martes, 6 de agosto de 2013

PROMESAS [119]

PROMESAS [119]

Alguien descubre una mirada nueva,
y me está viendo con sospecha...
Antes pastillas rosa y globos voladores,
y creía que el niño estaba enfermo.

Pero ahora, porque sonrío y no estoy triste,
alguien me mira de soslayo, con disimulo...

Antes veía enormes cuentas de celular,
y me preguntaba:
¿Será que ahora es tan importante,
que tantas mujeres lo llaman?

Pero entre todos los nombres
Uno, no me cuadraba,
estaba escrito al revés y lo descubrí...

Me aterran los defensores de infieles...
Ahora soy infiel,
pues sueño con amantes de luz
y nada me duele.

¿Será que mi brillo de hoy,
parece una sospecha?
Pues creo que le duele,
como me ha dolido tanto tiempo.
Será el premio merecido,
por romper una promesa.

El amor no es asunto obligado,
ni tampoco de cadenas;
si no me quieres por las malas,
menos lo harás por las buenas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 6/13

lunes, 5 de agosto de 2013

ÁGUILAS [120]

ÁGUILAS [120]

Como águilas en el desierto acampamos un poco para elevarnos después, y admirar las maravillas de la tarde…

Parecía cansada, agotada de todo, asustada por la oscuridad, recuerdo las manos que en mi fantasía infantil me despertaban, para dañar esos sueños apacibles de soles y lunas, que se adornaban de doradas estrellas, a quienes en su veloz huida, les robaba una ilusión, no quería cerrar mis ojos luego, muda en mi aposento, esperaba la voz de mi estrella matutina y su dulce canción de oraciones acompañada.

¡Es mía!... Yo la vi primero cuando brotó del silencio oscuro, y el brillo de otros diamantes se perdía ante mis ojos, ¿cómo le diría a mi estrella que alguien perturbaba mis entrañas, y mis sueños  convertía en pesadillas?, ¡era tan pequeña!, no sabía deletrear sino su nombre, pero un recuerdo ahondaba en mi corazón de niña.

Un poco más, y continúo mi viaje en la pequeña barca de madera, aferrada a las raíces de un tronco vencido… ¿estoy dormida de nuevo?, ¡parece que sí!, voy nadando dentro de un poema, soy un poema escarlata bogando en la espesura de un lago, un ardor extraño, me han devorado viva los peces, ¿de qué manera diré a mi estrella que algo malo sucede en mis pesadillas?, más parece que jamás duermo, mis sueños son un despertar de ausencias, donde todo es oscuro, sólo ella ilumina mis ojos, y un vuelco feliz sacude mi carne, parezco cabrita de monte y deseo correr a sus brazos, para quedarme ahí dormida para siempre.

Aparecen las primeras sonrisas, carcajadas que se roba la tarde, manos arrugadas, rostros que se tiñen de violetas, y labios cerrados…

Ahí están todos, cada estrella es su mirada, el sonido del viento trae sus voces que a ratos me confunden y  asustan, ¿quiénes son los que hablan en la oscuridad?, parecen fieras que bufan a tu oído, ¡silencio, no grites!,  ¡puedes morir ahora!, y el sacudón oprime un corpiño inexistente, enmudezco como una flor marchita que se pisotea muchas veces.

Veo espantos entre las ramas, pequeños monstruos en el anochecer, es otro día, ¿cómo puedo contar los días?, ¡son tan hermosos!,  temo cerrar los ojos, pero al despertar ahí están… ¡eran verdes ramas!, ¡eran niños voladores, que con la brisa abrían sus alas, y dejaban volar el  alma entre los robles!

Soy ahora una gaviota, mis alas son tan blancas como tu piel de armiño,  diviso el mar, el azul mar, y me cercan pequeñas olas, no tengo prisas; mi afán es descansar sobre la roca, donde avisto la bondad de un remanso.

Ya no tengo miedo, descubrí a un sol dentro de otro, es el poder de tus ojos maravillosos, ese era el sueño de cada día, tan buscado, y lo hallé, escondido entre azules líneas que se unieron para protegerme, en medio de águilas que no tenían garras, sino ojos, divinos ojos de madre protegiéndome hasta en mi muerte.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 5/13 




sábado, 3 de agosto de 2013

SORPRESAS [121]

SORPRESAS [121]

Si coincido contigo en este momento,
es porque la vida nos sorprenderá,
hermoso tu poema,
aunque sé que no es para mí,
bonitas las flores de tu jardín,
sueños incumplidos como los míos,
como ésta coincidencia
viendo hacia la misma pared en blanco.

¿Acaso sabemos, si los atajos,
eran para que nos encontráramos
en algún punto del universo?

Una ola fuerte y ambiciosa es mi amor...
Deseo de tu piel,
como ellas besar las heridas rocas,
y el sol, inundar de oro la profundidad del océano.

¡Qué hermoso eres!
Me atrevo a elegir en vez del odio,
la oportunidad de amar.

Sublime voz, fuerte y arrogante,
bajo el rostro, y espero...
Una corriente nueva siento a mi espalda
y  un beso tibio a la distancia...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto/13

MI ROSA BLANCA [122]

MI ROSA BLANCA [122]

Un poco inquieta
busco en mi jardín
una rosa blanca,
pero está el jarrón vacío,
ella está brillando
en un jardín de estrellas.

Latidos de mi corazón para ella
cada pensamiento,
desde que me levanto,
para proclamar mi gran amor
por esa blanca mariposa,
por esa niña de manos arrugadas,
y ojos cansados
que en paz con Dios reposa.

En cada violeta recuerdo tu pecho herido,
maltrechas manos por dagas infernales
y doblo las rodillas madre mía,
al recordar inmerecido trato de la vida
a un ángel que vino de paso,
y  me resguardó a su lado.

Sueño contigo buscando rosas blancas,
te las debo todas, adeudo infinitas gracias
que se quedarán entre gajos de letras
que brotan de mis ojos.

Es que tu amor inmenso
tan infinito y leal nunca olvido,
y de a poco me acerco a ti
como lo hacen las nubes al sol,
y en el anochecer me desvanezco
muriendo un rato, para alcanzarte..

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, agosto 2/13 

ESPERO [R] [123]


ESPERO [123]

De mi último otoño espero
el amor dorado sobre la playa
con sus ramas vencidas en tus brazos
y la tibieza de las olas, sobre nuestra piel.

Juguetón el viento,
enredados los cabellos,
tu boca en la mía en silencio
avivando el fuego apagado,
sin agotar el señuelo del deseo.

Tal vez, una isla has encontrado,
la que en mis sueños se antoja de primaveras
con enredaderas fuertes, abrazadas del arenal
y lindas mariposas amarillas,
aleteando en mi corazón.

Siempre esperando, sin rendirme,
¿acaso puedo repetir éste momento?
¿Debo callar lo que por ti siento?
No me otorga el reloj muchos minutos
ni mi árbol más flores y frutos.

Quiero que seas tú esa enredadera
que se abrace de mi piel,
o quiero padecer como la hiedra
ahogándote en mí hasta envejecer.

Pero quiero mi otoño, amando;
siendo piel junto a las olas
vida en los arenales
hoja dorada en un atardecer.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, agosto 2/13 

DIME 2 [124]

DIME 2 [124]

Dime si encuentras en mis ojos,
tu estrella matutina,
porque en los tuyos está la mía.

Dime si en mi boca hallas la fruta apetecida;
los tuyos son mi fruta preferida.

Dime si en mis caricias encuentras sosiego,
porque las tuyas en mis sueños espero...

¡Dime amor!,
dime que eres tú el cielo
que se oculta en cada despertar
y aparece de nuevo,
entre mis sueños...

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, agosto 2/13 

LIBÈLULA [125]


LIBÉLULA [125]

De sus blancas alas
donde el brillo del sol anuncia un sueño,
rauda la veo llegar,  todo encendiendo,
hasta mis ojos se iluminan
hasta mi corazón cobra impulso
como una campana vieja
que nadie ha tocado.

Anuncia ella una gran sorpresa,
pasa por mis ojos como un zafiro,
una esmeralda.
Pequeña joya danzarina
que sobre el agua cristalina un beso
para marchar, a llevar otra buena noticia.

Y en un atajo se queda,
para en ese segundo vital de todos los sueños
cuando el iris está de todos los colores,
pasar cerca de mi ventana,
tan cerca que puedo tocarle,
para mi premio esperar,
encendidas las pupilas...

Y en  el instante irrepetible del destino,
Desaparece,
dejándome de nuevo
como una roca,
esperando en el rincón del tiempo
su visita.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 2/13