jueves, 30 de julio de 2015

ASÍ [3]


ASÍ [3]

Así despertar y no volver a escuchar esa voz,
que sonaba como una rosa con sus aromas. 

¡Bendito mío!, 
¡qué feliz estoy con éste nuevo día!

¡Regálame Señor otro, 
para poder contemplar a mis hijos 
cual palomas mensajeras llegando a casa!

Así, saber que hay muchos que dicen amarnos,
 pero a la primera curva del camino 
nos patean y escupen el rostro, 
y luego, se vuelven amantes de la mentira, 
para reír de nosotros.

¡Nube gris!, ¡qué falsa y mentirosa!
Una vez te alejaste de mi alero 
la sombra de mi árbol me bendijo, 
y entre sus gajos morenos
 los pájaros cantaban, 
y bajaba veloz por mi camino
un manso y suave arroyuelo…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 30/15

EN TU VEREDA [4]

EN TU VEREDA [4]

Si tuviera que recomenzar mi camino,
estoy segura  que iniciaría por el mismo,
aunque el destino  conduzca a otra vereda,
en mis sueños siempre serás,
sin importar los proyectos que tenga.

Hay un término que nos iguala
con un sentimiento que nos junta
como a las hojas secas la lluvia,
y al desierto sus arenas .

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 30/15

ESPERÁNDOTE [5]

ESPERÁNDOTE [5]

Sigo esperando por ti,
no hay día en que no te piense,
cual paloma que a su amante anhela,
así doblo las rodillas del alma
ansiando ese día sea tan cierto,
como que te estoy suspirando.

Vaga la mirada
y entorna el águila la suya
hacia la cúpula de la montaña
si el eco en su cantar sereno invita,
sus alas parecen de avión ligero
que en su libre vuelo
una tempestad desata.

¿Qué nos sucede?
Si tanto nos amábamos,
¿por qué hoy pareciera que nos odiamos?

Nada es tan inmenso y hermoso como el amor,
pero lo concibo aroma y flor
que luego será semilla,
para bendecir lo árido de mi bosque interior.

A pesar de  lo que fue
vives en mí,
colado en la sangre
que bulle por gritar tu nombre,
sin que importen malas lenguas
ante éste tormento de amarte
y no recibir de ti,
ni siquiera una respuesta.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 30/15

EL DRAGÓN Y EL LEÓN [6]

EL DRAGÓN Y EL LEÓN [6]

¡Disculpad dragón si conmigo no pudiste! 
Dijo el león detrás de una roca,
 -pero  el dragón escupió fuego
 hasta que la derritió…

-¡Qué hiciste bruto!
¿Por qué has dañado  mi roca?

Y responde el dragón: 
Qería saber qué tanto ocultaba en su corazón
y me di cuenta que bastaba un león asustado
para saber que una lágrima 
brilla más en los ojos de una madre 
que un diamante dentro de una roca.

El león no comprendió el mensaje 
y agazapado huyó hacia su cueva.

No provoques a un dragón, 
porque tiene mucho fuego dentro de sí, 
y descubrirá lo frágiles que somos
 aunque tengamos garras de león.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 30/15

miércoles, 29 de julio de 2015

DUELO DE MONTAÑA [7]


DUELO DE MONTAÑA [7]

Dientes de acero cruzaban mi tronco,
beso de la muerte un comején en mí
padeciendo sin padecer, me viste,
siendo indiferencia tu rostro
pálido y hostil ni reparaste
que un vástago caía desde la cumbre.

Una viuda negra tejió mi trampa
y caí en sus redes de amor
que multiplicaría una imagen
en otra hoja mecida por la brisa
con ese aleteo de viejo temblor.

¡Cánticos no más!, vida y muerte,
nube de paso que se torna gris
mañana, celeste limpio,
sábana de seda extendida
brotando lágrimas nuevas
sobre el umbrío bosque que aún queda.

Seca mis ojos que bordo un poema,
no traerás siquiera un aplauso cuando muera.
¿Acaso importan los honores luego?
¡Dame un beso con pasión siquiera!,

en tanto florece la primavera
con bosques de verdores intensos
y tragicomedias de palmeras bailadoras,
si  la tormenta pasa veloz
arrastrando con su fervor
las nubes pasajeras.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 29/15

¿Y NUESTRO AMOR? [8]

¿Y NUESTRO AMOR? [8]

Y se fueron todos a navegar, entonces ¿en dónde buscaré tu amor?, un castillo cuelga de tu ventana y estaba en mi pupila, te pones arandelas que dicen: tengo un par que viaja conmigo desde hace siglos, ¡no puedo!, ¡ni lo sueñes!, hay un 3 que persigue mi vida, y con mis pasos de caminante, dejo huellas y  migajas para mis hormigas que me siguen, hasta ese nicho donde mi corazón aguarda por un poema tuyo nada más, no habrá más ilusiones, se ha derretido la cabellera de la montaña y ahora, un espejo de agua pinta con gracia y hermosura un paisaje nuevo, en dónde estarán las gaviotas volando y a la deriva con tus sueños te quedas.

¿Creíste que era verdad que te amaba?, música a tu oído nada más, ¿acaso en tu ventana abierta dije alguna vez un verso de amor?, ¡tanto esperar!, pero ha quedado en mi garganta un suspiro que era para ti, se quedó atrapado mi calor, y el fuego encendido se apaga, como la luz que avista el velero a la distancia.

¡Amor!, ¡bendito amor!, ¿sabes cuántos días soñé contigo?, ni certeza, ni siquiera imaginas cuántas noches te amé y en mi soledad conversaba contigo, en el silencio de un melodrama, al ver pasar garzas perdidas en la oscuridad y sentir que muchas veces te dibujé en las estrellas y enviaba trocitos de perfume,entre la brisa que pasaba por mi rostro.

Se fue, ¡no habrá más ilusiones!, navegué hasta tu ventana, desvelados fueron mis ojos hasta que ardieron  como si un vinagre hubiese sido lanzado sobre ellos, aprendí a saborear todos los amargos y también a distinguir mensajes, ¡sabía que no podías amarme!, los dos nos sentíamos tan solitarios, que empezamos a construir sueños en medio de una manta pálida que sostiene nuestros pensamientos, y a la vez, como una lápida fría, los guarda, sin que nadie se entere de que nos amamos construyendo versos, ¡tan solo eso!...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 29/15

GRANDEZA [9]

Cresta de gallo

GRANDEZA [9]

Al colibrí no lo hace grande su tamaño sino su brillo.

¿Es más pequeña una hormiga que un elefante?,
su grandeza está en que son una en grupo
y todo lo construyen con inmenso amor
que las impulsa a ser bonanza y trigo.

Ésta comunión las convierte en fuerza
y esa fuerza es un gran poder
que las hace invencibles.

Sin importar su tamaño,
nada es invisible cuando se une,
nadie es poca cosa si aprende a ser como arena,
un grano de arena pegado de miles
para ser montaña inmensa
o playa que besa el sol,

cual lágrimas que forman un caudal
y luego, se convierten en mar
inmenso y azul.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 29/15