cascadas con sus colas pálidas en búsqueda de su amante mar, para entregarse plenamente a sus aguas, cual cortesana enamorada  y correspondida al fin.

¡No hago nada!... busco Señor del viento un poco de tus alas.
Les contaré, que mi sueño de joven era ser monja, pensaba que ser monja me acercaría a la verdad de la existencia, pero no, la verdad está en los ojos de los oprimidos y cansados, en los buitres hambrientos, mis pobres niños que se visten de trajes negros y deambulan, vagan en el cielo, y desde arriba buscan la podredumbre de nuestras almas, pero ya nada les queda,  porque también están muriendo de hambre.

Soy una vaga del Internet, no tengo un amor que salga conmigo a la calle de la mano, porque vive ocupado en su libertad,  soy una egoísta, decidí hoy que será libre, y yo también, y es aquí donde puedo volar tranquila, extender mis alas del pensamiento y buscar sobre la más alta montaña ese amor único, de nombre  Dios.

¿Existes?... muchos dicen que no...prefiero decir sí... ¡existe!... Él es el mundo,  es el universo, es el cielo en el anochecer vestido de lágrimas brillantes, es la luna y el sol, y soy parte de lo mismo, del mismo Dios de mis sueños, que me hace llorar cada instante, pues no puedo cambiar el mundo, ni hacer que el mundo voltee su mirada hacia el verde de las montañas...

Los grises se alimentan de los bosques, el cemento se roba la vida y el espacio se cunde de ángeles...

¿Y qué hago?, ¿cómo puedo ser parte de un cambio?...
Me sonrojo con el sol, busco un azadón y quiero perderme en el bosque, con todas las semillas de mi corazón, para cultivarlo de rosas blancas para mi madre.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 20/13