jueves, 16 de enero de 2014

LOS POBRES DEL CIELO


Imagen: Alex Rueda Jiménez

LOS POBRES DEL CIELO

Ahí estaban mis pobres del cielo…
¿Qué habrá para comer hoy?
Si no hay abajo alimento, menos arriba
Si no hay amor en sus corazones
¿Cómo encontraremos algo para sobrevivir?

Aquí estamos, sobre la muerta vida
El tronco vencido por una sierra
Que con furor chilla y destruye
Mientras volamos, hambrientos
Buscando al menos el hedor de la muerte
Ese vicio que nos mantiene al filo de la vida.

¡Qué no cremen los muertos!
En el centro de una montaña lejana
Dejando sus huesos al bosque
Sus carnes corroídas desaparecerán
Serán almas en vuelo sobre las brisas
Viendo el azul mar desde nuestros ojos.

¿Quién inventó el negocio de cremar la carne?
¿Ahora qué haremos?, ni siquiera los muertos nos dejan
¿Qué oficio tendremos ahora?, si para ello fuimos creados
Para limpiar el hedor del bosque, y vivir felices
A pesar de todo.

Mis niños del cielo, padecen de hambre
Se acaban de a poco, ¿será que pueden comer granos?
Tal vez se vuelvan como las gallinas criollas
Y en vez de ser ellos quienes nos devoren
Cambiemos su destino, por esas crueles razones
De los que parecemos humanos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 12/14

A TI

A TI

Un ave emprendió vuelo al infinito,
Con sus alas extendidas no lloró sino que cantó...

A veces los escucho, cuando hay mucho silencio...
Cuando una honda melancolía viene sin saber la razón...

Es un ave que se confunde con el sol y no se quema...

Cuando estés triste y abatido, déjala que trine,
Llegará como una leve brisa fría sobre tu cuello,
Para decirte: No llores por mí, que soy libre ahora...

El viento el mi amigo,
El mar azul es mi refugio
Y el cielo es la meta en donde ahora estoy.

Mañana, muchas veces me afané por ese día...
Pero ese mañana era hoy...

No te apures ahora y vive la vida...
No persigas tantas cosas, que nada vale en el momento final...

¡Soy tan feliz!...
Pero más lo sería si los veo afrontar cada prueba
Y pasar el trago amargo de la ausencia,
Donde faltaron abrazos y besos...

Un perfume ahora...
Una flor que parece pasar por tu lado...
El canto de un sinsonte...
Puedo ser yo quien persigue tu sombra y te protege ahora.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 12/14


PARA TI, PARA MÍ

PARA TI, PARA MÍ

Cuando quieras decir algo, simplemente debes decirlo, aunque los silencios hablan más que muchas palabras...

Cuando debas quejarte de alguien, no se lo digas a otros, hay maneras para hacer llegar tu mensaje.

No te quejes si tienes hambre, ya que ella nos ayuda a ver que otros también la tienen, y que no se siente bien.

Cuando quieras hablar conmigo, hay una bandeja de entrada, no pongas burla a lo que otros hacen, mira a ver qué haces…

Cuando tengas hambre, no me reproches nada, tal vez aquí también hacen falta muchas cosas, pero tienes la oportunidad de trabajar y conseguir tu alimento, yo trabajé desde los 8 años, no soy una santa, pero tampoco me gusta que me humillen, hay que levantar el rostro, no importa si hay hambre, si nos da temblor en el cuerpo, si a pesar de no haber nada ahí, sientes ganas de vomitar, es normal, eso no es malo, lo malo es juzgar a los demás y hacer juicios severos, sin conocer a la otra persona, ni las goteras de su propio rancho.

Si los demás tienen más que tú, ¿es acaso tu problema?, ellos tuvieron más suerte, pero no te afanes por eso, tu historia también puede cambiar, si dejas de mirar el camino ajeno…

Ahora, procura ser un ejemplo no para los demás, sino para que te sientas orgullosa de ti misma, no hables nunca de tu familia, pues en los momentos difíciles, es la familia quien está presente.

¿Qué te vistes con ropa ajena?, ¿te da pena eso?, pena debería darte que botaras lo que otros te regalan, también mis primos me regalaron su hermosa ropa, y fui orgullosa con ella, más no soberbia, tenemos que ser humildes y agradecidos, en épocas difíciles la familia estuvo ahí como abejas en la miel, y también nos llegó el momento de escoger la ropa sin estrenar, para donarla a otros que no tenían posibilidad de comprar.

¿Qué tengo muchos perros y gasto dinero comprándoles la comida? ¿Crees que ellos son mi ruina?... en épocas difíciles mi Jefe me dijo algo al oído, y ellos me ayudaron, ahora mi turno es ayudarlos y darles lo que necesitan, pues a mí ninguna persona me regala un grano de comida para ellos, todo viene de la mano de Dios y no me hace reclamos.

Deja tu perro orgullo, yo estoy tratando de abandonar el mío… ¿finalmente de qué sirve eso?... de nada… cuando tengas hambre no hables de tu familia donde sobra la comida, simplemente llega de visita a la hora del almuerzo, o antes, siempre habrá algo para brindar con amor, pero no renegar de nuestra suerte, porque estar vivos es de por sí un tesoro, y por ello debemos doblar las rodillas cada segundo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 13/14

EL OJO DE DIOS


Imagen: Internet

El ojo de Dios, mi hermano Pablo sabía tejerlos muy lindos, yo lo descubro cuando no permito dañar mi propio cuerpo, no importa que me escupan insultos al rostro, ¿qué hacen con el regalo vida que Dios les ha dado?, puedo levantar el rostro y decir que nunca he fumado marihuana, ni he probado porquerías, aunque recordándolo bien, si he probado porquerías, cigarros que es algo parecido, un cáncer, ¿sería por ello?, pero tuve el valor de gritar: ¡¡No!!... tráguese usted solo esa porquería si es lo que desea, pero conmigo no cuente, yo valgo mucho más que eso...

Además, quiero estar sobria siempre, disfrutando de cada segundo de vida y salud.


Recuperé mi fuerza, mi Jefe divino me regaló la oportunidad de vivir dos veces, y tal vez muchas más... estoy en la tarea de no quejarme y dejar de llorar, pero también en la misión de ayudar a otros a que no caigan en el error de seguir el juego a los criminales que viven del dolor ajeno, como son los expendedores de drogas, los falsos amigos, las falsas amigas, ojo... observen al cielo, o a cualquier lado... ahí está el invisible viendo lo que hacemos  con el regalo que él con tanto amor nos regaló...

Éste momento basta, para que retomes tu camino, para que inicies a caminar por tu cuenta, y no con los pasos de otros...

Y ojo... yo no desperdicio el agua, reciclo el agua de la lavadora, segundo enjuague, vuelvo a lavar la sucia, el resto para lavar baños, para la calle, hoy sucedió algo que no me gustó, no tolero los abusos, una manguera regando con el agua limpia, tal vez lavando algún carro, no lo sé, pero a poner coto, porque abusar de los demás es fácil, lo importante es decir ¡BASTA!... que no crean que soy una boba porque paso muchas cosas en la vida. 


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 13/14

TERCERA EDAD


Imagen: Internet

TERCERA EDAD

Me da una pereza hablar de la tercera edad, ¿creía acaso que los años no llegarían?, me siento afortunada por ello, y mejor no me quejo, pues muchos niños, jóvenes, otros a quienes ni siquiera dimos la oportunidad de vivir pues decidimos abortarlos, otros que por cosas que no sabemos no pudieron nacer, pero aquí estamos con arrugas o sin ellas, con achaques muchos o pocos, amaneciendo, trasnochando, pasaron los calores de la juventud y avistando el reposo de todas las cosas que antes nos convertían en hadas, y hermosas bailarinas, en doctoras, en jefes de algo, para simplemente ser personas de la tercera edad, aceptando los achaques que vienen y van, los dolores de pierna, ¿qué será esa joda?, una tiranta que sube y baja, un ardor extraño aquí o allá, esa vaina reseca que ya no se moja, o cuando se moja parece otra cosa, que el páncreas, que la vejiga, en fin achaques propios de la edad que no son para nada temerarios, pero sí hay que iniciar a ese algo que se llama: Aceptación.

Linda edad, cada una tiene la maravilla de algo, lo hermoso de saber que pasamos por la vida sin dañar a otros, comulgando el pan nuestro de cada día, participando de la lluvia, del sol, de la bendición de un árbol, de la delicia de vivir alguna vez en una pieza acosada, con un adorno que se volvió un demonio de un momento a otro, y terminamos sacándolo a la calle, o terminó la bruja sacando nuestras cositas a la calle para buscar un refugio aquí o allá, pero la vida, el gran don divino que nos permitió llegar a ésta edad tan maravillosa, no importa si no voy tomada de la mano de un amor, él se quedó en el camino con su orgullo o pudo ser el mío, que se cansó de perdonar ultrajes, y sigo de mi propia mano, abriendo caminos en mi hogar, preparando un arroz con atún con las indicaciones de mi hija menor, que no sabe ni preparar un tinto, pero bueno, aceptar, siempre continuar con dignidad, abonando el camino para cuando seamos sembrados para una eternidad.

Ayer falleció el hijo de un primo, por respeto a su familia prefiero guardar silencio, dejar en manos de mi Jefe divino su joven vida llena de sueños y esperanza, pero todo le pertenece al dueño del huerto, y sólo él sabe el día de nuestra marcha, por algo nos permite quedarnos un momento más por aquí.

Hablaba con mi hermana Sofía, de lo que viene ahora para nuestra generación donde ya hemos despedido demasiados amigos y familia, pero es más triste tener que despedir a un hijo, que la providencia nos proteja, y seamos nosotros quienes marchemos primero, porque ese dolor ha de ser terrible, nadie podrá nunca consolar a un padre, o a una madre que pierde a su joven muchacho, ese consuelo llega de lo alto.

Hablábamos de que el tiempo se acorta, pero no sabemos cuántos segundos ni minutos, pues es tan incierto nacer como morir, pero es un paquete que viene completo para todos.

Me da pereza pensar que vienen los achaques, que antes podíamos lidiar una gripe con agua de panela con limón, pero ahora no podemos, debemos cuidar al máximo nuestros segundos de vida, pero hagamos esto o aquello, la vida no es nuestra, y el día que nos sintamos más fuertes y sanos, vendrá mi amiga parca por alguno de nosotros.

La jartera de los dolores, ¡qué pereza!... las tirantas, que me duele la pata, que me duele la cintura, que la nuca, que las nalgas no existen y toca colocar un cojín, que la brisa me jode, que ya no voy a misa, que se va a condenar al infierno, que el rosario de misia escopeta, que las astas, los triglicéridos, la presión alta, eso es lo que me da mucha pereza de pensar en la tercera edad, lo demás vaya y venga, pero saludables, con ganas de bailar, y que la muerte llegue cuando estemos con la más enorme sonrisa en el rostro, así la quiero, que no esté triste como tantos años, estoy en la tarea de mantener esa sonrisa de mi madre, tan bella, con esa mirada dulce como la miel, eso le pido a mi Jefe amado que pueda lograr, y si viene la cuarta edad, que sea bienvenida con un bisnieto en mis rodillas, mientras chasqueo los dientes para que se asuste y le abro la boca de gigante y le muestro las garras de bruja, hasta que se acostumbre que su bizcabuela es lo más bello que hay para amar, abrazar y consentir.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 13/14

GRITOS DE MUJER

GRITOS DE MUJER

Hay un grito de mujer ahogado dentro de mí, me dicen, no lo diga, no lo repita... Puede ser peligroso, parecen buitres al acecho, pero mis niños del cielo andan con hambre, entonces no los comparo con ellos, parecen hombres muertos, sin alma, que sólo nacieron para el mal.

Mi grito se ahoga, parece que muere dentro de mí, como mueren las esperanzas de un pueblo cuando los corruptos son quienes dominan todo...

Me pregunto: ¿vale la pena?... Estamos sin garras ni alientos para luchar, y al fin grito con mi último aliento:

¿Habrá un país que me reciba con mis hijos?, me quiero ir, necesito un empleo digno para ellos, que puedan estudiar donde no tenga que empeñar lo poco que tengo, que puedan trabajar sin ser explotados, que puedan tener sueños, y no como mi generación, tan pisoteada, los sueños se van por las cañerías de los dueños de todo...

Y ahora... ¿Quién podrá defenderme?... Ni siquiera eso se puede... Porque los seres sin alma están al acecho de cada palabra escrita, de cada reclamo y cada voz...

Le dejo a la brisa mi reclamo, porque a ella no la podrán asesinar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 14/14


CUANDO

CUANDO...

Cuando no me vean más por aquí, 
No se asusten…

Es que estoy buscando una verde hoja 
Para dormir un poco 
Y despertar cuando el sol esté más ardiente...

Si ven dos alas sobre una rosa, 
Si ven dos ojos de mariposa...

Pero si no me ven... Tranquilos...
Es que todavía no he podido abrir
La pequeña cápsula de mi eterno nido...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 14/13