lunes, 6 de mayo de 2013

MI TORTA/A Cristy Gibson (153)

MI TORTA/Cristy Gibson (153)

El cielo se antojó de una torta quemada.

Maraño en su interior tantas ricuras 

y dejo que su harina llene mi panza,

sin escarbar, ni arañar en la basura.


La vida me regala un sol enamorado
que en el atardecer parece luna
si el ocaso distorsiona su figura,
para dejarlo ir a otros bosques
a llevar nuevas tonadas
envueltas en su hermosura.

¡Mi torta de cielo tan amada!:
aquí  estoy, abierto el pecho
dispuesta el alma...

Envía tus rayos de luz a mi ventana,
la claridad de un beso,
un mordisco sobre mi pecho anhelante
para que siga riendo a carcajadas.

Se ha quemado la torta de mi hoy
pero mañana, ¿habrá un mañana
que sea como el oro derretido,
bañando mi desnudez en la tuya
entre pétalos rojos esparcidos en la cama?

Raquel Rueda Bohórquez
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NO TODO ES BELLO (154)

NO TODO ES BELLO (154)

A veces,confiados en las personas, desnudamos nuestro corazón, para comprender más adelante que sólo son falsas monedas, que en medio de signos de interrogación alardean de ser las mejores, pero te quedas con el amargo de una amistad, si la providencia devela sus mentiras.

¡No todo es bello!, sonreímos, nos quitamos la máscara algunas veces, ¡pero duele tanto hacerlo!, luego nos quedamos con sus carcajadas para siempre, y un dolor en el alma que ni el tiempo sana.

¿Cómo descubrir a las falsas amistades?, esto es muy difícil, a veces entregas hasta tu alma por una persona así, pero en ciertas palabras encuentras pequeños mensajes que sólo muy tarde descubres.

La persona que te adula mucho es peligrosa,  siempre detrás de sus palabras hay falsedad, esto ha sido demostrado, aquélla que te dice que eres lo máximo, lo mejor, que te envía mensajes secretos para saber qué piensas, pero que de un momento a otro, sin previo aviso, te da la más feroz cachetada y te deja mudo.

Casi no confío en las personas, me he vuelto encerrada, son pocas  las sinceras, y por eso siempre digo que mi única amiga verdadera era mi madre, ya ella no está, entonces me atengo a los pocos que siempre han permanecido, que de una manera me ayudan y apoyan en el camino de las letras, donde no pretendo ser la gran escritora, sólo un ama de casa con muchas inquietudes y preguntas sin respuesta.

He visto a través de mis años, que las pocas veces que pretendí confiar en alguien, siempre hubo un tropiezo, pero cuando  en ese tropiezo hay una mala mujer, el veneno se esparce y la “santidad” llega, convirtiéndome en el camino de otros que realmente no me conocen, en un pequeño demonio.

A esas falsas amistades, ¿cómo descubrirlas?, mi Jefe, y aquello increíble que llamamos providencia, han metido la mano una y mil veces por mí, y puedo jurar doblada las rodillas, que no hay nada más cierto que su verdad, y nos permite descubrir, temprano o tarde, a esa clase de personas que pasan por ser maravillosas, en medio de gritos de fascinación y mentira.

Espero no tropezar nunca más con gente así, pero estoy segura de que todo es por mi crecimiento, para que deje de ser pendeja, pues a ratos me paso, y dejo mi corazón en el sitio equivocado.

Una falsa amistad es como una gota de hiel permanente. ¡Menos mal existe el don del perdón!, y lo escribo para que no lo olviden: los perdono, aunque se crean con la conciencia limpia, les perdono sus carcajadas y espero lean todo, porque son 18.380 mensajes, les dará tiempo, mientras sigo escribiendo mis poemas.

Creo que les quedará mucho por reír, tanto, que tal vez en mis noches de luna llena de bruja, enmudezca un poco en mi pequeño cuarto, y pueda desnudar entonces mi alma, a ese ser de luz que reclama una mirada,  en vez de estar dejando huellas donde las pisoteen personas como ustedes.

Me doy cuenta ahora, de que sí, soy un poco gris, no me había fijado en eso, mi mente se ha oscurecido una vez más, y una tormenta anuncia que vendrá la calma, a pesar de todo. 

Raquel Rueda Bohórquez
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domingo, 5 de mayo de 2013

A TI MADRE (155) 1289 xxxxxxxxxxxx

A TI MADRE (155)



Para ti todos los jardines del cielo.
No tengo con qué pagar lo que hiciste por mí,
ni puedo explicar mi tristeza, por no estar siempre,
por no dejarme guiar por donde deseabas, 
complacerte aún en mis desacuerdos.
No puedo hacer nada mamita, ¡perdóname!

Dicen que no valen ruegos después...
Soñé contigo al igual que a mi padre,
unidos en un gran abrazo,
y en el sueño repetir muchas veces "te quiero"...

No lo hice en vida, 
ni siquiera en tu último momento,
creí que regresarías a casa como siempre.

Pero en tu generosidad regresaste, 
me diste la oportunidad
y aquí estoy contándolo, ¡no me importa!,
no fui la excelente hija, pero fui tu amiga,
y fuiste la mejor que he tenido.

Creo que el dolor se queda para siempre,
que no hay vuelta atrás, y debo continuar.

Tu olor a rosas siempre está por aquí...
¿Alguien podrá creerlo?...
Tu voz retorna en mis sueños,
y al despertar recuerdo tu oración:

"Esclarece la aurora el bello cielo"
y una roca queda ahí, 
como la que me anunciabas.

Enmudezco y corro hacia tu libro amado
y empiezo a orar... 

Lo estoy aprendiendo ahora;
¡ahora que no estás!

Ahora que en todo apareces,
hasta en la luz que me hace despertar
y en la sábana oscura 
que me permite soñar.

Raquel Rueda Bohórquez
5 5 13 

RÍO VIVO (156)

RÍO VIVO (156)

Eres Señor, ese río vivo,
esa corriente tibia que roza mis pies,
el silencio de la noche, 
y la bulla del día.

Soy el navegante 
que enmudece ante tu amor.


Eres un cisne enamorado 
donde una laguna tiene un motivo
y se descansa el alma, 
sin miedo al depredador.

Eres amor mío, cielo mío,
una razón más para desear vivir
advertida de tu presencia conmigo,
tus manos en las mías, 
con tu cayado dirigiendo mi destino.

Aprisa voy... pero me detienes,
me equivoco y estás ahí para gritarlo
cuando tu voz parece el susurro de una flor
que nace en medio de la oscuridad,
y despierta, invitando al colibrí 
a probar de su miel.

Cierto eres, eficaz amor sin mancha:
¿En dónde estás que no te veo?
¿Te ocultas en mi regazo y en mis ojos?

De nuevo silencia el afán 
si pequeñas campanas suenan,
y un fresco olor a rosas aparece
y no sé de dónde viene. 

Raquel Rueda Bohórquez
5 5 13 

COLMENARES (157)

COLMENARES (157)


Una colmena es la vida,
cada quien con su anhelado sueño
armando corazones,
creando perlas vivas
para que la tibieza del amor
las convierta en certeza.

No hay sombras si hay amor.
Trinos de aves y cantares,
imágenes para endulzar,
para repetir oraciones bajo el sol,
en cada estación. 
con lluvia o sin ella.

Una pequeña rama será un nido.
¡Amores, divinos amores
que se quedan para siempre!

Preciosos luceros al atardecer
que viajan en bandadas inmensas,
cada uno con un regalo, 
cada uno con su gran sueño
que espera en un abrigador silencio.

Las notas se escuchan
si el atardecer advierte su regreso.

La luna callada musita un verso,
el colmenar despierta
y calla el poeta. 

Raquel Rueda Bohórquez

5 5 13



BESOS (158)

BESOS (158)

Me sorprende la noche,

enciendo los labios y pienso en ti, Soledad,
mi amiga de siempre;
y los arreboles de éste tiempo
me toman de nuevo en el mismo sillón.

No estás ausente... ¡Estás aquí!...
No has marchado; 
te has quedado en mi huerto
y estampo un beso en la brisa
para que el aroma llegue a tu corazón.

Mañana no sabré de mí,
seré flor en otro invierno,
 otro verano me tomará desnuda
pensando en ese sueño pasajero
que voló como el agua hacia las nubes
y me dejó viendo hacia el cielo.

Raquel Rueda Bohòrquez
5 5 13

ÁGUILA (159)

ÁGUILA (159)


Decidí gritar que anhelo volar;

entonces la brisa propicia me anima,
no hay desespero si la tibieza asoma
y tomo el consuelo del día a día.

Duro creer que tomo la vida...
¡No es verdad!, 
permito viajar el alma de alguien.

Me convirtió en garras y pico el destino
para que mi labor fuera cazar.

Más no es mi motivo el dolor...
Sólo busco un poco de alimento,
y al dejar de latir el corazón,
vuelo un poco más, y me ausento.

Sobre entretejidas ramas, mi razón:
Sus chillidos alertan.
Cual flecha de Cupido, 
advierto que sin ellos nada soy.

Y un impuso donde se crece el amor 
que un gran Mago dejó en mi alma,
permite que vuele una vez más
y baje aprisa, 
a calmar sus  ansias.

Raquel Rueda Bohórquez
5 5 13