domingo, 12 de enero de 2014

EL SOGAMOSO

Foto: Río Sogamoso
Santander del Sur-Colombia. Imagen: Alex Rueda

EL SOGAMOSO

Por estas montañas como cabra crecí
Libre como el viento oliendo flores amarillas
Buscando orquídeas mínimas asomadas entre las rocas.

Aquí, sobre la más alta de todas
De tu mano alguna vez
Con ese silencio de ojos idos
Hacia la rivera ondeando la serpiente
Sobre rocas y bocachicos gordos...

¿Qué me traen las brisas de ahora?
El olor a bosque limpio del ayer
Cactus que no se vencen ante el fuerte sol
Cabritas alegres que se acompañaban de balidos
Y un macho que esparcía su fuerte olor.

Aquí en el Sogamoso, tantas veces... Muchas...
Tomados de la mano siempre
Entre besos de tórtolas café
Tan suaves y dulces como su amor
Anidaron mis padres y volaron
Para nunca más volver.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 11/14




EN EL PARQUE


Girón-Colombia. Alex Rueda.

EN EL PARQUE

La sonrisa perdida
Congelada en el tiempo
Tan veloces pasaron las nubes
Y tan largas se vuelven las noches…

Aquí estoy... silla vacía
En espera de un abrazo
De un beso frío y ausente.

Y río para mis adentros
Cuando a veces me veo ahí
Con un paquete de semillas
Por si llegan las palomas...

A veces me presiento contigo
En la silla que ayer nos abrigó
Y se contentó silenciosa
Entre besos y caricias en la oscuridad.

¿Y la sonrisa en dónde está?
Si regresaras, volvería a ver todo diferente
Si vinieras entre la tormenta de éste tiempo
Pero se marchó contigo
Airosa e indiferente ante mi amor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 11/14


Foto: EN EL PARQUE
Publicado por RAQUEL RUEDA BOHÓRQUEZ el enero 12, 2014 a las 7:07pm
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Girón Santander-Colombia. Imagen: Alex Rueda 

La sonrisa perdida
Congelada en el tiempo
Tan veloces pasaron las nubes
Y tan largas se vuelven las noches…

Aquí estoy... silla vacía
En espera de un abrazo
De un beso frío y ausente.

Y río para mis adentros
Cuando a veces me veo ahí
Con un paquete de semillas
Por si llegan las palomas...

A veces me presiento contigo
En la silla que ayer nos abrigó
Y se contentó silenciosa
Entre besos y caricias en la oscuridad.

¿Y la sonrisa en dónde está?
Si regresaras, volvería a ver todo diferente
Si vinieras entre la tormenta de éste tiempo
Pero se marchó contigo
Airosa e indiferente ante mi amor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 11/14

A VECES



A VECES  L2R

Como ahora cuando no sé hacia donde correr
Busco el mismo lago azul donde te descubro
Navegante que mi corazón inflamas
Como cera derretida…

Y te pienso, ¿serás tú ese amor?
Un camino sembrado de cardos advierto
Donde las secas ramas me hacen tropezar
Azaleas, ¿flores en otoño se encontrarán?

Persigo tu olor, como los colibríes a las flores
En tus ojos negros espero descansar
Un vaso de vino bebido de tus labios
Con mis manos como locas palomas por tu piel.

A veces… cuando todo parece enmudecer
Y del cielo cometas de colores en cualquier atardecer
Se pintan de lágrimas los ojos cada vez
Sin querer pasamos como ellas, sin adivinar siquiera
Que no te volveré a ver…

Te marchas luego, para al instante regresar
¡Qué divinas alas blancas tienes!
Sobresalen en mi rosal…

A veces si… te quiero conmigo…
Pero pasa el tiempo y no estás
Vago con mi sombra de nuevo
Un dolor se vuelve eterno
Y entre las espigas de mi vida
Las pequeñas flores vuelven a brotar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 11/14

¿Y QUÉ?


Anciana. Colombia. Alex Rueda

¿Y QUÉ?

¿Y qué?, morir un poco vale
Se llena la piel de energía
Como se alimentan resecos valles de la lluvia
Y de mis ojos la luz del día.

Nada duele ahora…
Se fue, marchó entre un lago extraño
Fueron tus labios que llegaron
Para dar de tu humedad a la cigarra.

El cantar resucita al bosque
Pégate de nuevo a mi boca
Bendito amor que aunque no estés conmigo
Al dormir regresas, ni modo
En tanto mi carne se confunde con el lodo.

Sufrir viene pegado de la piel
Pero al morir ya nada duele
Una sonrisa luego entre las sombras
Brisas que parecen carcajadas
Entre las hendiduras de las viejas puertas
Que gritando un te quiero,
Imagino que me nombras.

¿Te das cuenta ahora?
¿A qué le temes?
Hay un hambre vieja en mi estómago
Que vuelve mi rostro blanco
Un miedo a pronunciar su nombre
¿Será el comején del desencanto?

Y el día termina para iniciar la oscuridad
Hoy no tengo miedo de nada, por un rato
Llena de un tanto de cariño me acompaña soledad
La vieja amiga que conmigo siempre está.

Avistaré un café caliente en otra esquina
Quejas de otros que a ratos también cansan
Recordaré de los cactus las espinas
Mientras todo pasa, como el frío del ayer
Y el ardiente calor que nos sofoca
Sin estar contentos nunca, nada satisfechos
Con éste a ratos de felicidad.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 10/14

PERROS VIEJOS


Simón y Mariana.

PERROS VIEJOS

Cuando estaba joven, parecía que me amaban
Se reían de mis gracias, y a todos cuidaba
Eran mi vida, todo lo que soy…

Fue pasando el tiempo y todo cambió…
Llegaron reemplazos jóvenes
Ya empezó a fastidiar mi olor
¡Huele a perro! ¡Qué asco!...

Pero yo los amaba, y besaba sus pies
Recién salidos de sus botas, nada me importaba
Con ese olor a sales de vida cuando regresaban a casa
Y sin saber cómo expresarles mi amor
Batía la cola, corría, regresaba
Daba curvas sobre mi cuerpo
Pero ya no les hacía gracia…

Mientras ellos dormían yo estaba en vela
Cualquier ruido extraño en la noche
Cualquier olor que no fuera el de ellos en el día…
Una misión hermosa me entregó el Creador.

Muchas veces un golpe injusto… ¿Por qué ahora?
Me arrinconé entonces con temor…
¿Qué estaría haciendo mal?
Arrastrado sobre mi pecho los veía
De lejos… y la comida escaseaba a veces
El agua se llenaba de verdes como las montañas
Y la luna era mi ilusión nocturna
A quien cantaba largas y tristes melodías.

Los escuché hablando: Es mejor que se muera…
Es un asco cuando llegan las visitas y lo ven tan feo
Huele mal toda la casa, a perro sarnoso…

Mis orejas gachas… ¿Dios mío, quién hablará por mí?
Ya ni ladrar puedo, parezco un viejo con tos siempre
Nada llega, ni una caricia de sus manos
Ni una mirada…

Me llevan de paseo al fin…
Me miran con un brillo extraño, no lo sé…
Pero al sentir el sol y la brisa y ver nuevos paisajes
¡Me siento tan feliz!

Alguien hala de una cabuya fuertemente…
¡Eyyyy…! ¿Qué haces?... Soy yo… tu Káiser
El perrito que lamió tus pies y tanto amabas…
No me dejen solo por favor… tengo mucho miedo
No sé cruzar las calles, los dragones van y vienen
Y en esto, ya cojeo… ya me duele todo…

¿Qué delito cometí?...
Sólo vine a entregar amor y me castigan
¿Es un pecado la vejez acaso?
¿Es un delito estar enfermo?...

¡Los amo tanto!... tengo tanto frío hoy…
Espero dormir, para saber que estoy con ellos
Que sus manos pasan sobre mi cabeza
Sería tan solo eso, bastaría tan solo una mirada
Para comprender que no perdí mi tiempo
Y que envejecer y morir sería suficiente
Si pudiera estar con ellos una vez más.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 12/14

ASÍ TE QUERÍA VER


Imagen. Internet.

ASÍ TE QUERÍA VER


Adoro cuando gimes, cuando berreas, como cabro hambriento... 
Así te quería ver, sediento de mí...
Como cuando te dormías sabiéndome cerca de ti.

Así te quería ver, con todo elevado
Con tus ansias a reventar y mi rostro de otro lado
Con una risa que no puedes contemplar.

Pero recuerdo del ayer mis desvelos…
Un celular de llamadas lleno
Un sonar insistente en el teléfono
¿Aló quién es?... Y la respuesta una mujer
Pero no era la vendedora de perfumes
Ni quien traía peces imaginarios mientras te veía correr…

Era la flaca amiga, la gorda de otro lado
La puta de siglo XXI y de mí ¿qué?...

Me gusta cómo estás ahora…
Ya nada importa, tu sexo me envenena
Siento pena, las ganas marcharon
Como ese falso amor del ayer…

¡Vete!... ya mis años no dan para tanto
Las rodillas se quejan, la cintura engrosó
Me arde la piel junto a esos recuerdos
¿Y el perdón? ¿Cuántos perdones?

Ya no más… me quedo viendo a la pared
Imaginando un amante entre las sombras
Unas manos que me entregan todo
Un cuerpo que se bendice junto al mío
Y no temo amanecer…

Amor, qué frágil es bajo una falda
Quebradizo como el hielo en las montañas
Cuando unos ojos se mueven, y unas caderas ondean…

Ya no vale… envejecí esperando una caricia tuya
Tan idiota fui, tan tonta soy
¿En espera de tus sobras creías que estaría siempre?
No era amor lo tuyo, no era nada
Lanzo las cadenas que a ti me unieron, las reviento
Ahora son cenizas que se lleva el viento.

Miro tu recuerdo en los ojos que se parecen a los tuyos
Que corren con otras prisas
Tan entretenido estabas, que no los viste ni crecer.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 12/14

viernes, 10 de enero de 2014

CORAZÓN DE PALOMA/Gandhi (Antología RPB)


Imagen: Internet

CORAZÓN DE PALOMA/Gandhi


No hay arma más poderosa que el silencio
Hondeó la bandera blanca del hambre de todos
Entre gritos de júbilo fue aclamado,
Su corazón de paloma blanca regaló…

Fue  su boca, un candado que eliminó a sus enemigos
Ante su bondad que pudo más que los fusiles.

Cuando el santo en ayuno por los suyos
Hizo un llamado: libertad con hambre no vale
La palidez del retorno hacia los vencidos
Con los ojos brillantes aún más, y la boca húmeda
Sus ganas de hablar y concertar  lo hizo vencedor.

¡Cuánto dolor acuñado en su corazón!
El amor al prójimo pudo más que su dolor
Gandhi  aclamado entre cenizas pasajeras
Que el viento de los mares convirtió en diamantes
Que brillan a pesar del pronto olvido.

Sabía que cuando un manantial se junta con el mar
Se vuelve poderoso;  y su voz es un sonar  entre las rocas
Y cuando el cóndor pasa, abre sus alas en oración
Su majestad tiñe de púrpuras con  ansias locas
Para elevarse agradecido, sin haber pecado de maldad.

Tan pequeña imagen, recogida en humildad
Mochuelo de alas grises que el tiempo de negro pintó
¿Han escuchado los nuevos sones de su triste corazón?
Vencido al fin cuando todo se logró
A espaldas de su vida gloriosa, la pena comulgó.

Un suspiro tal vez, y su corazón  fue de paloma…
Humilde servidor que nada espera y da con ganas
Sapiencia entre desteñidos trajes de sinsonte
Cantó mejor que muchos, entre sus arrogantes uniformes.

Queda al mundo un sabor a nostalgia
Su  mirada de sabio se  pierde entre las sombras
Letras que el comején del tiempo roba,
Mientras que a otros los encumbra.

Gandhi será entre todos un santo varón
Que vivió para el perdón entre banderas de guerra
Fue su estómago su fusil para aplacar a los soberbios
Su arma esgrimió con sabiduría
Y cuando se dobló, se hizo grande
Para promulgar al mundo que la guerra es un demonio
Que de a poco, destruye al mundo.

Raquel Rueda Bohórquez
Colombia, enero 10/14

Participación en Antología a Gandhi. Radio Piano Bar. España.