domingo, 14 de julio de 2013

DORMIDA [117]


DORMIDA [117]

No estoy,
vago en las notas del silencio…

No sé desde cuándo,
pero no soy nada,
desaparezco
entre la humareda que lleva el viento.

Cantar de cantares
se anuncian en días despejados,
gotas de rocío sobre las flores,
ahí se extasían de amores las aves
y se llena mi alma de alegría
sin saber nada,
ni distinguir entre sonrisa y dolor.

Un compás de brisa
me acerca a las nubes,
sueño que nada soy
pero me elevo,
cual cometa sin destino me desvío,
y entre las olas
una vez más despierto.

¡Qué raro todo esto!…
Dormir, despertar, ¡no lo entiendo!...

Muero un rato si estoy dormida,
y fallezco también
si estoy despierta.

Y entre las ondas
de una extraña sensación:
¡Oh amor mío,
 te busco de nuevo!

Ven a mi alcoba
que estoy dormida
y arrópame con tu piel
mientras despierto.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 13/13 

sábado, 13 de julio de 2013

LA SOLEDAD [118]

  LA SOLEDAD [118]

En éste cantar de la vida
soledad amiga mía:
lleva mis pasos,
anda conmigo...

¡Vamos!,  no parece extenso,
es un camino igual para todos
dibujado en un infinito punto azul
que nos llama,
nos ausenta,
hasta hacernos amigos.

Y voy a paso lento,
Una silla, la brisa regalada,
el suspiro donado
el amor deseado...

Y veo a los ojos, ¡tan lejanos!…
Son estrellas palpitantes
que al cerrar los párpados caen,
sobre mi raída falda.
Descubro que no estoy sola,
acaricio un pecho al cerrar los ojos,
beso tus labios si lo deseo,
quedando un leve parpadeo
con sabor a sal de vida
y un vago anhelo.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 11/13 

SOMBRAS [119]

SOMBRAS [119]

Del cielo estrellado mis suspiros,
de la luna su blanca cabellera.

Honda melancolía
parece adueñarse de mí,
penetra con sutil pereza la ventana.

Si a recordar momentos me entretengo,
entre tu acolchado nido de golondrina:
¿Es la sombra de mi cuerpo un sueño,
o es tu alma quien me adivina?

Entretejiendo versos sin saber a dónde van,
me levanto una vez más pensando en ti,
en los surcos dulces de tus manos,
en tu especial fragancia de alhelí.

Quiero regresar al nicho del abrigo
y encontrarme sobre tus mullidas piernas.

Una vez más tus ojos tan queridos,
Otra vez  buscándote en las sombras…

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 12/13  

HORMIGA [120]

HORMIGA [120]

Dame un poco de tu rincón para vivir,
con ahínco me impulso y puedo...

Es la esperanza el recurso del valiente,
y la fe el motivo que nos sostiene.

Soy aradora en el desierto,
constructora de madrigueras en las dunas,
habitante silenciosa y mínima
donde mi vida no cambio por ninguna.

Acompasado ritmo al sonar de una guitarra
entre tambores que se ocultan bajo tierra.

¿Sabías que florecen hongos para mañana,
y con esto me entretengo?

Voy detallando cada senda,
la hoja caída en el camino es una elegía
que llevo a cuestas, ¡animosa!

Esa carga perseguida para otros,
agradeciendo a Dios por mi destino
nada pesa porque Él toma mi carga
y la brisa me empuja con donaire.

Me empapo de sales marinas para hallarte,
pernoctar contigo y descansar.

Me arropo bajo un lecho de violetas,
me convierto en amante solitaria
que nace para que otros vivan,
y vive para esperarte un poco más.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 12/13







PALABRITAS [121]


PALABRITAS [121]

No debemos preocuparnos porque nos quieran, tenemos que amarnos como somos, sin creer que somos más grandes o inferiores a otros.  Tan solo vinimos a pasar un rato por aquí, bien o mal, vivir es maravilloso. Cuando no estemos tal vez nos extrañen, y ni eso importa.

Vine a ser feliz y esa felicidad no está en el exterior, vive dentro de mí, entonces no me doy el lujo de aceptar que me manipulen y quieran que sea como otros, quiero ser yo misma, es mi tiempo, mi piel, mi espacio.

Mañana o en un momento, ese pequeño suspiro que es lo único que nos mantiene vivos, dejará de ser, para convertirnos en parte de un sueño, el sueño de no existir en éste planeta, o de permanecer en una cápsula de oruga, para resucitar siendo mariposa, otro segundo, en otro espacio donde el silencio siga siendo mi amigo, y no duela demasiado vivir.

Raquel Rueda Bohórquez

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ESPERAR[122]

ESPERAR[122]

Le doy la espalda a los malos tiempos,
busco de nuevo en los azules un motivo.

Se incendia mi piel
anhelante de la tuya,
camino sobre el arenal
deseosa de tu aliento.

¡Oh amado, que de mis ojos el llanto!:
¿En dónde está ese amor primero?
Quedó desnuda mi piel esperándole;
y desearle es todo lo que puedo.

En tus azules ojos me entretengo,
sobre las olas aletea una gaviota,
luego se aleja de mis ojos
y llega otra vez el desaliento,
la derrota…

Mi alma te busca en el cielo
vestida de níveo traje
con sus alas rotas.

Mi corazón es una campana
que palpita con sus tristes notas.

¡Mira a lo lejos bellos olivares!
Las perlas de mágico verdor tiñen la rivera,
y recostada sobre sus aguas mansas
la vieja flor por ti espera...

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 12/13  





ME GUSTARÍA [123]


ME GUSTARÍA [123]

Me gustaría que fueras tú.
En medio de todo te busco…

Es tu mirar la estrella de mis sueños,
y desaparece prontamente
dejando una estela de humo.

Tallan sobre un tronco un ave feliz,
se transforma la vida con cánticos dulces.

Eres tú el artesano que transforma mi vida
entre verdes bosques y elevadas cumbres.

Me gustaría que fueras tú…

Tienes la dulzura del poeta 
en medio de la nada,
sobre las montañas,
divisando lo que persigo,
anhelando entre quimeras 
el más elevado sueño,
perdido en el infinito,
y no me encuentras…

Me gustaría que fueras tú…

Te observo en silencio,
quisiera hacer un llamado
pero te alejas hacia otros lagos,
hacia otros verdes intensos,
dejando mi corazón con un vacío,
de roca endurecida por el tiempo
esperando una gota de rocío la quiebre,
anhelando ver tus ojos de esmeralda
morir en los míos.

Me gustaría que fueras tú…

Se lo pido a la doncella que toca el sol
y nada que se quema,
a la diosa que suspira olor a rosas
pero nada que sucede.

Ahora te alejas nuevamente,
me dejas con los labios encendidos,
con las perlas de mis ojos tejiendo rosarios
y esperando, anhelando seas tú,
para siempre.

Me gustaría que fueras tú,
bajo la lluvia, desnudos…

Agotando el poco tiempo que nos queda
con el traje del cielo cubriéndonos, 
temblorosos abrazándonos,
perdidos, con los ojos cerrados
sin pensar en nada,
adornados entre colores de pradera
y  luz de fascinantes rayos.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 12/13