EL PINTOR
Hablo del pintor de sueños
El habitante gentil que posa su rostro en mi almohada
Sus manos los pinceles que deslizan mi piel
La pintura de su cuerpo penetrando tibiamente
Donde el hormigón del deseo pareciera fallecer.
Enmaraña con sus labios lo dulce de mis pezones
Aunque heridos, parecieran a punto de reventar
Mi pintor aquí construye sobre un tapiz en blanco
Una obra mágica que tiene sabor a mar.
Huele su boca a limonero
Se preñó de hojitas verdes
El aroma de su pecho tiene sabor a varón
Y una hembra casi muerta en sus brazos resucita
Una mujer reseca, destiló su dulce miel.
Mi pintor de días inciertos hoy los convierte en suave brisa
Se escucha el eco lejano de una flauta mi hijo se volvió cantor,
La voz de la brisa en su boca como gemidos huracanados
Se ha desbocado con su mágico pincel,
Y en un arrullo se duerme, la que parecía yerta
En un traje escarlata hoy me hizo mujer.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, sept. 25/12
Bienvenidos a mi blog, una experiencia de sanación, proyectándonos hacia el planeta verde, y el respeto que debemos al derecho de existir de los seres que nos acompañan en éste corto viaje por la vida. Gracias por ser parte de mi pequeña historia REGISTRADO DNDA REGISTRO AUTOR COLOMBIA
domingo, 4 de noviembre de 2012
UN POEMA NO ESCRITO
UN POEMA NO ESCRITO
¡ Ahhhh! éste poema tiene sabor a espumas de mar y canción de caracolas que se estremecen con las olas...
Tiene el sabor de las manos que acarician, de los encendidos ojos que desvisten tu piel
Esos labios que saben declamar cuando el amanecer pinta gris y la noche aún a pesar de su oscuridad brilla.
Tiene tu poema no escrito una sinfonía que se tiñe de notas de pentagrama
De silencios, de blancas, de negras
De alargados sonidos donde el suspirar me incita a un nuevo beso.
Te robé la música, te robé las sábanas húmedas para pensar en un poema de amor
Navego silenciosa con mis ojos cerrados
Busco en tus brazos el manantial que anhelo
Y me pierdo en el océano infinito del deseo.
¡¡Ahhh!!... Éste poema tiene el remanso de las olas sobre la playa
El suspiro agitado que entregan cuando le hacen el amor a las rocas
Cuando el alcatraz, la paloma, la gaviota…
Aparece el ardiente sol y no lo siento, quema mi piel la derrite
Un fuego me enciende hasta las cenizas y mis ojos se vuelven blancos
Observo los tuyos y parecen de cordero degollado
Y entonces río de nuevo y me convierto en mariposa danzante
Me estrujo entre tu piel y tomo de tus labios todo el néctar
Saboreo todo lo tuyo y entre suspiros alocados despierto.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 4/12
Esos labios que saben declamar cuando el amanecer pinta gris y la noche aún a pesar de su oscuridad brilla.
Tiene tu poema no escrito una sinfonía que se tiñe de notas de pentagrama
De silencios, de blancas, de negras
De alargados sonidos donde el suspirar me incita a un nuevo beso.
Te robé la música, te robé las sábanas húmedas para pensar en un poema de amor
Navego silenciosa con mis ojos cerrados
Busco en tus brazos el manantial que anhelo
Y me pierdo en el océano infinito del deseo.
¡¡Ahhh!!... Éste poema tiene el remanso de las olas sobre la playa
El suspiro agitado que entregan cuando le hacen el amor a las rocas
Cuando el alcatraz, la paloma, la gaviota…
Aparece el ardiente sol y no lo siento, quema mi piel la derrite
Un fuego me enciende hasta las cenizas y mis ojos se vuelven blancos
Observo los tuyos y parecen de cordero degollado
Y entonces río de nuevo y me convierto en mariposa danzante
Me estrujo entre tu piel y tomo de tus labios todo el néctar
Saboreo todo lo tuyo y entre suspiros alocados despierto.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 4/12
A ESE AMOR
A ESE AMOR
Hola amor…
Aún no has tomado mi mano y la espero
Mi guitarròn anhela de tus dedos
De tu pecho mi abrigo
El suspirar de la brisa sobre mis oídos.
Se quedaron todos los rincones de mi existencia sin amar
Tomo lo que queda y me deleito
Busco en las sombras ese amor que cupido me robó
Y de la miel un cántaro vacío encuentro.
Pero me animo una vez más… sé que estás ahí en mi espera
Alguien tomó mi vida y la volvió añicos
Lo dejé con su amante para que ría de mí
Pero la luz de una mirada me desviste el alma
Y me advierte de un mañana prometedor.
Toma mi traje gris y cambia las `sábanas
Me antojo de los rojos encendidos
De los pétalos de rosa sobre mi almohada
Y puedo decir que el ayer quedó en el olvido
Busco en la rama más oscura y lejana
La mirada de un búho en el camino.
Acércate… te espero aunque lejano
Mi piel parece yesca encendida
El oro de mi corazón se desperdició
Y se entregó al olvido sin ser fundido.
Qué rico me sabe todo lo tuyo
Más no sólo es tu piel… es tu compañía
Tu mano sobre la mía en cualquier banca olvidada
Un tembloroso vientre y tus piernas buscando las mías
Una mirada cómplice
Un vino añejo mezclado en nuestras pieles
Sin importar el tiempo basta tan solo un poco de tu amor
Aunque por hoy estés perdido.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 4/12
sábado, 3 de noviembre de 2012
A UNA HOJA CAÍDA
A
UNA HOJA CAÍDA
Nadie
la recordará,
Pasará
como el viento sin ser vista.
Dibujará
su pálida sonrisa
Sobre
desérticos sitios,
Y
ausentes las miradas,
Nunca
sabrán que fue parte de todo
Como
nosotros mismos.
La
hoja no tuvo tiempo de llorar
O
todas sus lágrimas
Se
entregaron sobre su verdor.
Decide
donar su traje nuevo y dorado
Para
volver fértil
Lo
que otros destruyeron.
¿Recuerdan
del verdor de aquéllos días?
También
parecía musitar canciones al sol
Muy
de mañana,
También
tenía un alma
Dentro
de su propia existencia.
Recorrió
tantos inviernos sobre sí misma
Aferrada
a un tronco
Que
finalmente la dejaría libre
Quedando
atrás, intensos veranos
Y primaveras que la volvieron soñadora.
Ya
libre, vuela a su antojo con la brisa
Se
desvanece en silencio
Sobre
cualquier esquina,
Busca
un rincón
Donde
su existencia tenga un fin,
Y
descubre que todos
Tenemos
una misión en la vida.
Raquel
Rueda Bohórquez
Barranquilla,
noviembre 3/12
MIS OCRES HOJAS

Fotografìa: Liz Nayibe Àlvarez R.
MIS OCRES HOJAS
Aquí van a la par con nosotros
Navegan silenciosas y buscan un motivo
Mis ocres hojas de cualquier árbol del camino
Apacientan los ojos elevan mis suspiros.
Marchan sin prisa alguna, danzan y se confunden
Tan nobles cumplieron sus otoños llenas de dignidad
Y viajan veloces a buscar asiento en el corazón del mar.
Un acolchado se reviste de hermosura
Cuando los peces de colores buscan un remanso
Y desaparecen luego con la lluvia
Para ser reemplazadas por otras que vienen presurosas
A ocupar el sitio que el destino les tiene preparado.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 3/12
Aquí van a la par con nosotros
Navegan silenciosas y buscan un motivo
Mis ocres hojas de cualquier árbol del camino
Apacientan los ojos elevan mis suspiros.
Marchan sin prisa alguna, danzan y se confunden
Tan nobles cumplieron sus otoños llenas de dignidad
Y viajan veloces a buscar asiento en el corazón del mar.
Un acolchado se reviste de hermosura
Cuando los peces de colores buscan un remanso
Y desaparecen luego con la lluvia
Para ser reemplazadas por otras que vienen presurosas
A ocupar el sitio que el destino les tiene preparado.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 3/12
UN ÀNGEL LLAMADO ANDERSON
UN ÁNGEL LLAMADO ANDERSON
R
Quiero conversar contigo aunque seas de luz y brillo
¿Me contarás como es vivir estando muerto
Y ese viaje al infinito que has hecho…?
A
Te diré madrina querida que no debes llorar más
Llegué descalzo y liviano mis brazos eran mis alas
Y una luz inmensa me atrajo como un imán.
R
¿Pero es dulce el camino? –Cuéntame que quiero saber-
¿Hay plantas, flores, aves?
¿Trinan los gorriones y se bañan bajo la lluvia?
¿Se puede abrazar y besar y encontrar a los seres amados?
Cuéntame un poco mi corazón bello que quiero saber si allá es mejor.
A.
Te diré algunas cosas… para que comprendas que debes estar alerta
Por aquí no hay envidias… el odio se extingue con el fuego sobre una hoguera
Donde caminan los muertos que no vivieron bien y nosotros los que comprendimos la razón de vivir aunque en realidad estábamos muertos, conoceremos un espacio donde la luz tiene voz y la brisa nos deja el aroma que viene desde los cerros blancos donde el color de la vida es el amor.
R
Quiero que me enseñes un poco de todo, que vengas y me dejes un retazo de tu luz, una guía sobre mi ventana, como una flor por ejemplo… o tal vez una hoja que veloz llegue demostrando de Dios su poder, me gustaría también estar preparada, pero somos tan débiles, nos atrae la carne, nos consume el deseo, el amor pareciera ser buscado y nunca encontrarse, tal vez puedas traerme un poco de amor de ese que tanto sobra en ese lugar y guardarlo en el cofre de mi corazón para sin temor entregar a los demás sin miedo alguno, pero estoy asustada… el hombre es malvado y su corazón es perverso, temo a las noches oscuras, los caminos desiertos bajo la lluvia aunque los cantores vuelan al parecer felices, pero a ratos también los veo como si buscaran lo que aquí se les niega. ¿Me puedes ayudar ese día cuando ya mi vida aquí que parece la muerte, no exista?... ¡Como me gustaría que fueras ese guía; que llegues en ese último momento, así como la luz dorada que nombraba mi madre, ¿me puedes contar algo sobre ella?
A
Dejemos para mañana madrina, te veo cansada, no sabes lo que quieres y te sientes aferrada como en una blanca prisión sin puertas ni ventanas, pero de la cual no puedes huir, cómo quisiera ayudarte pero debes esperar un poco más, ya todo se cuadrará en el camino y verás de lo que hablo, cuando veas las cosas que presienten tu corazón que no son tuyas son ilusiones que un ángel te regala y que debes hablar de ellas, no son imaginaciones, es la luz que te llega que una lámpara que alumbra a todos por igual, pero que el hombre apaga cuando se le antoja. Espera un poco y verás el águila levantar vuelo ante todos, su magnificencia los asustará y temblarán cuando los cerros caigan como hojas mecidas por el viento y se conviertan en lodo que bajará como serpiente y cubrirá de tristeza el mar.
Relájese madrina, aquí estoy con la abue, parece una reina y se la pasa de fiesta en fiesta con todas las Marías y las tiene azotadas a punta de rosarios pero aquí todo es risa y alegría y ella danza como una mariposa de colores besando cada flor que advierte para luego abrazarme bajo sus alas con la tibieza de su corazón.
Me dice que cuando la piensan ella llega y los abraza que no estén tristes ya pues ella cumplió con su misión y desde aquí dará aliento a cada una de sus rosas plantadas en su vientre y vendrán cosas maravillosas, se despejarán las mentes ociosas y la lucidez llegará a cada uno, pues al fin comprenderán que en un parpadeo serán despojados de todo y aquí no existen los bienes materiales, sino que lo que sembramos en amor será recompensado en felicidad, por tanto les pide mi abuela que oren mucho por ustedes, por sus hijos por todo aquél que pase por su lado pues el día ni la hora están señalados que no los sorprenda la mañana odiando, ni el atardecer ambicionando más de lo que necesitan, pues cuando más se crean tranquilos, vendrá el ángel por cada uno y tendrán que mostrar un resultado de sus obras en la tierra y la balanza con que actuaron con los demás.
Te contaré cada día algo nuevo, le dices a mi padre que él no tuvo culpa de nada, que fue el padre más amoroso del mundo y siempre buscó mi bien, nadie puede lanzar piedra alguna pues allá sólo son seres humanos donde el pecado es el monstruo a derrotar y el amor es la flor que ha de prevalecer.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 2/12
A
Te diré madrina querida que no debes llorar más
Llegué descalzo y liviano mis brazos eran mis alas
Y una luz inmensa me atrajo como un imán.
R
¿Pero es dulce el camino? –Cuéntame que quiero saber-
¿Hay plantas, flores, aves?
¿Trinan los gorriones y se bañan bajo la lluvia?
¿Se puede abrazar y besar y encontrar a los seres amados?
Cuéntame un poco mi corazón bello que quiero saber si allá es mejor.
A.
Te diré algunas cosas… para que comprendas que debes estar alerta
Por aquí no hay envidias… el odio se extingue con el fuego sobre una hoguera
Donde caminan los muertos que no vivieron bien y nosotros los que comprendimos la razón de vivir aunque en realidad estábamos muertos, conoceremos un espacio donde la luz tiene voz y la brisa nos deja el aroma que viene desde los cerros blancos donde el color de la vida es el amor.
R
Quiero que me enseñes un poco de todo, que vengas y me dejes un retazo de tu luz, una guía sobre mi ventana, como una flor por ejemplo… o tal vez una hoja que veloz llegue demostrando de Dios su poder, me gustaría también estar preparada, pero somos tan débiles, nos atrae la carne, nos consume el deseo, el amor pareciera ser buscado y nunca encontrarse, tal vez puedas traerme un poco de amor de ese que tanto sobra en ese lugar y guardarlo en el cofre de mi corazón para sin temor entregar a los demás sin miedo alguno, pero estoy asustada… el hombre es malvado y su corazón es perverso, temo a las noches oscuras, los caminos desiertos bajo la lluvia aunque los cantores vuelan al parecer felices, pero a ratos también los veo como si buscaran lo que aquí se les niega. ¿Me puedes ayudar ese día cuando ya mi vida aquí que parece la muerte, no exista?... ¡Como me gustaría que fueras ese guía; que llegues en ese último momento, así como la luz dorada que nombraba mi madre, ¿me puedes contar algo sobre ella?
A
Dejemos para mañana madrina, te veo cansada, no sabes lo que quieres y te sientes aferrada como en una blanca prisión sin puertas ni ventanas, pero de la cual no puedes huir, cómo quisiera ayudarte pero debes esperar un poco más, ya todo se cuadrará en el camino y verás de lo que hablo, cuando veas las cosas que presienten tu corazón que no son tuyas son ilusiones que un ángel te regala y que debes hablar de ellas, no son imaginaciones, es la luz que te llega que una lámpara que alumbra a todos por igual, pero que el hombre apaga cuando se le antoja. Espera un poco y verás el águila levantar vuelo ante todos, su magnificencia los asustará y temblarán cuando los cerros caigan como hojas mecidas por el viento y se conviertan en lodo que bajará como serpiente y cubrirá de tristeza el mar.
Relájese madrina, aquí estoy con la abue, parece una reina y se la pasa de fiesta en fiesta con todas las Marías y las tiene azotadas a punta de rosarios pero aquí todo es risa y alegría y ella danza como una mariposa de colores besando cada flor que advierte para luego abrazarme bajo sus alas con la tibieza de su corazón.
Me dice que cuando la piensan ella llega y los abraza que no estén tristes ya pues ella cumplió con su misión y desde aquí dará aliento a cada una de sus rosas plantadas en su vientre y vendrán cosas maravillosas, se despejarán las mentes ociosas y la lucidez llegará a cada uno, pues al fin comprenderán que en un parpadeo serán despojados de todo y aquí no existen los bienes materiales, sino que lo que sembramos en amor será recompensado en felicidad, por tanto les pide mi abuela que oren mucho por ustedes, por sus hijos por todo aquél que pase por su lado pues el día ni la hora están señalados que no los sorprenda la mañana odiando, ni el atardecer ambicionando más de lo que necesitan, pues cuando más se crean tranquilos, vendrá el ángel por cada uno y tendrán que mostrar un resultado de sus obras en la tierra y la balanza con que actuaron con los demás.
Te contaré cada día algo nuevo, le dices a mi padre que él no tuvo culpa de nada, que fue el padre más amoroso del mundo y siempre buscó mi bien, nadie puede lanzar piedra alguna pues allá sólo son seres humanos donde el pecado es el monstruo a derrotar y el amor es la flor que ha de prevalecer.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 2/12
COMO UN ÀRBOL VIEJO
COMO UN ÁRBOL VIEJO
Vestidos de inconfundible dorado
Los sueños marchan tan aprisa como llegan
Las plumas viajeras aún con aliento nos suspiran
Cuando el sol las besa y las destiñe
Y una corriente fría las aleja…
Cuántos otoños musitando en una vieja silla
Donde la cadencia de la música adornaba sus labios
Una canción de cuna entre sus brazos
Su olor a rosas era el aura en su mirada.
Su tiempo terminó… los besos ardientes se los llevó la madrugada
Tantos sueños de ave voladora aprisionada
Donde los barrotes de la existencia nos mantienen
Y las pareces se tiñen de blanco mármol.
Besa lluvia mi desteñido traje
Deja que una corriente ligera me lleve
Enmudecida es la noche…oscura las mañanas,
Cuando marchar observo mis luceros.
Se aferra un árbol a la tierra
Sus raíces suspiran ante una sierra
Y en las notas de una cigarra escucho
Más que un llanto… una elegía lastimera.
Me desvisto ante la lluvia
Me descalzo y sigo tu huella que huye veloz
Admiro en el silencio una voz que susurra
Como las hojas cantadoras de la tarde
Presintiendo son tus besos… son tus alas…
Para volar silenciosa como llegas
Y dejar sólo el aroma de tu paso.
Y de nuevo en el sillón vacío te busco
Los besos también se han olvidado
Pero advierto que se renueva el verdor
Y las hojas amarillas se ocultan de mis ojos
Que hoy divisan de tus verdes esmeraldas
La nostalgia que a su paso han dejado.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 2/12
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