martes, 6 de agosto de 2013

AQUÍ [113]


AQUÍ [113]

Aquí estoy
dispuesta a tu amor,
me dejo llevar de la corriente ligera,
que pasen todas las voces altaneras,
se torne la sal en dulce miel
y tu voz sea la mansedumbre que viene
a desnudar mi piel.

Levanto mis manos y te busco,
estás donde mi pensamiento;
en el fuego que enciende mis pupilas,
en las sábanas perfumadas,
en el olor a rosas de mi huerto
un lejano jardín que sabe a ti.

Mi sinsonte cantor
sobre la más alta rama,
con tu bella mirada
entonando cánticos al Creador.

En un vuelo me confundes,
te enredas en el camino;
los cardos hieren tus alas
y te levantas de nuevo
hacia un esponjado pino.

Y en el antojo de tanto suspiro,
al fin llegas para quedarte
sobre mi ventana abierta,
dispuesto todo lo mío para ti,

como se dispone la cascada
para las rocas de la cuesta,
y con el prodigio de su existencia,
sucumbe ante el amor del viento;
se deja llevar, como una cadena de luz,
por entre la falda de las montañas
y los túneles de mi pensamiento.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, agosto 6/13   



TAMBIÉN ME GUSTA [114]


Martes, 6 de agosto de 2013

TAMBIÉN ME GUSTA [114]

Entre tantas cosas,
un bebé trata de esbozar su primera sonrisa,
el momento en que te descubre y reconoce
un olor a madre inconfundible,
pleno de madrigales, y pezones oscurecidos.

Tanto me gustan sus labios
sobre una ocarina o una flauta,
que parecen almas de mariposas…

Danzan ocarinas en el viento,
melodías van y vienen sin palabras ni voces
sólo el encanto magistral de labios, y besos,
que junto a la brisa se conocen.

Esa mueca tuya,
¿será que tiene sonrisas el pantano?
¿El morichal será como un poema sin recitar?
¿Serán los gorriones, las almas de los niños descalzos?
¿Será mi amor, una gota de rocío,
el llanto de una madre?

Me gustan mis amigos,
los que a pesar de todo se han quedado,
han soportado cada hiel de mis palabras
y comprendieron que soy un ser humano,
a quien también le duele la vida.

¡Tantas cosas me gustan!…
El rostro de Daniel, su sonrisa, las palabras de cada día
¡Oh sinsonte cantor! ¡Oh luz entre los cañaduzales!
Amados todos, me gustan, los amo…

Como el aleteo de las mariposas en invierno
apresuradas buscan un jardín,
encantadoras y felices a pesar de todo…

Y en el recuerdo del ayer
se ha quedado mi presente…
Me gustan los ojos de la gente
si miran a los míos y no mienten.

Me entretengo en los pies de un niño,
en sus pequeñas manos.
Todo es tan puro al nacer,
y al correr del tiempo, todo se corrompe…

Me gusta ese lunar tuyo colocado entre tu pecho
cerca de una flor donde palpita tu corazón…
Dame un beso, y descubrirás que te gustará todo,
si bajo los parpados palpitan perlas vivas
con sabor a sal de vida.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 6/13 





EMBRIAGÀNDOME [115]

EMBRIAGÁNDOME [115]

Entre una copa de vino
para endulzar la vida
me embriago.

Tengo la adicción del amor,
me siento como una mariposa
sobre enredadera de colores,
zorzal con la reina de su nido.

Mi adicción se acrecienta
si te encuentro
bajo un frondoso árbol,
esperándome…

Si detallas las aves agradecidas
picoteando pequeños frutos,
borrachas en trinos de amores
y mínimas perlas de colores.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 6/13 

ERASE OTRA VEZ [116]

ÉRASE OTRA VEZ [116]

Érase una vez, en un bosque solitario,
cuando la brisa fresca, olor a pino silvestre, las orquídeas,
un toche cantor sobre las ramas...

Ese día, escuché trinar los sinsontes,
estaban ocupados, pero aun así algarabía,
¡tan felices los veía!,
tanto, que mi corazón inició una danza,
parecía un tambor bajo la lluvia...

Inicié una historia,
aquí la flauta tenía un alma limpia,
su aura con alas invisibles llegó a tu ventana...

¿Qué haces alma?...
¿Qué buscas en mi cristalera abierta? –preguntaste-
Ella enmudeció, no respondía nada y me observaba,
tal vez esperaba una respuesta, pero no la hallaba…

Salí apresurada, pero había marchado...
Se ocultaba en un ropaje azul,
perseguí la sombra entre los juncos
y la reencontré escondida junto a un loto solitario.

Vagaba en oscuras aguas, tenía gracia y belleza;
de tonos rosa, pasó al dorado, y se tornó violeta,
tan apacible y sola la veía,
que un colibrí se enterneció…

¡Ven acá, princesa!, te dejaré el ruido de mis alas,
sentirás mi amor dentro de tu cofre dorado
y me regalarás esa miel exquisita que tú guardas.

Tampoco respondió nada Flor de Loto…
Muchas veces la vi así… -con miedo a contar cada historia
Pero ahora el miedo desapareció,
cuando el colibrí le dejó un beso
y ella se tornó de púrpuras,
y escondió su rostro bajo una rama.

Ya vendrá un mañana, pero soy feliz en mi lago
aquí todo brilla a pesar de todo…
Puedo multiplicar mis razones para vivir,
escuchar los trinos, y el sonido de una hoja al caer.

Un frondoso árbol me arropa…
El cambio de las estaciones es magia plena,
admito que la vida es una película,
hay dolor para nacer y para morir,  
y  la música es la voz de Dios…

Me di cuenta que alma era todo lo que existía…
No podía haber nada, ni nadie que no la tuviera.

Éramos un solo círculo en un mundo redondo tal vez,
una brizna bordada en el cerebro,
una madeja de hilos de colores
tejedores de historias, como pequeñas arañas,
cada una en su huerto,
tan ajeno y  propio como la vida misma.

Cerré la ventana, y descubrí la tuya abierta…
Una mariposa blanca se enredó con una dorada;
se estrellaron en ese cristal lleno de sueños
y decidí entonces, abrir la mía de nuevo
para que todas las almas estuvieran juntas
en el mismo jardín soñado,
sin estrellarse nunca.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 6/13  



SONES [117]

SONES [117]

Me encantan las flautas
aunque cansada un poco
la música es un elixir para el alma
que todo sana, si es dulce y pausada,
como las aguas de mansa quebrada.

Antojada vivo de las montañas,
del sonido del tambor, de ese pecho tuyo,
que suspira por otra y me aleja...

¡Qué divino gajo de orquídeas!... ¿Lo ves?
Ahí entre las bromelias rojas
donde anidan  ranitas de colores.

Busco un motivo para hablar contigo:
¡Oye loco!, las barbas de San Pedro
casi tocan el suelo,
y lo besan las flores del campo,
se entretienen los niños de colores,
que van y vienen...

¡Una guacamaya azul!...
Mis Jacintos amados...
¡Tan bellos, bajo esas ramas secas,
donde hay brotes gigantes de flores blancas!

Y marchan... tan aprisa como llegan...
Sus ojos entre dorados trazos,
con gigantes picos que me llaman...

¡Voltea a ver esa divina cascada!
¡Mariposas de colores!
¡Corre Pierre y alcánzala!... eres el cazador
llévale una a mi princesa,
dale la pequeña a mi niño
y cuéntales que es implacable el dolor.

Baja de nuevo una cascada por mis ojos,
es un vicio recordarlos, en medio de carcajadas,
al terminar el sonido del viento
dentro de mi boca, en hondo suspiro,
húmeda mi falda,
con perlas de sal
mezcladas con agua.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 6/13  




NO ESTOY [118]

NO ESTOY [118]

No estoy,
me fui a buscar mariposas azules en el patio,
al jardín lleno de tesoros dorados.

Los dejo con la luz del viento,
con la música de los labios,
besos húmedos con sabor a lluvia...

No estoy...
Desaparezco para retornar;
si una mariposa blanca te visita,
sabrás que acabo de llegar.

Viajo enredada en la luz matutina
y me arrincono entre las orquídeas
para en ti pensar.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 6/13
Publicado por  RAQUEL     en  17:53


PROMESAS [119]

PROMESAS [119]

Alguien descubre una mirada nueva,
y me está viendo con sospecha...
Antes pastillas rosa y globos voladores,
y creía que el niño estaba enfermo.

Pero ahora, porque sonrío y no estoy triste,
alguien me mira de soslayo, con disimulo...

Antes veía enormes cuentas de celular,
y me preguntaba:
¿Será que ahora es tan importante,
que tantas mujeres lo llaman?

Pero entre todos los nombres
Uno, no me cuadraba,
estaba escrito al revés y lo descubrí...

Me aterran los defensores de infieles...
Ahora soy infiel,
pues sueño con amantes de luz
y nada me duele.

¿Será que mi brillo de hoy,
parece una sospecha?
Pues creo que le duele,
como me ha dolido tanto tiempo.
Será el premio merecido,
por romper una promesa.

El amor no es asunto obligado,
ni tampoco de cadenas;
si no me quieres por las malas,
menos lo harás por las buenas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 6/13