lunes, 6 de febrero de 2012

EL ENCANTO DE LA NIÑEZ

EL ENCANTO DE LA NIÑEZ
Salomé. Bogotá, febrero/12.


 ¿Quién puede robar el encanto de la primavera?
¿Quién como un niño, contemplar la vida?
¿Quién  como rosa en todas  las estaciones de la vida,
Regalar ese beso perfumado igual al suyo?

Aquí estás… ¡la bella niñez tan consentida tan amada!
Tibias manitos que siempre donan, que siempre regalan,
Labios tiernos oración eterna en nuestro corazón…

Es pequeño el jardín para tus ojos…
Te extasías y te contentas con todo y con poco
Hueles los perfumes de la vida y te agradan;
Te gusta el canto de la rana, te encantas con sus saltos…

Adoras la humedad de los prados, 
El olor a fresco de los pinos…

¡Qué adorable la vida de los niños!
Qué bello observarlos sin desear verlos crecer.

Queda ese aliento por siempre a orquídeas.
La brisa  fresca y fría de la mañana
Que como el aliento de alguna flor del campo,
Marchó en medio de llanto y su belleza fundida
Voló con las gaviotas de la tarde…

Aún así… belleza, candidez, espuma blanca,
Eres el perfume de la vida que contemplas.

Cada día una rosa blanca…
Cada noche un espumoso y tibio tetero
Con un pecho que te descansa, mientras sueñas,
Con ángeles que siempre te elevarán…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12

RECORDANDO A MI VIEJO



Qué hermoso recordar esa infancia...
Los mínimos detalles de la vida
Tus manos... Las mías...
Tus cantares como ruiseñor al viento
Tus abrazos morenos con sabor a lluvia fresca.

Qué bello retornar al ayer
Las faldas de mis montañas...
El chillido que no adivinas
El mirlo negro, el blanco...
El toche trinando siempre
Tu cálida voz en las mañanas.

Qué divino recordar ese ayer
Las mantas tibias abrigando
Tú mi padre tan bello, tan amado
Hoy tan lejano y ausente
Tan gris en mí mirada...

Qué fantasías vividas
El roble no terminó de envejecer
El comején destruyó tus pulmones
Donde tantas veces suspirabas
Por esas piernas sonrosadas
Y esos pechos de pomelo.

Aún así ahora yo,
Esperando llegar a ti de nuevo,
Éste paisaje tan hostil tan duro…
¡Éste ambiente que se torna huracanado!
Olvidando que ayer en tu preciosa estancia;
Mi vida hermosa dibujaba
Entre inmensas rosas y margaritas
Y enredaderas que ha matado el tiempo,
Entre lágrimas vestidas de azahares.

Barranquilla, febrero 6/12


domingo, 5 de febrero de 2012

UN PEQUEÑO PASEO


Acabo de llegar, mucho calor, rabia porque tumbaron un árbol que sembré hace 3 años, impotencia por no poder cambiar nada en el mundo, la misma tristeza que llevé sólo un poco más inconforme...

De regreso como siempre observar el atardecer, no puedo evitarlo, es una costumbre y allí estaba, ese cielo tan rojo y tan inmenso, pareciera partido en dos partes pues una nube gris pasaba por el centro, a los lados... muy brillantes parecían diamantes de todos los colores, hoy encontré violetas, rojos encendidos, naranjas, amarillos en varios tonos y todos los azules que te puedas imaginar, sentí que al menos valió la pena, mirar hacia ese ocaso como un regalo diferente cada día y simplemente cerré los ojos...

Aquí estoy... he despertado nuevamente y ahora es un sueño nuevo; encontrar aquí muchas personas a quienes amo y que han sabido apreciar amaneceres y vislumbrar la vida de otra manera con versos que enriquecen el alma y regalar cada día una palabra de aliento a quien la necesite.

Todos los abrazos que alguien entrega, se convierten en perlas tibias que bajan en silencio con un nuevo brillo y como siempre se descansan y desaparecen sobre una tímida falda aún sin levantar de doña Clotilde...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 5/12

MI BONGA

MI BONGA

Era una pequeña bonga que encontré por ahí…
Como queriendo robar al tiempo algo
Apresurada la tomé con tanto amor;
Quise una oportunidad para ella…
Cuando diviso ese espacio a veces tan hostil, tan rocoso…
Pero  ella agradecida a pesar del terreno reseco
Poco a poco levantó su rostro y su tronco pequeño y mínimo
Con una fuerza implacable la de querer vivir y abrigar
Se levantó…  su tallo verdoso y sus vetas grises me inspiraban un abrazo
Me sentía feliz cuando llegaba y la observaba cada vez más alta y fuerte…
Envejeceríamos  y en sus ramas anidarían todas las aves por venir.

Estaba segura de que ella tendría todos los años, muchos años más
Que en mi vejez si acaso llegaba a ella, aunque ya estaba cruzando mi esquina,  la abrazaría como solía hacerlo,
Le hablaba con cariño y con suavidad sin que nadie me escuchara… “vas a ser un gran árbol… mi árbol amado”.

Hoy llegué a buscar a mi tesoro, fuerte y robusto en medio de un simple jardín
Poco cuidado a quien no se prodigaba ningún amor, pero convencida de que ella
Estaría ahí esperando mi llegada, sin moverse a ningún sitio,  Mi vista se dirigió ahí… un vértigo extraño…  ¡era un árbol precioso, llegaría ya tenía señales de gigante!!… ¡Mi árbol!... Sembrado por mis propias manos con una bendición que nadie escuchó…

Ahí estaba… no hubo despedidas ni siquiera derecho a un reclamo…
Tendido como cualquier muerto, sus raíces quemadas con ácido
Sería lo mejor para que no despertara nunca más.

Sentí mucha rabia, impotencia ante las actitudes ajenas…
Tristeza porque no puedo decidir por la vida de nadie ni protegerla ni estar ahí…
No comprendo por qué todo lo que siembro alguien lo destruye
Y recuerdo a Orlando pidiendo un perdón un día antes de su muerte:
“Perdóneme señora… yo no quería hacerlo, pero tenía que obedecer”…
Cada planta, cada árbol que sembrara tenía una orden de arrancarlo
Y ahora, creo que la vida es algo dura conmigo y que aún no entiendo los motivos
“sólo deseaba ver crecer a mi hermosa Bonga”, quería estar ahí bajo ella
Esa sombra que ya abrigaba… pero  la indolencia, la crueldad y las espinas del camino empeñadas en dolerme el alma, perseguían cada acto de sembrar,  yo sólo me consuelo dejando su historia, para que nadie olvide que allí… cerca a un kiosco viejo, alguien se sentaba a ver crecer una hermosa bonga que nunca fue.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 5/12






sábado, 4 de febrero de 2012

HUELLAS...

.
Así con paso lento termino mis días
tan pocos atardeceres tantas oraciones
tanta paciencia, tantos amores
tantas sonrisas como hermosas flores.

Así como una niña grande camino
mis pasos nerviosos, me aterra ese fuego...
miro el mismo cielo que miran los tuyos
sólo callo... sólo paso... sólo sigo...

Así como una brisa suave
pasaron los días, pasaron los años...
se endureció el roble subió la enredadera
se blanqueó mi cabello, mi sonrisa se esfuma...

Así como las violetas...
dulces, pequeñas, cándida hermosa
mi niña preciosa arrullada en la cuna...
hoy eres esa diosa que endulza mi alma
mi viejita santa...¡con todas las arrugas!.

Así como las ostras se esconden... se duermen
guardando en su pecho el valioso tesoro
te ocultas conmigo, guardando en tu vientre
el hilo que nunca romperán las olas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 4/12

DEJA QUE TE DESNUDE LA BRISA...










Deja que esa bravía brisa te bese, ¡que te desnude!
Que se sienta vibrar el oleaje robándole el sueño al silencio
Que las caracolas se escondan tímidas en el acantilado
Mientras pienso en ti... en días sin nombre.

Deja que esas canas las besen los huracanes
Es un maravilloso tiempo para no mirar atrás
Viendo ese ocaso entre dorados besos;
quiero imaginarme aquí contigo...
bebiendo esencias de mar.

Deja que desnuden mis pechos el viento
Aún puedes tomar esas rosas en tus manos
Aún suspira mi pecho como una quinceañera
Con las brisas que atormentan los senderos llanos.

Deja que las olas abracen los arenales
Que se fundan las dos como una sola
Y en su eterno vaivén... como las almas solas
Encuentres la caracola que encontré para guardar mis sueños.

Deja... siempre deja... ¡al menos una cálida sonrisa!
No siempre tanta aridez con tu soberbia estampa
Que llenas de pesar cada día que pasa
Pero yo sola la felicidad buscaré
Cuando al ver el azul cielo... descubra,
Que el canto del águila que pasa altanera
Es ese llamado que espera por mí.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 4/12

SUEÑOS DE AMOR





Me gustaría estar siempre despierta...
no viendo los horrores de los que somos capaces
sino todos los alcances hacia el bien que tenemos
pero que poco ponemos en práctica.
Me encantaría levantarme siempre a la aurora
no tener un listado de recibos para pagar
estar desnuda mostrando mis gordos y mis tetas
sin importar que reparen en esa desnudez vana,
sino respirando aire fresco entre las montañas
y haciendo el amor cuando se debe hacer.

Desearía... no cerrar nunca mis ojos...
creo que si duermo muerta estoy
y cada segundo es tan valioso no quiero perderle
aunque el mío a ti no te importe sino vivir... vivir...
siempre hacer lo que deseas y sería bello despreocuparme;
no lanzar al viento flechas que hieran y permitir
que extiendas las alas a tu placer...

Quiero mirar esos ojos como caramelos frescos
esa boca como durazno jugoso...
quiero ver esas flores hermosas de tus pechos
y perderme días enteros contigo abrazando el sol
en una desierta playa... sin más vestido que mi amor.

Sería hermoso, ese pensamiento de Neruda...
hasta hoy tan desconocido para mí...
poder interpretar la muerte como otro sueño
que nos llevará a extender las alas nuevamente
con la placidez de la brisa que
no se ve...
pero que se siente.

Aprender a salvar todo lo que queda
y entregar ese amor que sobra y se desperdicia
sembrando sólo vicios que condenan
que riegan de sangre las laderas
y oprimen... matando los sueños por vivir.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 4/12