lunes, 22 de julio de 2013

GOTA DE ROCÍO [67]

GOTA DE ROCÍO [67]


En una gota de rocío cabe el mundo,
en el oasis de mi corazón tu amor.

En la corriente inspiradora
que me hace bendecir por tus ojos
y agradecer por el sol
guardo el perfume de la ilusión.

Amor mío, una fantasía loca me asiste.
Guarda la vieja tus cartas
que se añejan en el baúl del tiempo.

¡Pero no importa!,
ahora todo es necedad,
apremian las palabras,
el tiempo se acorta,
enmudece mi voz y tengo miedo a no verte
aunque sea una vez más.

Al morir la tarde
se van lentamente mis amores
y me quedo viendo a sus ojos
que se mueven con leves temblores.

Cristales de lluvia congelados
sobre una blanca flor
ven ahora hacia la nada,
y en la nada se pierden con vos.

Parecen globos de cristal
que en las cuencas se alojan,
para al instante estar mansos
cual hojas secas que corren por el mar.

Siempre los guardaré en mi pensamiento.
Me gustaría tener en mis manos un libro
para inmortalizar tus ojos en él.

Así, entre mis sueños permanecerás
y con ellos navego hacia un mundo más amable
donde la felicidad sea amarte, sin perderles.

Una gota de rocío temblorosa
otra vez me hace enmudecer,
que mueran las bacterias,
pero que se quede Él.

Y en éste mundo de fatales sueños
la vida es como un leve cantar.

¡Mariposa triste!... busca otra ventana,
no suspires a mis negras rosas
que ellas se fueron a navegar.

Y la gota de rocío calló en mi boca
sal en tristes notas me hacen afligir.

Toma mi mano,
entíbiate en mi pecho,
¡pero quédate!...

¡No me hagas más sufrir!


Raquel Rueda Bohórquez  
Barranquilla, julio 22/13  


AMOR ES [68]

AMOR ES [68]

El amor no tiene principio ni fin,
empieza en los ojos
y termina en una tibia playa
donde palpitará mañana
un nuevo corazón.

Es el amor el azul del cielo…
Tu  negro cabello entre mis manos,
tus ojos decantados en los míos
y éste calor al pensarte
como lo más querido.

Es parecer una paloma entre tus brazos,
Que al temblar desea tu piel arder en la mía .

Es el cielo dorado,
Su radiante brillo copiado en el mar.

Mis fantasías al declinar el tiempo,
el cruce final  
viendo morir el sol en su ocaso.

Amor es el silencio,
los ojos desnudos al horizonte
sin el dolor febril de la carne
que ansiaba un contento.


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 22/13

REGRESO [69]



REGRESO [69]

Ahora regreso mi amor,
dame a probar un poco de tu boca,
déjame respirar de tu aire /me siento celosa.

Permíteme ver a tu luna y a tu sol
en tanto corro,
por una prisa que me toma.

Es claro el día,
la noche nos descansa.

En el brillo que descubro en tu mirada,
un nicho tienes para guardar mi alma.

Detalla hacia el morichal:
¡Qué verdes praderas!
¡Qué canto de cascada amor mío!
¡Qué olor a primaveras!

Esperaré tu regreso,
estarás oliendo flores del campo,
más no te enredes en los cardos
no sea que hieras tus alas en ellos.

Ven pronto que mi aliento te grita:

Lo escucharás gemir de amor
al susurrar del  viento.

Raquel Rueda Bohórquez 

Barranquilla, julio 22/13

DAYANA/ A Luis Eduardo [70]

DAYANA/ A Luis Eduardo [70]

Quiero un poema para mi novia,
primera ilusión de ojos negros,
palmera que movió mi corazón
al impulso de adorarla.

Para esa mirada quiero un verso,
para su boca que se quedó en la mía,
sus pechos que parecen tórtolas temblorosas;
para sus manos, una linda poesía.

Me enzarzo en su larga cabellera,
Que de noche oscura llega a la cintura,
y entre mis dedos jóvenes enredo,
como un adviento lleno de hermosura.

Un poema para la novia mía,
la primera, no sé si la última,
pero la que llenó mi corazón de fantasías;
por quien desvelo cada noche,
para dormir de día.

Y entre su boca, mi boca.
Mi delirio, su voz amañadora
mientras crece el tiempo en nuestro cuerpo,
cual rosa bella tatuada en la aurora.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 22/13  

domingo, 21 de julio de 2013

LA LIBÉLULA/A Pablo Rueda [71]


LA LIBÉLULA/A Pablo Rueda [71]

No sabe la libélula
qué le depara el nuevo día.

Abre el cristal de sus alas,
tornasol bajo la lluvia,
al beso de aguas claras.

Una noticia bella trae hoy:
el dolor se aleja y ella me rodea,
me susurra un verso blanco,
la melodía del mar canturrea
y marcha en silencio.

Se vistió de azules, de verdes,
de blancos tan blancos,
que se confundió con la brisa
y un aliento a luna llena,
beso de madre que viene y va
retorna sobre la prisa
que la trajo a mi alar.

Su imagen  es de vida:
¡No te preocupes!...
¡Nada te afane! /repite

Confía en el poder que no se ve,
abre los ojos a lo nuevo y lo descubrirás,
y en un rato, cuando no haya pesar ni angustia,
pasaré de nuevo por tu casa
para que sientas mi veloz paso
con un alma dentro del corazón.

Me pide para ti éste nuevo día
un poco de asombro
ante raudo viaje por tu estancia,
siendo portadora de buenas nuevas
y alegrías inmensas que retornarán.

Soy yo… /tu madre libélula…
Un ángel convertido en buena noticia
que regresa a casa para tocarte,
y sientas mi presencia en tu dolor
que mañana, ¡será sólo un recuerdo!


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 21/13  

UN NUEVO DÍA [72]

UN NUEVO DÍA [72]

Nada  más bello que un nuevo día,
ni más cálido que un rosal.

Nada más dulce que los ojos de un bebé
ni más admirable,
que el nacimiento de un manantial.

Hoy es maravilloso todo,
saber que estás y que estoy.

Transitar por el mismo sendero
buscando el descanso del sol.

Me alienta un colibrí sobre una flor,
un nuevo brote de girasol.

Me anima el canto de un mirlo negro
y el son de la lluvia al caer.

Es la oración matutina del Rey
siempre radiante de amor
en el espejo pálido se queda
y en su cobija duerme
con los payasitos del mar.

¡Tan áureo me besa y calienta!
Tan hermoso se aleja
para brillar en otros cerros
y amanecer jubiloso en otro mar.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 21/13  

AL MAR [73]

 AL  MAR [73]

¿Qué puede ser más espléndido que el mar?
Mi novio me trae voces de torbellino,
de sus entrañas me regala perlas;
de su alma, una vorágine de blanca espuma.

Lo veo danzar cada segundo,
la sal de la vida de su esencia sucumbe
cual gotas que caen de los ojos
y luego desnuda ante su majestad.

Siento miedo de su profundidad.
A ratos me asustan sus lúgubres noches
si la gris bazofia quiere arroparlo,
pero se enoja, se vuelve huracán violento
y vomita con rabia toda la cochambre.

He descubierto que estoy con él,
quiero un baño de sal marina.

Admiro la paciencia de una casa prestada
que parece tener velocidad.

Un caracol con pisos de mármol
y destello de joyas en su interior
es el eterno canto al amor.

Palpita dentro de sí
con su propia esencia
que entre las olas  viene y va,
cargando con el ermitaño curioso
feliz en su palacio prestado.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 21/13