lunes, 14 de octubre de 2013

PALABRITAS 141013 [67]

PALABRITAS 141013 [67]

1
A lo único que me atrevo a jugar, es a verme desnuda ante el espejo, me habré dado cuenta hoy, que no he perdido nada, sino que he ganado, tengo la fortuna de haber vivido muchos años, y el fracaso de no haberlos disfrutado.
2
Era mentira que me amaba, era falso que estaría conmigo por siempre, y sería feliz a mi lado...
Es difícil creer que el amor dure para siempre, pues ante una falda levantada, y la silicona aprisionada, el hombre se pervierte y las promesas se olvidan.
Era falso que amaba mi pobreza, pero nunca fui pobre, es más pobre quien no sabe amar, y a mí, el amor me sobra, pero me basta con la mentira, para darme cuenta que no seguiré tropezando contra la misma roca.

3
La boca puede repetir cada milagro, pero si el corazón no lo siente, nada sucederá, el resto será espectador de vidas ajenas, que no imaginan las goteras en los ojos, ni los dolores de pecho, pero se atreven a censurar.

4
Alguna razón especial para que sean tan perfectos, para mí lo más bello de la creación. Son  flores que pueden volar,  joyas que pueden danzar. Siempre los imagino hechos en rubíes verdes y rojos, azules y blancos,  como besos de Dios sobre las flores, ahora no me queda duda, de que los colibríes, son algo más allá, de lo que imaginamos.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre/15






¿ERES MI PECADO? [68]

¿ERES MI PECADO? [68]

Quiero pecar sabiendo que eres mi condenación,
deseo enredarme en la prisión de tus brazos
y desvanecerme ante un beso tuyo.

Aprovéchate ahora que tengo ganas,
disfrútame ahora que te deseo.
La fruta no se deja abandonada
para que otro la tome.

Pero con él fue tarde,
contigo es ahora que vivir deseo.

A tu lado el instante de la lluvia
el parpadeo de éste sueño
que consume mi vida a gritos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 14/13


PRÉSTAME UNA IMAGEN [69]

Publicado por Raquel en 15:51

PRÉSTAME UNA IMAGEN [69]

En mi blanca pared busqué una imagen, quería tomarla prestada un instante, pero todo tiene dueño y es real, en un mundo de ilusiones donde vivimos, en éste paraíso de sueños que a ratos duele, y entonces abrí mi puerta de par en par.

Los vecinos gritan, toman y se emborrachan. Hoy no está el volumen del equipo a toda, y una calma rara, de tranquilidad en día festivo. Ganadores parecemos de sueños ajenos, de estrellas que soñamos para nosotros, pero vienen otros y se las llevan…

Mi árbol de mamoncillo amado, mi casa sin la reja principal, esperando la sorpresa de colocarla, esas pequeñas esperanzas del día, que se derrumban en la noche, con la pesadilla de un despertar y el anhelo de ser feliz.

Por hoy no será más, dejaré que mis manos descansen, que retorne el silencio al cerrar los ojos, desconecto el teléfono, me aparto del ruidoso mundo, para festejar al rato el cumpleaños de Camilo, el hermanito de Anderson, y continuar viviendo, soñar de nuevo que somos felices en medio de críticas y desengaños del día a día, pero aquí vamos, quiero viajar lejos, apartarme un poco de lo mismo para vivir de nuevo en un bosque de verdes praderas, entretenida con pequeñas cosas que me hacían feliz, tomando caracoles del camino, viendo orquídeas amarillas, mariposas de todos los colores…

Me doy cuenta que todo es prestado, hasta la vida, un rato nada más, pero no comprendo la razón por la que estoy triste, siempre quiero estar en mi blanca pared dejando mis melancolías, tal vez sean las mismas de todos, en otra estancia, el mismo dolor de pecho, la misma angustia de un mañana que tal vez nunca llegue, porque mañana siempre es un hoy repetido...

Abro la boca para decir “te quiero”, a donde sea  que estés amor, a donde mi voz no te asombre ni sea molesta mi presencia, a ese huerto quiero llegar, a ese lugar lleno de cantares, donde no me anime la soberbia y el enojo de otros a llorar, y estar apagada, abro las puertas de mi casa de par en par para que salga el odio, la mentira, el engaño, y mis brazos, para que arribe la barca que me llevará al puerto que tanto he soñado…

Tu tiempo pasó detrás de tus mariposas de colores, ahora busco el mío, a la sombra de un olivo con el acierto de un mar azul, ahí las rocas se dejan besar, y los alcatraces van y vienen, buscando sueños bajos las olas, para después remontarse de nuevo y desaparecer.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 14/13



A QUIENES SOLO CRITICAN [70]

Publicado por Raquel en 15:50

A QUIENES SOLO CRITICAN [70]

Es una pena el idioma, pero el idioma del amor no tiene fronteras, gracias por la página, por el vino, por las uvas, por todas las imágenes que puedo tomar prestadas para escribir; gracias porque estoy un rato más aquí, y a nadie le debo un centavo, o si les debo no me acosan, gracias por la oportunidad de hablar y escuchar a los demás, mientras no haya censura no hay enojo, estoy contra la crítica, no hay crítica, hay celos, hay envidia, hay enojo...

También siento ira como todos, puedo decir que no me gustan las imágenes de animales destrozados, pero hay otra gente a la que les agrada, y no peleo contra eso, está la opción de dar me gusta nada más,  eso quiere decir que cero crítica, esa cuestión de envidia sana no existe, de crítica constructiva menos, hay gente que te ayuda y otra que te estropea, ¡nada más!, existe el bien y el mal, el resto es hablar de más, aunque también eso hago muchas veces, porque es que la lluvia de ahora dio para esto, está delicioso el clima y me arrullaré con Marradi,  doblaré con Cortázar, esto para la página nueva, pero como no entenderán el idioma, lo dejo así.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 14/13





HABLANDO CON DIOS [71]


Publicado por Raquel en 15:47

HABLANDO CON DIOS [71]

Alguien me dijo que podría hablar con Dios, a solas en mi propio edificio cuerpo, y lo intento cada segundo. En cada tropiezo busco su sombra, en cada huella plantada en la arena, y un bosquejo queda, en círculos pequeños, si gotas de rocío caen sobre mi pantano.

¿Estás aquí ahora?... ¡Si pudieras responder!, ¡si acaso me pudieras hablar!, pero escucho el son de la cascada, repetido, la música que brota de un cuerpo muerto y recobra vida con unas manos que se mueven, las camelias tan lindas, pareciera que hablaran cuando la brisa trae su perfume, pero a ti, niño de ojos invisibles, no te encuentro en ningún espacio.

Veo caer las hojas, en mi ardiente cabeza las vislumbro de un gran árbol de la vida, y de a poco se deshoja, pero me conmueven los verdes, los brotes de niños, que desnudos y sin haber llorado, marchan de nuevo, el relámpago de ahora que me asusta, el sonido de la lluvia, el beso de mi madre estampado una y mil veces sobre mi frente, mis manos…

¿Estás ahora conmigo?... Me gustaría escucharte, comprender que no estoy en esta eterna soledad, pero vislumbro de nuevo mi hoja en blanco, se llena por el milagro del pensamiento, un colibrí de tan verdes alas, de tan azules movimientos, de tan rojos vivos sus picos, de tan veloces vientos, y así como viene se va,  así como susurra al oído de una flor le dice: ¡te amo, mi dulce amor!, vendré por ti mañana, cuando la tibieza del sol abrigue tu alma…

Y entonces te descubro… ¡qué loca soy!... Has estado aquí desde siempre, desde el primer grito al asomar a la ventana que ocultaba mi madre entre sus piernas, estabas ahí cuando susurró mi nombre, y me abrazó contra su pecho, y ahora te descubro en éste frío invierno, en la lluvia de mis ojos, en el rocío que baja por la ventana y se escurre para escribir tu nombre…

Amor mío, mi niño de ojos transparentes: eras el rocío en las rosas blancas que al amanecer se teñían de púrpuras, y yo, buscándote, mientras dabas movimiento a mis manos, animabas mi corazón, y regresabas con amor a prestar una sonrisa a mis labios.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 14/13



EDITA [72]

Publicado por Raquel en 15:44

EDITA [72]

Edita, escucha el sonido de la lluvia,
¿quién más que tú para descubrir su milagro?
Descifra ahora los rayos de luz,
esos colores en el cielo,
¿ves que sobre ellos anida un colibrí?...

Y ahora,  
en medio de tanto brillo se desvanece...
 Iniciando la primavera
empezaba a sonreír.

Mira las gotas de rocío sobre la hierba seca
parecen rosarios de madre
si los hijos se alejan.

Descubre ahora,
cómo el agua nunca muere...
Se eleva en un suspiro,
se esconde entre la nieve;
y al toque mágico de la trompeta,
¡llueve!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 14/13



SUEÑO DE MARIPOSAS [73]

Publicado por Raquel en 15:40
Lunes, 14 de octubre de 2013



SUEÑO DE MARIPOSAS [73]

Cierto día, en cualquier primavera, habitaban dos mariposas: una se llamaba Azul, y la otra Monarca, ambas eran hermosas, tenían enormes alas, cada quien con su encanto.
Un brillo mágico cubría a la niña Azul, mientras Monarca no pasaba desapercibida en ningún jardín, pues estaba adornada de perlas blancas, y pequeñas hojas doradas, con puntos rojos en sus puntas, elegante y suave, era una dama empeñada en amar y en bendecir la vida.

Pero Monarca no estaba muy feliz con ella misma, y le dijo a su amiga Azul:
-¡Tienes las alas más brillantes que las mías!, no entiendo la preferencia de tu pintor, no he podido ver mis alas, me dicen que son bellas, dime amiga: ¿cómo me ves?, ¿no soy acaso más bella que tú?...

Azul no respondía nada, simplemente volaba y volaba, se entretenía con cada flor, bebía de la miel que se le ofrecía, y en sus diminutos ojos había un brillo como el de sus alas, sentía el placer de vivir sin hacer preguntas, pero Monarca seguía a su lado, afanada por su brillo, queriéndola atormentar, sin que Azul se preocupara por sus comentarios, tenía mucho por hacer.

-¡No te hagas la tonta Azul, respóndeme!, decía Monarca, y el tiempo pasaba… no se daba cuenta de todo lo que tenía, por andar preocupada de la belleza ajena, cuando la suya era diferente y única.
Azul no reparaba en sus regaños, cuando apareció entre las azaleas ese olor, que la invitó a danzar fuerte, y en un abrazo, se llenó de tibias aguas que inundaron su interior.

No había tiempo, la premura, el afán, pero Azul todo lo hacía con calma, buscó la mejor hoja, la más fuerte, y a sus perlas cobijo les dio, y danzó tanto, que sin darse cuenta, cayó feliz sobre un brote de rosas, y con sus alas extendidas parecía una flor.

Monarca se asustó: - ¡amiga!… amiga… ¡no te vayas!... espera…  no he dejado una sorpresa para mañana, en tanto tú, con qué prisas has vivido, y por pasar quejándome siempre, mira… mi tiempo pasó, y no me di cuenta de lo mágico de la vida y de lo hermosa que soy…

En esto, en medio de una última queja, sus alas quedaron dobladas sobre sí… desapareció la belleza, marcharon las quejas… y Azul brilló, para vivir en sus hijos y en sus nietos, otros pequeños sueños, aceptando una cárcel que la embellecería, y un día, para vivir feliz.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 14/13

Moraleja: “Todo le cae a Jorge”