miércoles, 31 de marzo de 2021

LA NIÑA

 

LA NIÑA

 

Tengo una niña con cara de luna

Traviesa y pequeña como ninguna.

 

Lleva un traje de muselina

Que al batir del viento

Parecen alas de golondrina.

 

En sus ojos de cuarzo puro

Guarda un libro de remembranzas

Con sonajeros llenos de estrellas

Y cultivadas esperanzas.

 

Tengo una niña de rostro blanco

Cabello negro como la noche

Y en su pupila carga una peca

Que Dios le dio de lindo broche.

 

Y su boquita es una flor

Que en mi jardín protejo con esmero

Dejando a su ángel todo cuidado

Para que viva sin desespero.

 

Esta mañana la escuché reír

Su voz parecía ser un riachuelo

A dónde llegan niños cantores

Mariposas y jilgueros.  


Raquel Rueda Bohòrquez

Barranquilla, 31 03 21

jueves, 25 de marzo de 2021

NOS JUNTÒ EL SOL

 NOS JUNTÓ EL SOL

Tan solo sentí ese apremio de calor, como si un ave intentara volar dentro de mí, y sucedió que estaba viendo a tus ojos en un instante y no quise abrir mis alas, ni siquiera intenté volar más lejos; me bastaba con saber que me veías y fue suficiente con soñar que me amabas, y me junté contigo con las plumas del alma. ¿Qué otro vuelo me puede importar más que el de tu amor?
Soñarte en cada poema; te convierto en el alcatraz que dirige a una bandada, ave azul a quien imploro el calor de su corazón dulce, poeta al fin, que en vez de espadas dispara ricas palabras, diría miel de angelita desde el panal de tu corazón, que puedo sorber despacio, imaginando son cucharadas de sol para compartir entre los dos.
El frío del bosque, coquetea la luna entre los gajos secos de un árbol perdido, besado tan solo por la aurora, sin lastimar sus hojas, ni dañar sus lirios, es el paisaje más perfecto si es a tu lado.
Junté el río con el mar imaginando éramos los dos, desbocó el aguacero y cada gota era una corona para un ruiseñor; besitos iban y venían sobre mi tejado, nos liamos, nos abrazamos, nos juntamos en letras que nos volvieron girasoles virando al sol.
Amor mío, la hermosura de tu voz llena de campanas mi estómago, semejas un buey tranquilo en la espesura de su propio bosque interior, diviso huellas de heridas que pasaron, son las mismas tuyas en otro camino y vereda por donde no vagaron mis pies, ni mis sueños.

Bordea tu ensenada un lago tranquilo, gaviotas van y vienen a tu solaz, reposan en tu ventana abierta, tus ojos míos y amados, noche perpetua estrellada, a donde cada día dejamos los afanes para amarnos, siendo palomas en el alar de las fantasías, esperando de la providencia un poco de verdad para acariciarnos y consolar nuestras almas.
Así te veo cada día, te siento en cada letra, a pesar de creer que le pertenecemos a otros, el viento atrae lo verde de las hojas, la savia de tu boca se junta con mi lengua, nos volvemos ovillo en el universo y nos dejamos girar por él, como parte de éste planeta tan divino.
¿Te veré alguna vez?... ¡No lo sé!, tan solo adivino el parpadeo de un águila, la sombra de sus alas inmensas y oscuras, un suspiro te lleva, una rosa en éste crudo invierno que nos encontró amándonos sin pedir más.
Tranquilidad y reposo, no hay afán, si nos juntó el sol, su gracia ha de tener, y doblo el cuello para que seas en medio de mi llano, el oasis perdido y la quimera encontrada.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 19/15

ESE DÌA

 

ESE DÌA

 

Un día iré descalza por valles

no sentiré miedo a las espinas,

ni a las esquirlas filosas,

ni a los dientes grandes,

ni a las manos negras

en las noches...

 

Estaré sobre la roca más alta

bañada de añil,

forjada en nubes blancas...

 

Un día, hablaré con el colibrí

y con el puma sagrado,

juntos, abrazados entre los prados.

 

Ahí sentiré la brisa helada

cargando nubarrones

hacia otras veredas,

en donde pasta el venado,

y su cervatillo no tiene afanes,

 ni parece asustado.


Beberemos vino del manantial

cerca de la serpiente y el caimán

sin temor a dormir,

 pues todo será un despertar.

 

No habrá religión,

ni peso sobre las espaldas,

ni mano sobre la boca,

ni filo entre las piernas,

pues el amor ha llegado

entre la primavera,


y nos ha cubierto de pétalos,

nos ha bendecido con sus aromas

y los cánticos de los pájaros.

 

Un día que será tan pronto

como un parpadeo,

me verás,

murmurarás mi nombre al oído

y estaré atenta

a ese ruido imperceptible

de la hoja que cae,

y la nueva promesa

que surge espontánea

en el mismo gajo…

 

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla 24 03 21

 

 

 

 

 

miércoles, 24 de marzo de 2021

EL ALBA

 EL ALBA


Eres tú, la palidez del poema

que  ronda entre la luna y el sol

y sin despecho alguno, 

te fundes entre las cañas

que guardan secretos de amor. 


Recuerdo ser la paloma

y tú el águila que rondaba,

más ahora, amor fugaz,

eres una lágrima rubia

que ha pintado el sol de gracia

en medio de la espesura. 


En tanto Alba, mi amiga

duerme despierta, 

agranda sus ojos desde la cama

cuando el amor de sus entrañas pasa

y entre rayos fugaces 

acaricia sus senos 

para que sienta la vida. 


Y el alba de la mañana lo sabe,

gritará su nombre una tarde,

cerrará sus párpados

y cubrirá su cuerpo

con una blanca sábana... 


Raquel Rueda Bohòrquez

Barranquilla, 24 03 21






QUIEN ERES

                                                                       QUIEN ERES


Si tú que te dices mi amigo,
 ríes de mí, 
¿en qué lugar dejaré mi fe?

He perdido el tiempo,
hasta los abrazos y los buenos días
se fueron en adviento.

He lidiado con tu ego, 
pareces un vagabundo
que no reconoce a Dios
ni en el dolor,
 ni en las flores que perfuman para ti. 

Si tú, que eres mi hermano
has sacado lágrimas de sangre a mis ojos, 
¿en qué lugar puedo dejar todo el amor que guardo?

En esto los perros lamen mis pies
y mendigan una mirada, 
ahí recuerdo que son mis amigos
que guardan silencio
y no ríen a carcajadas. 

Si tú, que te dices mi familia
apartas el rostro en la calle
cuando vas tus amigos
y te avergüenzas de tu sangre,
¿a quien he de ofrecer un abrazo?
¿por quién he de brindar una oración?

Tienes más soberbia que amor, 
porque el amor santifica,
es un palacio en donde cabemos todos,
es una iglesia de cristal
que alza vuelo entre las olas
igual que la lluvia
que al llegar a la cuesta,
se vuelve humo pálido 
de un tono celestial. 

Si despiertas a un mañana
recuerda que siempre estuve aquí
lidiando con cada pena 
en tanto te burlabas de mí. 

Raquel Rueda Bohòrquez
Barranquilla, 24 03 21





domingo, 21 de marzo de 2021

LA MUSA

 LA MUSA


El mundo nos pide silencio, 

en tanto el lago no para brillar,

y la luna corre presurosa

sin el sol jamás hallar. 


Gotean recuerdos sobre un cuenco

y la divinidad atrapa a un grillo saltarín,

que deseaba el amor como festín.


En esto, la musa no se cansa de soñar,

y sobre una blanca flor 

esconde sus lágrimas, 

que el colibrí se ha de llevar. 


Vuelve a mí con sus alas de cristal,

la mariposa que vive en un altar;

un sorbo de poesía es su voz,

un trino de ave que pasa veloz

dejando una estela en el viento,

y una imagen dulce en el lago. 


Torna entonces la musa,

regresa con sus manos viejas

y un tinte oscurece el lago

con toda melancolía. 


Un pálpito me hace recordar

que entre sus alas, vienen y van,

las almas de los cóndores 

que entre las nubes suelen pasar.


Raquel Rueda Bohòrquez

Barranquilla, marzo 21/21 







jueves, 18 de marzo de 2021

PABLO

 

PABLO

 

En el puño de mi mano

Tengo escrito tu nombre

Y en las heridas de mi alma

Un recuerdo que te llama.

 

Fuiste un ave de paso

Aferrado de una rama

En donde mis sueños fueron

Frágiles cristales

Pintados entre la grama.

 

Y arriba de la montaña

En el pecho de un árbol

Quedó tu corazón junto al mío

Atravesado en una lanza

Para que jamás olvidaras

Que el amor siempre duele

Aunque sea grande tu alabanza.

 

Dos avecillas pasaron

Con inquietudes distantes

Y en sus patitas llevaban

Un rosario con mis lágrimas.

 

Pero luego me contenté

Porque el sol las secó

Y en ese lapso

Una nube que pasaba

Con mi dolor cargó.  

 

Raquel Rueda Bohòrquez

Barranquilla, marzo 18/21