lunes, 15 de julio de 2013

MALA ENERGÍA [110]

MALA ENERGÍA [110]

 Le doy la espalda a la mala energía, a la risa burlona  de quienes creí mis amigos, pero invito a los que son sinceros a que me sigan.

Se nos ofrece una senda llena de atajos, nada es fácil en la vida, pero podemos sortear cada espina, cada roca puesta para que tropecemos, y agradecer también por ellas, pues  permitieron el dolor, y a la vez, reconocer a los amigos, que  nos dieron la oportunidad de practicar el perdón.

Es difícil conseguir la santidad, pero hacia ese camino nos dirigimos todos, en tratar de ser cada día mejores, no en parecer, y ante todo, en quitarnos la máscara de la hipocresía y ser nosotros mismos, para poder reír de buena gana, pero disfrutando de los segundos que nos quedan.

Debo vivir mi hoy, como si fuera a morir en un segundo. ¿Sabes acaso el día de tu muerte?... Es tan segura que nadie se escapa de ella, por más dinero y poder que tengas, por más pobreza y maldad, por más dulzura y santidad, por más belleza o fealdad, en la muerte nos igualamos.

Raquel Rueda Bohórquez

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¿QUÉ DESEAS? [111]


¿QUÉ DESEAS? [111]

¿Después de tantos años, dices que me amas
con el desdén de tus miradas arrogantes
que entre cántaros de hiel inundó un río,
palideciendo el amor con la distancia?

¿Dices después de tanto tiempo,
que todo fue un error de juventud?

Una y otra vez perdonaba tus insultos,
una y otra vez tus insolencias...
De nuevo otra mujer ocupaba tu mirada
usurpando hasta mis derechos en tu almohada.

¿Dices que todo cambiará de ahora en adelante?
¡Ya no me importan tus caricias,
ni tus besos mentirosos!

¡Sigue revolcándote con cuanta mujer de la calle!
¡Sigue ufanándote de tus poderes de macho!

Hoy he mirado a mi interior...
Ha madurado la fruta sin tocar,
se desnudó la piel una y otra vez,
en espera de la gracia de un beso.

Se achicaron mis ojos de llorar
y el amor si existió alguna vez, ¡murió!

Puedes correr tras de una falda y otra,
desear de las ricuras entre sus piernas...
Puedes pagar con tu dinero sus favores,
¿Acaso me importan tus caricias de mentiras
y la falsedad de vida que me diste?

¡Corre!... hasta los celos murieron...
Estoy viendo hacia la montaña con ojos brillantes,
pueda ser que persiga un lucero de voz apacible
o tal vez... que muera solitaria,
pues no nací pegada de tu piel.

Pero no será otra vez
que te permita regresar al nido
donde finiquitó el tiempo.

La orquídea ya no te desea,
otros asuntos de más altura,
me quitan el sueño.

¡Coge tu mochila con mis deseos y lárgate!
Me queda el recuerdo de tus hijos
que por siempre llevarán tu sangre...

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 14/13  



DESNÚDATE [112]


DESNÚDATE [112]

¡Desnúdate señora!
Muestra las sendas del tiempo
donde arropada tantas veces
en vez de vivir estabas muriendo…

Diles que hay voces que te hablan.
En la noche se vuelcan en locuras,
te dicen versos al oído
y te convierten en mujer bajo las sábanas.

¡En tu cuerpo también hay fuego!
Se enciende un huracán
y lo apaga la lluvia.

Abriga el sol en tus mañanas,
sueñas con el navegante ausente
que te hace el amor al vaivén de las olas.

Cuéntales que es mentira lo que dicen
que de monja has vivido muchos años.
Se volvió rebelde la dama a punta de versos,
con ellos haces el amor y le desnudas.

Ayer luz de abril,
hoy viene julio lleno de novedades,
la brisa tocó a la puerta
tenía rostro de varón y cabello cano.

Una luciérnaga en la noche te descubre,
la luna, cortesana de todos los amantes,
te deja un rayo pálido en tu ventana.

¡Eres amante de sus manos!

Tibieza de la soledad añeja
son las noches de soledad,
hablando contigo y conmigo
escuchándonos señora mía,

abrazándonos al mismo tronco
cual hiedra en la pared nívea
donde bordan versos las arañas.

¡Sonríe!,  que al reencontrarte resucitas,
y al cerrar los ojos,
¡haces lo que te da la gana!

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 14/13  



¡GRANDE MI JEFE! [113]


¡GRANDE MI JEFE! [113]

Aquí no hay grandes,
todos somos iguales.

¡Gigante el sol
que se entretiene con humildad
sobre los verdes pastizales!

¡Aquí nadie es gigante, no señores!...
Simples pasajeros en el tren de la vida.

Un corto viaje nos enreda en el camino,
nos esfuma en cualquier segundo,
nos resucita tal vez en otra esquina.

Aquí no hay doctores de leyes, ni corbatas de oro...
No hay reinas que estén sobre el sol como María
ni diosas que destruyan la maldad,
pisoteándola como ella,
pues lo único que vence al odio es su amor.

Los únicos grandes están de rodillas,
doblan el cuello con ligereza las garzas
y reciben un premio bajo sus pies.

Levantan vuelo las águilas
y bajan a buscar tibio sustento.

Aquí todos tenemos que agachar la mirada
para tomar el alimento sobre la mesa
y elevarla  para tragarlo…

Agradecer a mi Jefe,
grande entre los grandes,
pequeño se hace entre los humildes,
que serán los ilustres
junto al sol de mis mañanas.

¡Nadie se envanecerá más que los lirios del valle!
¡Nadie perfumará más que las flores!

Nacen en cualquier rescoldo del camino, las siempre vivas
muriendo con  las mariposas engalanadas
que desde su fabricada cárcel resucitan
para desaparecer al rato,
cuando más felices bailaban.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 14/13  

MI NOMBRE [114]


MI NOMBRE [114]

No importa mi nombre,
les contaré que algún día tuve hambre,
soñé que era una garza blanca
con falda de satén y seda;
que mis zapatillas se elevaban
una y otra vez, y volaba por el aire
mientras un tipo de cabello rizado me observaba.

No sé lo que sentí el primer día,
sensación extraña, inquietud,
el corazón danzaba
parecía gotas de rocío sobre las flores.

Detallé ante un espejo mis ojos,
parecían los de  tórtola herida,
mis manos temblaban
y calaban los huesos el frío...

Ve... ¡desnúdate...! ¡Empieza la función!
Sus miradas son arrogantes,
olores a veneno  y polvo blanco que toman como vino,
bocas son hienas en espera de su presa pequeña...

¡No tiembles!...
¡No te arrugues que a esto has venido!...

¿Soñaste acaso con ser la dueña del arado y del trigo?
¿Creías que eras la más bella de todas,
y por tal motivo brillarías más que otras?

¡Danza sobre la varilla de acero!
Que todos vean tu trasero bien dispuesto,
que detallen tu figura de guitarra
enflaquecida por el miedo.

¡Danza!, eres la garza que soñabas
el gorrión que buscaba abrigo bajo un pinar
sintiendo los labios de tu primer amor
descansado sobre tu regazo...

Y en el día,
si todo ha pasado,
toma un poco de mi veneno
y duerme un momento,
muere un instante,

pronto llegará la noche
y tus ojos se abrirán
para que seas parte inocente
de sus ruines carcajadas.

No grites que tus gritos son bofetadas
en tanto negocian con tu piel
y tus ideales se los roba el viento,
junto a tu belleza que declina
como el sol en la tarde.

Raquel Rueda Bohórquez 

Barranquilla, julio 15/13  



ABSTRAÍDA [115]




ABSTRAÍDA [115]

Apartada de todo estaba…
Entre el rumor  de la corriente
alas  van y vienen,
contaban sin parar
que de a poco moría mi suerte.

No detallé el amor bajo las rocas
ni me fijé en el frescor del agua sobre mis pies,
ni en la arena que acariciaba la piel cansada.

Me quejaba siempre de mi suerte,
tenía manos, ojos, boca,
todas mis extremidades completas,
no era la más bella,
pero el espejo me sonreía.

Me alejaba cada vez más del bullicio,
me aparté de los brillos de la noche,
y las luciérnagas me seguían en sus travesías.

El toche cantor, los grillos, las pequeñas ranas
que en cualquier rincón le sonreían a la vida.

No descubrí bajo un gajo de rosas rojas
el nido de un colibrí,
ni sus pequeños luceros de ojos encendidos
ni los detallé volar, ni ver a sus  padres
dándoles la lección para sobrevivir.

¿Acaso no vi pasar un águila,
ni la observé bajar en picada?

Se levantó con el impulso  de su fuerza interior
y entre sus garras de filosos cuchillos
un poco de carne le robaba al mar,
en tanto un ángel tomaba su alma
y se perdía con ella en el infinito.

Tanto tiempo me ocupé de mi dolor
que olvidé mi entorno...

¿Acaso detallé alguna vez
a la oruga fabricar su cárcel?
¿O me di cuenta,
cuando la magia de la vida
la convertía en mariposa?

No advertí de sus graciosas alas besar las flores
ni descansar feliz sobre una roca...

¡Qué poca cosa soy!
Pero vuelo sobre las aguas cristalinas,
me arrodillo para ver el azul del cielo,
me doblo ante tu amor bondadoso
y te descubro en cada hoja del camino.

¡No más!...
Hasta aquí llegaron mis llantos,
el mar se rebosó  de sales de vida,
así llenaré mi corazón del arrullo de las olas,
del beso de sus aguas sobre los acantilados
con los ojos bien  abiertos y el corazón desnudo.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 16/13 

MI PASTOR [116]


MI PASTOR [116]

Mi Pastor decide que no eres el más pecador, que no soy la más perversa, que estás llorando ahora pero no eres el más sufrido porque él ha decidido tomar tu carga y llevarla sobre su hombro.

¡No te afanes!...¡todo pasará!, así pasa la corriente de una cascada y se renuevan sus aguas, pasa la noche y llega el día, pasa la vida y viene la eternidad...

Hablaremos de hoy como si fuésemos a morir ahorita, y no más tristeza, ¡no más llanto!... A detallar la belleza del paisaje y  dar la mano a quien esté caído, esa es la misión que tenemos.

¿Será que con letras se puede ayudar a otros o con buenas palabras?, no basta, tenemos que poner en práctica todo lo que hablamos...

Tan pecadora soy, no perdono las traiciones de mi esposo... ¡Es que el engaño duele tanto!,  pero mi Jefe lo perdona y a su vez me perdonará a mí, lo que Él no perdona es que siga siendo alcahuete, pues  parece decir: Oye... ¿qué te pasa?... ¡No viniste aquí por un rato a llorar!, ¡te envié a ser feliz!... no a que permanezcas en una cárcel con quien no te ama ni te merece, por esto sí, ¡te daré fuerte con mi cayado para que dejes de ser tonta! , observa mis huellas, sígueme y verás lo que es la felicidad.

¡Pero basta ya!,  doblarás el cuello ante tu Jefe y Señor, sabes que no tengo rostro, porque Yo soy el rostro y soy ese universo en donde estás, ni una hoja mecida por la brisa lo hace sin mi voluntad.

Soy tan oveja perdida, que siempre te busco en la soledad y te encuentro al dormir

Raquel Rueda Bohórquez

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