domingo, 2 de diciembre de 2018

NADA IMPORTA


NADA IMPORTA

Qué importan las tormentas, /ni siquiera tu olvido,
pues sé que a pesar de todo
estás en mis sueños y continúas siendo mío.

Nada perturba más que saberte ajeno,
e invoco al pasado para verte de nuevo,
pero recuerdo que mi espejo es profano
y todo lo que el reflejo inspira son verdes prados.

El rayo del sol se empeña en el río
y del árbol queda el sombrío
a dónde se guarda el amor
entre joyas pequeñas
que florecerán en sus primaveras.

¿Qué importa que me hayas olvidado
sí en cada despertar estás conmigo?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 30/18



LOS CARDOS


LOS CARDOS


Indolente corazón que me perturbas
agitando mis ruinas temblorosas...

Falsos vinos de la vida,
disfrazados de amor y cortesía
en hiel y veneno fundidos
con el brindis de preciosas copas.

Se acortan las palabras
con el viaje de esta
incomprensible vida;
cansada de libar mis pensamientos,
agobiada de caer en las subidas.

Suaves palabras de aliento,
trinar de bellas aves,
aleteo de mariposa,
que bello despertar ansiabas
para morir pronto
entre perfumadas rosas.

Corta vida se previene
mientras escribo tristes notas;
cuerpo llagado y dolorido,
suspirar de amores que se evocan.

Lánguidas manos, suaves y arrugadas
abrazadas al libro de la vida,
con candor y paciencia acompañadas
por la oración de mi madre tan querida.

Ojos tiernos que miran conmovidos
retornando a otros tiempos y otros días:
¡Ya es tarde!, /un sabio me lo dijo...

¡No se pueden deshojar los cardos,
ni puede retornar la vida!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 14/10
10.49 am



FELIZ NAVIDAD 2018


Hola amigos, un recuerdo de mi fiebre por los animales, ya mi bebé no está conmigo, es la parte triste, pero no hay censura, no vivo de ésto, es un hobby criar animales como mascotas, también como carne, pescado, verduras, y tampoco me voy a condenar por ello aunque cada día intento alimentarme más de otras cosas que no sean carne.

Quisiera que la gente dejara de maldecir y tratar mal a quienes comemos carne, acaso las plantas y las verduras no son seres vivos?, estoy en contra del maltrato animal, de la cría desmedida, pero hay cosas y costumbres que no podemos cambiar de un día para otro. 

Llegará el día en que nos olvidemos de que sólo los perros y los gatos son mascotas y hagamos del mundo un lugar más amable para todos los seres y aprendamos a compartir espacios con ellos. 

Estoy en mi cruce de esquina, la vida no es fácil en Colombia, los corruptos están en el poder amañados, haciendo lo que les viene en gana con el pueblo, quebrantando la paz y la armonía, creando leyes que los favorecen, ésto debe preocupar al mundo, porque cada día estamos peor, arrinconados por el sistema, y nos sentimos en medio de un  inmenso lugar lleno de flores pero con todas las hienas rodeándonos. 

Que la paz y el amor llene sus vidas y sus hogares, que tengan trabajo, oportunidades de estudiar,de viajar, que tengan ante todo buena salud y alegría en sus rostros, y que jamás pierdan la esperanza de un día mejor. 

Gracias por ser parte de mi vida, de la manera que se pueda. 

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, 03 12 18

A MI CABALLO/Andrés Felipe Martínez

Todo estaba perfecto ayer, hasta unas fotos me tomé montado sobre su lomo, hasta unas palmadas le dí y él relinchó más hermoso que nunca, sin imaginar su despedida. 

Hoy lo descubro con los ojos muy abiertos, sin saber que un río violento brotaba por mis ojos.

Triste despedida a un amigo, a un verdadero amigo que olía a pesebrera.


A MI CABALLO/Andrés Felipe Martínez

Se fue mi caballo moro
y el corazón se arruga sin su presencia.

No hubo despedidas ni otros despertares,
pero sí dejó en mi rostro hondos pesares.

Creo en otros valles,
en otras montañas a dónde irá con la brisa
a preñar nubes blancas.

Se fue mi caballo moro,
el amigo de tantas jornadas,
de tantos caminos recorridos
sobre su manso lomo.

Ahora es un recuerdo con olor a establo
y conversamos a ratos entre silencios largos,
que se hacen polvareda
al imaginar sus pisadas.

Raquel Rueda Bohórquez
1 12 18




miércoles, 21 de noviembre de 2018

ME HAS OLVIDADO

ME HAS OLVIDADO

Lo sé, tengo la sensación de que pasó el día del calor.
El ánimo de las flores es una sutil promesa
Que en nuestros labios se quedó.

¿Recuerdas lo tanto que nos dijimos?
Había un sol sobre la cuesta, ¡lo recuerdo tanto!
Dos palomas armaban nido cerca de mi ventana
Y el árbol rebosaba en frutos verdes...

Pasó el tiempo, reventaron la carne roja
Se olían los frutos y quedaban sus semillas
Pero tu indiferencia me enseñó a no confiar 
A no creer sino en la imagen 
Que me ve con tristeza desde el espejo.

Sentí tu asco hacia mis caricias
Y entre la espina y la rosa 
Me quedé colgando cual lágrima 
Que tantea su caída al beso del viento. 

Te olvidaste de mí en un parpadeo...
Las mariposas revoloteaban ante ti, 
La mentira se hizo cómplice del traidor
Y quedé entre cuatro paredes esperando tu amor.

¡Como ha pasado el tiempo!
Pero todo de ti lo recuerdo, 
Tus manos hundidas en mis senos
Y el temblor de las hojas 
Que nos contemplaban en silencio
Para caer sobre mis sueños
Y volar en estampida con las aves asustadas.

Franz Liszt me acompaña, 
Sus compases semejan la cascada
Que bajando por entre las rocas.
No se complican y continúan altaneras
En tanto se orquesta un vendaval en la rivera.

Me has olvidado, ¡lo sé!...
La vida es una barca a la deriva
Es una oda que carga angustias y penas
Para en el segundo de la sonrisa
Llevarnos lejos a contemplar flores blancas.

Y  ahora,¿qué será de mí?
No puedo devolver el tiempo ni cambiar mi suerte, 
Pero le pido al destino que si vuelvo a nacer
No estés en el camino de mis ilusiones
Y me deje ser una mariposa de colores
Volando feliz entre las flores.



Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 21 11 18

martes, 20 de noviembre de 2018

UN SILENCIO

UN SILENCIO

La noche está tímida,
los aviones de guerra me asustan
las mentiras cianúricas me espantan
y una copa de hiel lleva a la muerte.

Un silencio por ellos,
los que ayer cumplían su deber
pero hoy yacen bajo tierra
sin la esperanza de otro amanecer.

La voz de la noche me acusa
y el viento empuja las hojas
que caen y caen 
sin llevar ventaja.

Un silencio taladra 
persigno mi pecho con otras palabras;
la vejez ha llegado con su pálido traje
y la piel se vuelve acordeón
entre las rodillas. 

Gentes van y vienen...
Los veo pasar afanados,
el viento sigue furioso
moviendo los árboles
y elevando las olas. 

Algo inventarán mañana
porque para la mentira son dioses
y un carnaval suena cada tanto
para desviar la atención
y evitar el fracaso. 

Un silencio largo
por aquéllos hombres que hicieron el bien
y a punta de gotas amargas
se los cargaron. 

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, noviembre 21/18


NOVIEMBRE 19 2018

NOVIEMBRE 19 2018

Ayer entraba mi hija con sus aires de  princesa y su cabellera revuelta por las brisas que acechan y al intentar abrir los brazos para recibirla,  ella dijo con aire altanero: ¡qué fastidio llegar a ésta casa!, y entonces de golpe sentí una bofetada fuerte en el rostro y el corazón chiquito duró todo el día así, la melancolía me arrinconó un poco, pero en medio de ese desparpajo para decir la verdad también le dije: ¡tranquila mija!, usted se va pronto para otro país y ese país se llama Alemania, lo cierto es que llegó dos días después del incidente y me dice: ¡Mami, una empresa alemana está buscando enfermeras!, y en ese instante recordé sus feas palabras y le azoté con el rejo de madre: ¡se lo dije!, ¡o soy bruja o soy vidente jajajaja! Usted se va porque la palabra tiene un poder inmenso, y ella me replicaba: ¿será?, ¡tengo un inglés pésimo!, pero yo estaba resuelta a infundirle confianza porque presentía que ella se iría, que la escogerían sin importar el inglés, porque allá necesitan enfermeras, es un país que requiere de gente para trabajar, porque los de allá no quieren este trabajo, o son músicos, escritores, escultores, cantantes o lo que sea menos enfermeros. 

¡Estaba tan pesimista!... ¡No me llaman!, y yo ataque: ¡Sí la van a llamar!, en esto ya estábamos en Cartagena presentando su examen y nosotras ahí con Sonia esperando a ver con qué cara salía y no pudo ser peor que el día en que llegó a la casa, los perros ladraban y 4 nagasakis cantaban a la vez, pero la madre bruja le decía: ¿porqué tanta desconfianza si lo pidió con fe?, el viaje le sale, la van a llamar sin importar los resultados del examen de inglés porque allá lo que necesitan son enfermeras, y dicho y hecho, llegó el correo, firmó el contrato y ahora regresó a Cartagena a estudiar alemán intensivo que la misma empresa paga, ¿qué otra cosa desea la niña? Por lo menos si Dios lo permite, hasta dentro de dos años no la veré, pues el contrato es por éste tiempo, pero la extrañaré mucho aunque diga con rabia: ¡qué fastidio llegar a esta casa!

Así las cosas me doy cuenta que todo son números y coincidencias y que estoy completamente sola, mis hijos se van poco a poco, los perros envejecen conmigo, mi amada lora Julissa tuvo un final muy triste cierto día de julio un 18 para ser exactos, en que salí a dar una vueltecita con mis hijas y llego a una casa muy silenciosa, demasiado sospechoso para ser verdad, y los perros arrinconados menos Sofía,  y debajo de ella mi preciosa lora con sus patitas encogidas y la mirada abierta a un infinito que le negué por mantenerla prisionera, pero realmente  tenía las alas muy largas, la encerraba a ratos y ella salía cuando se le daba la gana a molestar a los perros, y ellos le ladraban enojados.

Después de 16 años a mi lado, la tristeza quedó aquí rondando por mi hogar, es increíble lo que extrañamos a un animal que ha convivido con nosotros, igual que a un familiar. 

El 19 de noviembre fue el día de la muerte de Anderson, él amaba mucho a mis hijos, y con Verónica tenían una conexión especial, fue a la última que llamó ese día, quería que ella se viniera con él en la moto, pero ella tenía mucho afán por irse para la universidad, fue estando en el bus cuando le avisaron del accidente, y un poco antes él le había dicho: ¡Viñu te amo!

¡Es raro!, pero el día que tenía que viajar a Cartagena era el día 19 de noviembre y entonces ella dice: mami, él me está ayudando... así lo siento, y nos abrazamos largo rato. 

Raquel Rueda Bohórquez 
21 11 18